Hasta el cuarenta (o 50) de mayo no te quites el sayo

Mayo se nos va a recordando, día tras día, el viejo aforismo de que “hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo”. O hasta el cincuenta, porque no se recuerda por estos lares un mes de mayo tan frío y lluvioso, y nada hermoso, como el del 2013 que ha aguado fiestas y todo tipo de celebraciones. Comenzó el mes con las festejos de las populares “Quinientas” en el cincuentenario barrio del Obispo Laplana y terminó con las fiestas patronales de San Fernando, y un “puente” de jueves a domingo que ha dejado la ciudad semivacía.

Entre esos días del mayo lluvioso se han ido sucediendo las citas festivas en el histórico barrio de Tiradores, primero con el Cristo del Amparo en Tiradores Bajos, y luego con la Virgen de Fátima en  Tiradores Altos. Fiestas que tampoco han faltado, en la mitad de mayo, en la barriada Fuente del Oro, y con los San Isidros de Arriba y Abajo. Y todas ellas, con alguna excepción, pasadas por agua y bajas temperaturas, pues el mayo florido y hermoso, de temperatura primaveral y casi veraniega, sólo lo hemos tenido en la segunda semana. No se recuerda, insistimos, un mes de mayo tan desabrido y tan inestable. Más parecía que estábamos en marzo que en mayo.

No sólo las fiestas de los barrios citados resultaron un tanto deslucidas por el mal tiempo, sino que además la Feria del Libro, instalada en los bellos jardines del Palacio Provincial, en el Bicentenario de la Diputación, se vio un tanto deslucida por la lluvia en forma de chubascos que fue descargando cada día. Al menos el salón de actos provincial fue el marco idóneo para la celebración de actos y presentación de libros.

Así que el refrán de que “hasta el cuarenta de mayo” no te quites el sayo está más que vigente y hasta es posible que tengamos un “junio juniete, nublado nublete”, como también reza el aforismo popular. Ha sido por tanto un mes poco lucido para el paseo por la Carretería peatonal, en la que sólo parece que aumentan las terrazas de los bares y poco más, además de un supermercado donde años atrás hubo un banco. Esa apertura del supermercado en el centro de la ciudad nos recordaba los años sesenta-setenta con la primera gran tienda de SPAR, que era como el comienzo de lo que en el futuro iban a ser los supermercados.

En fin, mayo lluvioso, frío y poco hermoso, aunque los parajes verdean de esplendor, se nos va con frío serrano, teniendo que echar mano de las ropas de abrigo y volviendo a encender la calefacción. Aún así, no faltaron durante el mes los “mayos” y canciones de ronda que entonaron grupos, rondallas y tunas, soportando en algunos casos las bajas temperaturas. “Mayos” que despedirán el mes en la iglesia de la Virgen de la Luz honrando a la Patrona morena.

 

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