Noche de hoguera y canciones en la ermita isidril “de Arriba”

Las Vísperas de la fiesta isidril que organiza la Venerable Hermandad de San Isidro Labrador (Vulgo de Arriba), se celebraron en la tarde-noche del 14 de mayo con animada presencia de hermanos, familiares, amigos y visitantes. La hoguera encendida en el atrio de la ermita dio paso al acto de convivencia entre los numerosos asistentes, pues retiradas las ascuas en distintos montones sobre una cama de tierra, se fueron asando tiras de panceta, morcillas, chorizos, chuletas y sardinas. No deja de ser curioso que al lado mismo del cementerio, con sus puertas abiertas, los vivos den buena cuenta de las viandas preparadas, sin perturbar el descanso de los muertos que, en vida, hicieron lo propio en una tradición que va pasando de padres a hijos y de abuelos a nietos.

 

Los actos religiosos de las Vísperas dieron comienzo a las ocho de la tarde en la ermita, oficiados por el capellán, Francisco Medina Hernández, con loas a San Isidro. El altar aparecía adornado de flores, las hierbas aromáticas expandidas por el suelo y la imagen restaurada de San Isidro, sobre las nuevas andas, destacaba en la luminosidad de la capilla, sobre la que destaca el Retablo con las pinturas de San Julián y San Juan del Castillo, realizadas por Víctor de la Vega.

El acto concluyó con la actuación del Coro del Centro de Mayores de San Pedro que, entre otras piezas musicales, interpretó la Salve Rociera y el “Mayo” a San Isidro.

Después, los hermanos mayores Julián Saiz Garrote, Inmaculada Saiz Garrote y Luz María Saiz Garrote encendieron la tradicional hoguera. Mucho público acudió hasta la ermita-cementerio para llevarse el rollo de San Isidro y compartir la velada nocturna al calor de la hoguera y para asar las pitanzas.

Tuna Universitaria de Cuenca en San Isidro.

El paisaje ofrecía una hermosa estampa nocturna, pues la Hoz del Júcar estaba iluminada y el chisporrotear de la lumbre le daba un aire medieval, con las parrillas llenas braseando la carne y las sardinas.

No faltaron la música y las canciones en la medianoche del 14 de mayo. La Tuna Universitaria ofreció su repertorio cerrado con el “mayo”, ante una abarrotada capilla, y después fue la Rondalla “Pulso y Púa” de Cuenca, que dirige Aurelio Mozo, la que puso el broche final con una amplia intervención de canciones populares, destacando sobremanera las “folias”, en las que el niño Pepe Aguilar hizo el”solo” ante la emoción de los numerosos asistentes; no faltó el “mayo” de Cuenca, de Enrique De la Hoz y como bis especial “La vida es bella” con la voz y la armónica de Herminio Carrillo, en espectacular puesta en escena.

La Rondalla Pulso y Púa en la noche isidril.

No creemos que exista en Europa un lugar como esta ermita-cementerio de San Isidro donde en la noche del 14 de mayo se canten canciones de ronda y “mayos”, se encienda una hoguera y cenen los hermanos y visitantes las viandas asadas en las ascuas, al lado mismo de los nichos de los cementerios de puertas abiertas por los que el humo se desparrama en olor de pituitaria. El diálogo que imaginamos entre los difuntos sería el de “que buena hoguera han hecho este año; qué bien huele la brasa o han venido fulano y mengano y ha faltado zutano”. Cenar esa noche al lado de los hermanos difuntos que nos precedieron es añeja tradición cada vez más “viva”.

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