Absorción morada

En estos días previos a la Semana Santa, la gran fiesta del alma de Cuenca, parece que la ciudad aparca sus problemas cotidianos, sus inquietudes y sueños, para centrarse exclusivamente en torno a la celebración nazarena, con una serie de actos que se multiplican entre las 32 hermandades existentes, que llevarán sobre los hombros de los banceros los 42 pasos que conforman la Pasión según Cuenca. Da la impresión de que todo lo que no sea nazareno no cobra la importancia necesaria, pues es muy profunda esa absorción que la ciudad vive en torno a su anual celebración, aunque sea en tiempo de crisis. Son profundas las raíces y hace un siglo ya se publicaba en folletos y revistas esa abstracción que hacía Cuenca sobre sus procesiones.

Cien años después, con todos sus avatares, no se ha perdido un ápice de ese costumbrismo y hasta diríamos que se ha potenciado y hasta oficializado. Valga un ejemplo: en estas fechas cuaresmales, los chavales de los distintos barrios hacían de forma espontánea sus procesiones, buscando en las carpinterías y tapicerías los elementos necesarios para formar unas andas. Aún se siguen haciendo, pero ayer mismo, en la sabatina mañana, una procesioncilla infantil, con la misma Banda de la Junta de Cofradías uniformada, hacía sus pinitos nazarenos por Santo Domingo y el Escardillo, con sonidos de tambores y trompetas, que sorprendían a algunos turistas y a los conductores que doblaban la calle del Peso.

 

EL CAMINO MENOS LARGO PARA LLEGAR A LA ESTACIÓN DEL AVE

Daba igual que media hora antes Zapatero no emulase al Felipito Tacatún del “Yo sigo”, anunciando que no se va a presentar; que en Huete se celebrasen unas jornadas para que el tren convencional de paso de procesión tenga futuro y más rapidez; de que el puente de la Trinidad no se abra hasta el 8 de abril; de que Juan Ávila haya presentado su lista; de que hay que buscar la carretera menos larga para llegar a la estación del AVE, que debe ser la del caminito corto del lobo de Caperucita: de que Carretería sea más atractiva con más tiendas abiertas que cerradas; que la Balompédica pueda bajar a Tercera o de que los tunos hayan puesto su alegría musical en el fin de semana, con desfile por Carretería y buen ambiente en las calles y algún baño tunante en el pilón de las escaleras de los Tintes. Todo esto, y mucho más, da igual si por medio están los actos nazarenos, con premios incluidos de la Asociación Cultural Capuces de Cuenca, y cómo no, las tradicionales cenas de banceros.

Era curiosa, por ejemplo, la estampa en las puertas de la Junta de Cofradías en la tarde sabatina con decenas de hermanos compartiendo la parvedad tras la subasta de banzos, contemplando en amplio grupo la” lenta procesión” de coches de subida y bajada, por las calles de Solera y Peso, obligada por ese corte de la Trinidad. Parecía que había apuestas para ver quién se saltaba el semáforo, que era uno de cada seis. Si a ello le añadimos que en El Salvador, por la mañana con los niños del San Juan Evangelista, y por la tarde con el concierto de Escolanías, el gentío fue incesante, imagínense el panorama que se podía contemplar entre el tráfico apretado por esas calles de cuestas y curvas y el paso de gentes por las estrechas aceras. El olor de los recauchutados se imponía al de la cera y el resoli más propio de estos días.

Pero si este fin de semana ha pasado entre citas nazarenas y sonidos de tunas que han evocado recuerdos juveniles a muchas personas, prepárense para el próximo con el concierto de San Esteban,  la “puesta de andas” en El Salvador y el grandioso Réquiem de Mozart en la Catedral. Pleno de morado para ese Domingo de Pasión. Absorción total.

EL DIA DE CUENCA, 4 de abril de 2011

 

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