Extraordinaria Procesión del Año de la Fe en Cuenca

PROCESIÓN DEL AÑO DE LA FE. SÁBADO, 23 DE MARZO DE 2013. (DESDE LA CATEDRAL HASTA EL PARQUE DE SAN JULIÁN. QUINCE PASOS)

La procesión extraordinaria del Vía Crucis del Año de la Fe, celebrada el sábado 23 de marzo en Cuenca, en la víspera del Domingo de Ramos,  pasará a los anales de la historia procesional conquense como uno de esos días inolvidables en una ciudad en la que las procesiones de Semana Santa tienen identidad propia de siglos, con una declaración de interés internacional desde el año 1980, junto a su Semana de Música Religiosa. Realmente impresionante, como conmovedor y emocionante a la vez, resultó el desfile de las quince tallas, tanto de la capital como de la provincia, unidas en un mismo sentimiento y fervor, que se pudo palpar durante el recorrido por el Casco Antiguo y la llegada de las imágenes al Parque de San Julián, abarrotado de fieles, curiosos y turistas.

Los días previos a la celebración del Vía Crucis del Año de la Fe fueron intensos en muchos preparativos y celebraciones para que todo saliese con la brillantez deseada, jugando con los pronósticos del mes de marzo, al decir del refranero, “varía siete veces al día”. Del 17 al 23 de marzo se llevó a cabo una Misión Diocesana de Evangelización con visita de la imagen de la Virgen de la Luz, Patrona de Cuenca, a las once parroquias de la ciudad.

 

EXPOSICIÓN DE IMÁGENES EN LA CATEDRAL

La llegada de las distintas imágenes de la provincia el jueves 22, se hizo con especial coordinación de la policía local, llegando los vehículos hasta el Bosque de Acero, y desde allí partir hasta la Plaza Mayor con un orden establecido, con el fin de que las imágenes fuesen entrando en la Catedral. La operación resultó perfecta y en las últimas horas de la tarde del jueves las catorce imágenes del Vía Crucis ya estaban colocadas en hilera desde el Arco de Jamete y la Girola hasta la capilla del Obispo, por este orden:

La Santa Cruz de La Alberca de Záncara, el Huerto de San Clemente, el Amarrado de Cuenca (el Amarrado de Belmonte se quedó en su lugar de culto,  por mor del “mundanal ruido”), el valioso Ecce-Homo de la Catedral, el Nazareno de Tarancón, el Jesús Nazareno de Huete, del siglo XVI; el Cristo de la Caridad de Priego, que sale cada cien años y alguna excepción como ésta); el Crucificado de Carboneras de Guadazaón, el Cristo Crucificado de la Llaga en la espalda,  de Villanueva de la Jara; el Cristo de la Salud de Minglanilla; el Cristo del Perdón, de Mota del Cuervo; el Cristo de los Milagros, de Almonacid del Marqesado y Cristo Yacente, de Mota del Cuervo. Faltaba la imagen de la Virgen de las Angustias, Patrona de la Diócesis, que se encontraba en su Santuario, pero dado que el Viernes de Dolores recibe miles de visitas, hasta pasadas las diez de la noche no fue trasladada hasta el Obispado, donde quedó instalada en las andas de la Hermandad de la Virgen de la Amargura. Un cartel explicativo ante cada imagen orientaba al visitante.

Durante toda la jornada del Viernes de Dolores la Catedral estuvo abierta y fueron miles las personas que pasaron para contemplar las catorce imágenes expuestas, además de los pasos de la Santa Cena (detrás de la puerta principal), Cristo de la Vera Cruz, Cristo Yacente y Nuestra Señora de la Soledad y de la Cruz, que estaban en andas, en la Capilla de los Apóstoles y la del Sagrario. Era una ocasión única para tomar fotografías y vídeos de tanto arte imaginero, de distintas épocas, reunido en la Catedral, que por cierto lucía sus mejores galas con la iluminación encendida.

 

VIA CRUCIS EN EL INTERIOR CATEDRALICIO POR LA LLUVIA

El sábado era el día de la gran cita. Mandaba el tiempo y mandaban los corazones en un sábado amanecido gris y lluvioso, con temores de suspensión. A las ocho de la mañana ya estaban llenas las escaleras de la Catedral de quienes iban a participar en el cortejo extraordinario. Los autobuses iban llegando a la Plaza Mayor desde distintos pueblos. Seis de Mota del Cuervo, tres de la Alberca, otros tantos de Minglanilla, de Priego… A las ocho y media de la mañana la Plaza Mayor era un hervidero de gentes, llena; los bares no daban abasto. Llovía levemente, arreciaba, dejaba de llover, volvía a caer el “sirimiri”. Los temores de que la procesión se podía suspender estaban en la mente de todos. La organización supo reaccionar, en unión con los representantes y coordinadores. Se le dio la vuelta al programa. El Vía Crucis que estaba previsto celebrar en el Parque a mediodía se haría en la Catedral.

Acompañantes de La Alberca de Záncara (Josevi)

Se abrieron las puertas y se anunció por los altavoces que el Vía Crucis iba a tener lugar en el interior de la Catedral. Y así fue y resultó un acierto, con el acompañamiento del Coro y del Órgano. En cada estación de las catorce, los banceros de cada paso movían la imagen ante la Cruz que portaban los voluntarios. Finalizado el acto cuaresmal, que resultó solemne, con la presencia del obispo Yanguas, la lluvia había escampado y tras una reunión para tomar la decisión de salir o no, salió el “habemus procesión” y el cortejo se puso en marcha.

 

La Santa Cruz sale de la Catedral. (Josevi)

 

LA HISTÓRICA PROCESIÓN DE LOS 15 PASOS (12 DE LA PROVINCIA)

La Plaza Mayor lucía una imagen espectacular, llena de gentes, con un colorido especial de un cielo plomizo que iba abriendo en nubes azules y blancas, con la imagen de la Virgen de las Angustias junto a las escalinatas, como dando paso al resto de imágenes. Rompió a tocar la Banda de Música de La Alberca de Záncara y la Santa Cruz de la Resurrección, que iba como cruz de guía, marcó las pautas de la que iba a ser una procesión para la historia. Impresionante el paso procesional de los alberqueños, que han ido transmitiendo la historia de la Cruz que visitó los Santos Lugares, llevada por Francisco de Mora de Toledo, a quien se atribuyeron diversos milagros. La Santa Cruz también estuvo en Cuenca en 1957, con ocasión de la Coronación de la Virgen de las Angustias, como bien recordaba José María, esta vez abanderado, que entonces tenía siete años. En aquella magna procesión de 1957, nada menos que 125 imágenes acompañaron a la patrona de la Diócesis.

 

La Oración del Huerto de San Clemente

Tras la Santa Cruz de La Alberca, el paso de Jesús Orando en el Huerto, de la Semana Santa de San Clemente. Un paso que traía muchos recuerdos, pues desfilaba cada Jueves Santo en Cuenca hasta el año 1966. El Ángel fue la primera talla que hizo Marco Pérez antes de la guerra civil y se completó el paso con una talla de Jesús también de Marco. Sustituido en 1967 el paso por el actual Huerto de San Antón, de Coullaut Valera, en 1984 pasó a San Clemente. Fue portado por hermanos de las Hermandades de Cuenca y sanclementina, con gran fervor nazareno, a los acordes de marchas interpretadas por la Banda de Música de Villalpardo, que dejó muy buenas sensaciones.

 

Amarrado a la Columna, de Cuenca, como en el Via Crucis de Cuaresma

El tercer paso procesional era el de Jesús Amarrado, sin el sayón, con las mismas andas que utiliza en el Vía Crucis del primer Viernes de Cuaresma por San Antón. La talla de Marco Pérez sigue impresionando con el transcurso del tiempo, catalogado por cierto recientemente por el consejero de Educación de la Junta, Marín, como “el Salzillo del Siglo XX”. Aunque las comparaciones sean odiosas, es justo reivindicar a nivel nacional a tan laureado escultor conquense. Acompañaba al popular “Amarrado” el presidente de la Junta de Cofradías de Cuenca.

El Ecce-Homo de la Catedral con los hermanos del Ecce-Homo de San Gil

El descenso procesional del Vía Crucis por la calle de Alfonso VIII, con sus policromadas fachadas y el dosel de hiedra que cubre toda la balaustrada amurallada hasta el final de Andes de Cabrera, iba ganando en belleza y en participación. Hermanos del Ecce-Homo de San Gil, de San Andrés o de San Antón, portaban en sus andas a la talla del Ecce-Homo de la Catedral, del siglo XVII, que desfilara desde 1940 hasta 1947, pues en 1948 ya lo hizo la talla actual de Marco Pérez. Los lictores romanos acompañaban a esta talla del Tesoro catedralicio que conmovió a quienes la vieron en procesión de forma excepcional por vez primera en la calle.

 

Nazareno de Mota del Cuervo, de Marco Pérez

Seguía la imagen del Jesús Nazareno de Mota del Cuervo portada a hombros por sus anderos de túnica morada y sin horquilla, y con el acompañamiento de la Banda de Trompetas y Tambores de la propia hermandad moteña de Jesús Nazareno y el Santo Sepulcro, con su uniforme blanco y morado. La cara de Jesús tiene un gran parecido con la de “Jesús de las Seis”, con veinte años de diferencia entre una y otra imagen. Impresionante fue el desfile de esta Hermandad.

 

 

 

El Nazareno de Tarancón, portado por hermanos de tidas las cofradías

Nazarenos del Vía Crucis de la provincia en las calles de Cuenca. En sexto lugar desfilaba la imagen de Jesús Nazareno Caído, de Tarancón, de una hermandad que data de 1716. Al toque de la campana era llevado por cuarenta banceros de la Pasión taranconera con sus respectivas túnica, y el acompañamiento de la Banda de Trompetas y Tambores de la Exaltación de Tarancón, con sus capas granates. Con no poco orgullo desfilaban los banceros taranconeros en esta histórica mañana sabatina.

 

El Nazareno de Huete, una talla de siglos

Otra talla que llamó la atención del público que presenció el largo cortejo procesional por las angostas calles en ese recorrido desde la Plaza Mayor y la antigua Correduría (Calle Alfonso VIII), la Puerta de San Juan y las curvas de la Audiencia, fue el Nazareno de Huete, otra de las joyas de la provincia, pues es de finales del siglo XVI. Los optenses desfilaban emocionados por el Casco Antiguo portando tan antiquísima talla de fervor popular. Impactante. (Esta imagen también desfiló en 1957 en la Coronación de la Virgen de las Angustias)

El Cristo de la Caridad de Priego por las calles de Cuenca,

Y qué decir del Cristo de la Caridad de Priego. Imagen barroca de Manuel Salvador Carmona, que sale en procesión cada cien años y en ocasiones excepcionales como este Vía Crucis. Decenas de pricenses le acompañan en fervoroso acompañamiento. Entre Nazarenos con la cruz a cuestas, resaltaba la talla del Cristo sobre la Bola del Mundo con sus cuatro ángeles anunciadores, visto sobre todo en su descenso por el Escardillo y la Audiencia, como asomado entre la hiedra. La imagen tuvo escolta de honor de la Guardia Civil y el acompañamiento musical de la Banda de Villarejo de Fuentes, ya habitual en Cuenca en la procesión En El Calvario.

Gentes de Priego tras su Cristo de tanta devoción. (Josevi)
El Crucificado Carboneras

La sencillez de un pueblo con mucha historia como Carboneras de Guadazaón, donde Carlos de la Rica dejó huella profunda religiosa, literaria y poética, la puso la talla del Crucificado de esta localidad conquense, portado por ocho banceros. Una imagen de gran emotividad que no pasó desapercibida ni mucho menos.

El Cristo de la Llaga en la espalda, de La Jara

Villanueva de la Jara, que cuenta con una gran Semana Santa, no quiso faltar con su Santísimo y Milagroso Cristo de la Llaga en la Espalda, que sobrecoge, y que en 1947 esculpió José María Ponsoda. Veinte banceros de túnica escarlata portaron el paso, a los acordes de marchas interpretadas por la Banda de Música de Villanueva de la Jara. La procesión continuaba en todo su esplendor entre rayos de sol y nubes.

 

 

 

 

El Cristo de MInglanilla volvió 55 años después

El silencio es la nota predominante en los desfiles procesionales de Cuenca, pero este sábado 23 de marzo de 2013 se escuchaban “vivas” entre las hiedras de Alfonso VIII y demás calles del recorrido, sobre todo al Santisimo Cristo de la Salud y de su Santísima Madre”, de Minglanilla, acompañado de numerosos devotos de la localidad conquense que linda con la provincia de Valencia. Algunos veteranos recordaban que el Cristo ya había estado en Cuenca en 1957 en la Coronación de las Angustias. La Banda de Música de Minglanilla acompañaba a las imágenes de Pío Mollar con no poca emoción musical.

 

 

Impresionante desfile del Cristo de Mota del Cuervo.(Vero)

Y de nuevo Mota del Cuervo, omnipresente en este Vía Crucis con tres imágenes. En decimosegundo lugar desfilaba el Santísimo Cristo del Perdón, otra talla de Luis Marco Pérez que enorgullece a Mota. Los cofrades, también conocidos como “Crucíferos de la Caridad”, tuvieron que ensayar en los días previos para llevar a la imagen como banceros, ya que en Mota lo hacen como costaleros. Y en verdad que lo hicieron de forma espectacular, como un sagrado reto, acompañados por su impresionante Banda de Cornetas y Tambores, que resonaban entre las dos Hoces.

 

El Cristo de los MIlagros de Almonacid.

El Cristo Negro de Almonacid del Marquesado, su imagen del Cristo de los Milagros puso la nota de la universalidad del Vía Crucis del Año de la Fe. La Banda de Música de esta localidad famosa por su “Endiablada” de San Blas le acompañó en el desfile procesional, destacando la talla negra con el blanco sudario que cubre la cruz. Doce banceros llevaban las andas que por detrás sujetaba el joven sacerdote Candela a modo de “capataz de bancero”, con su capa pluvial. Buen detalle.

 

La Virgen de las Angustias, Patrona de la Diócesis

 

En decimocuarto lugar de esta procesión para la historia, la imagen de Nuestra Señora de las Angustias, Patrona de la Diócesis de Cuenca desde hace cincuenta años, y coronada canónicamente en 1957. Los hermanos de la Real e Ilustre Congregación de Esclavos de Nuestra Señora de las Angustias portaron la imagen en las andas de la Virgen de la Amargura. El día anterior miles de devotos la visitaron en su Santuario. Despacio, lentamente, seguida por devotos y devotas, con la presencia del prelado José María Yanguas, y con su junta directiva, además del presidente de la Diputación, Benjamín Prieto, como patrona de la provincia, desfilaba por las calles de la ciudad, como lo suele hacer en ocasiones excepcionales, la última vez en 2007 en las Bodas de Oro de su coronación. Lucía el manto de la Coronación y su Corona.  En 1984 la imagen estuvo en Mota del Cuervo en la coronación de la Virgen de Manjavacas.

Cristo Yacente, otra obra de Marco Pérez en Mota del Cuervo.

Y tras la Madre, Cristo Yacente. De nuevo Mota del Cuervo en escena, dando la lección de la participación y del fervor. Otra notable talla de Luis Marco Pérez, realizada en 1975. Imagen horizontal del cuerpo inerte, con hilera de claveles rojos sobre las doradas andas, que portaban 60 cofrades en tres banzos. Un tambor marcaba el paso, pero los moteños que llevaban el Yacente tenían como reflejo a la imagen de la Virgen de las Angustias.

Tras descender por Palafox y el Puente de la Trinidad, el cortejo discurrió por la calle de Calderón de la Barca, la del Agua y Juan Correcher, para llegar al Parque de San Julián, convertido en museo de imágenes nazarenas y en punto de encuentro de miles de hermanos que hicieron su particular Vía Crucis del Año de la Fe en la catedral y por las calles de Cuenca, y en la mayoría de los casos acompañando a los “pasos” las distintas autoridades. La entrada de cada imagen al Parque se vivió con auténtico fervor procesional, entre aplausos, solo permitidos para una ocasión como la del sábado 23 de marzo de 2013, que ya es histórica.

Fieles acompañantes de Minglanilla. Foto: Josevi

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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