Hogueras de mayo (tradiciones)

Preparando la hoguera en la subida a Mangana. Algunos niños de la foto son hoy doctores.

De las Páginas de mi Desván y de la serie “Intrahistoria Conquense” recuperamos una semblanza de lo que eran las hogueras del 2 de mayo en Cuenca, publicada el 2 de mayo de 2007 en “El Día de Cuenca”. Este año 2013 también ha habido hogueras en diversos puntos de la ciudad, aunque la tradición ha venido un poco a menos.

“Cada 2 de mayo, al anochecer, la ciudad de Cuenca se cubre de hogueras. La tradición se mantiene viva, como las propias llamas de las hogueras de la Cruz de Mayo. Desde San Antón a Tiradores, desde el Castillo a las Quinientas, desde Buenavista a Villa Román, desde la Plaza de la Merced a San Martín, desde los Moralejos al Pozo de las Nieves, desde el Paseo de San Antonio a Villa Luz, o al Silo XXI y todas las nuevas barriadas, Cuenca arde por los cuatro costados. Durante los días previos, los mozalbetes, chicos y chicas, se han ido apropiando de leñas y maderas para cumplir con esta costumbre que se va pasando generación tras generación.

LA VERA CRUZ RECUPERÓ LA CRUZ DE MAYO en 2004

La noche de las hogueras de mayo, en las vísperas de la Santa Cruz que se celebra el Día 3, tuvo en Cuenca momentos de gran esplendor que se remonta a tiempos pasados que nunca se pierden o se recuperan, como hizo en el año 2004 la Venerable Hermandad de la Vera Cruz al colocar la Cruz de Mayo en una de las pétreas paredes de la fachada de la octogonal iglesia de San Pedro. Cruz de mayo floral y hoguera para la anual celebración con hoguera incluida.

Hogueras que también mantienen su tradición son las de la Hermandad del Cristo de los Almendrones y las de las Hermandades de San Isidro (de Abajo) y (de Arriba). Incluso la Hermandad del Santísimo Cristo de la Agonía encendía hogueras en su celebración de mayo.

Como decimos, las hogueras del 2 de mayo en Cuenca tuvieron años de esplendor con la colocación en distintas barriadas de altares con la Cruz de Mayo y el encendido de la hoguera que concluía con la parvedad, consistente en asar patatas, forro y otras viandas, todo ello regado con el caldo de la bota y la zurra.

 

CURIOSO ARTÍCULO DE 1945

En un artículo del número 96 del semanario “Ofensiva” de 1945 se comentaba que “habrá que hacer una encuesta entre todos los conquenses para saber el motivo exacto de por qué, en este día segundo del mes de mayo, hay hogueras encendidas en las calles y plazas de nuestra ciudad, existen canciones y músicas, y, en todos los que viven en Cuenca, hay un contento y gozo como en ninguna otra época del año. Será por la entrada de mayo y porque los trigales tienen un marco de flores de variados colores, o porque mayo está dedicado a la Virgen María y en todas las iglesias se celebran los ejercicios marianos de las flores, o por el aniversario de la gesta española de la independencia y el fuego de las hogueras sirve para transmitir de año en año la mayor epopeya de todo un pueblo; o por ser las vísperas de la Cruz del hallazgo del Santo Madero, que sirvió para la Redención de los Hombres”.

Hogueras y “mayos”, en la granazón de los campos, se mantienen de año en año, gracias al espíritu juvenil de quienes buscan los utensilios que puedan arder y de los mayores que arropan esta tradición con su presencia, compartiendo las viandas que se asan y brindando con el caldo de la tierra, tanto de la uva como del cereal.

Una de las antiguas tradiciones que tenía Cuenca en la noche del 2 de mayo era la de instalar altares de cruces en los distintos barrios y calles. Los chicos y chicas, ataviadas de serranas, pedían por las calles “el chavico de la Vera Cruz”. “La Santa Cruz fue en otros tiempos una de las solemnidades de carácter conquense más fuerte”, escribía el padre Martínez en su sección “Tipos y costumbres conquenses” el 2 de mayo de 1957 en el diario “Ofensiva”.

 

CRUCES Y HOGUERAS EN CONCURSO

Años hubo en los que las cruces y las hogueras entraban en concurso y el jurado lo formaban diversas personalidades. Así en el año 1945, la Junta Provincial de Turismo de Cuenca convocó el Concurso de Cruces y Hogueras con un jurado presidido por Enrique Benítez, que actuaba de presidente y como secretario José Martínez Muñoz, que era el director del Museo Municipal; los vocales eran nada menos que el escultor Fausto Culebras y el dibujante Miguel Zapata.

Los premios fueron, por este orden, para las cruces instaladas en la Plaza de las Escuelas, calle de Calderón de la Barca, calle de San Vicente, así como un accésit a la colocada en el Puente de San Antón. El premio para las hogueras lo fueron el primero para la de la plaza de los Carros (“La entrada de Alfonso VIII en trolebús”), el segundo quedó desierto y el tercero fue para la hoguera de la calle Alonso de Ojeda en la que figuraba un “Hogar de la Serranía”. Era como una especie de derivación de las “Fallas” en la que ardían los elementos que habían configurado la escena representada.

 

“ALFONSO VIII ENTRA EN CUENCA EN TROLEBÚS”

La hoguera ganadora que llevaba el título “La entrada de Alfonso VIII en trolebús” tenía como motivo de crítica abierta y “encendida” la oferta que el Ayuntamiento había hecho de poner en marcha un “trolebús” “que ha de comunicar la parte alta con la parte baja de la capital, la “hoguera” es un trolebús sobre el que aparece Alfonso VIII, con las flechas de jefe de centuria honorario, desenvainando la espada y mirando con ansias de conquista a la altura de la ciudad, puesta al fondo y bien presentada. Hay las notas cómicas del guarda municipal deteniendo la marcha del trolebús y de un Stan Laurel conduciendo; bajo las ruedas, un anónimo atropellado. Unos cantares alusivos al motivo fueron objeto de regocijo y del comentario de la gente curiosa”.

Además de la citada hoguera premiada, colocada en la plaza de los Carros, como una especie de “falla”, se presentaron otras con los títulos “Un pozo de petróleo en Cuenca” y “El Peñón de Gibraltar”.

 

EL BANDO DEL ALCALDE

La tradición de las hogueras tuvo siempre tanta tradición que por la Alcaldía se solía publicar un “Bando” para evitar que la lumbre llegase a mayores. Resumimos el bando del alcalde, Andrés Moya, de 1982: “Es norma de conducta de esta alcaldía mantener vivas las costumbres y manifestaciones tradicionales que, a lo largo de los años, han venido desarrollándose en esta ciudad, incluso el fomentarlas en la medida posible cuando éstas afectan, de un modo profundo, en la conciencia de sus habitantes. Pero si ellas pueden producir daños o perturbar la tranquilidad de la población, es obligado también impedir que, al amparo de una tradición o costumbre, se lleven a cabo actos o acciones que puedan lesionar o dañar a los demás convecinos”.

 JOSÉ VICENTE ÁVILA

EL DIA DE CUENCA, 2 DE MAYO 2007

 

 

Deja un comentario