José López Calvo, el Maestro por excelencia de la música nazarena

Juan Carlos Aguilar, Rosana González, José Vicente Avila, José López Calvo y Aurelio Fernández-Cabrera. Detrás, Ramón Gómez Couso

La música nazarena brilla con luz propia en Cuenca, tierra de grandes y prolíficos compositores, que han enriquecido no sólo este acervo musical de nuestra Semana Santa, sino que le han dado auténtico sello conquense, en el que los sonidos de las turbas y del miserere se han encajado con los propios de la marcha procesional. Uno de esos compositores, que acaba de cumplir los 80 años en el día de San José, componiendo nuevas marchas, es José López Calvo, que como bien dejó escrito José Miguel Carretero en su amplio estudio “Acerca de la Semana Santa”, “es el compositor conquense hasta hoy con más brillante historial, siendo número uno en su acceso al Cuerpo Técnico de Directores Civiles (1953) y al de Directores Militares en 1957.

Fernández-Cabrera y López Calvo

 

Dirigió la Unidad de Música de la Guardia Real desde 1976 hasta el momento de su jubilación. Su biografía musical es tan extensa que sería prolijo enumerarla, entre las cuales destacan cerca de veinte marchas de Semana Santa, siendo las más conocidas “Réquiem por un músico”, “Por un viejo turbo”, “Por tu cara de pena” y la más reciente “Marcha por un guitarrista conquense”, dedicada a Ismael Martínez, compuesta junto a Juan Carlos Aguilar, director de la Banda de Música de Cuenca, y también compositor de importantes marchas, en su corta carrera.

 

 «POR TU CARA DE PENA»

Charlamos con José López Calvo en uno de estos días de la Cuaresma, acompañado de Juan Carlos Aguilar y de Aurelio Fernández-Cabrera, director jubilado de la Banda de Música de Cuenca, y autor igualmente de varias marchas. Comenzamos hablando del arreglo efectuado en la marcha “Por tu cara de pena”, dedicada a la Virgen de las Angustias del Santuario, para que fuese cantada por la Escolanía “Nuestra Señora de la Soledad de San Agustín”, en el concierto inicio de Cuaresma que ofreció en el Teatro Auditorio la Orquesta Ciudad de Baza. López Calvo hace historia:

-En el año 1948 fui a Granada con la Banda de Aviación, pues allí nombraron hermano mayor de la cofradía de las Angustias al ministro González Galarza, que estuvo 25 años en el cargo. Ingresé en esta Banda del Aire por mediación de un conquense de Olmeda de la Cuesta, Javier Murcia Rubio, que llegó a teniente general, pues era muy difícil ingresar. También estaba otra persona relacionada con Cuenca, que era Elorrieta, que se casó con una hija de Cubells y heredó nada menos que la Ciudad Encantada. Era una Banda muy especial. Cuando salió la Virgen de las Angustias en la procesión me dije para mí si había otra Virgen como la de Cuenca, pues yo tenía 18 años y era muy inocentón. Salimos de la Alhambra junto a la Virgen y aquello se me quedó grabado y por ello decidí escribir una marcha a las Angustias.

-López Calvo se toma un respiro para rememorar el pasado.

-Claro, que mi primera marcha fue “Réquiem por un músico” en la muerte de mi padre. Luego hice “Por tu cara de pena” para la Virgen de las Angustias, con una primera parte andaluza y segunda castellana. Ahora le he puesto una letrita: “1Madre del divino amor…”, que es el trío” y ya la han cantado los niños de la Escolanía de la Soledad. Sobre el fondo, para que fuese conquense, puse el tema de los turbos, con el pom, porobom, paraban, pampam, pim piribim, piribim, pimpim, que va en el trío, porque en el comienzo ya va el Miserere. Después sale el andalucismo de “¡Angustias, te pusieron Angustias!,… Angustias, por tu cara de pena…”. Puse luego el canto gregoriano con el fondo de los turbos. En el arreglo que hemos hecho intervienen los niños y al final el Coro dice cantando “¡Cuenca, te adora, Cuenca te adora….!”  En esta segunda parte es como si se rezase a la Virgen, porque Cuenca está con las Angustias.

 

José López Calvo, homenajeado en el Auditorio

LETRA PARA UN CORO

-¿Cómo surge completar esta marcha para el coro de la Escolanía?

-Esto ha sido un alarde en poco tiempo, porque me dijeron que la letra que cantaba Herminio, que lo hacía muy bien, subiendo un do, y lo hizo fenomenal cuando vino la Banda del Rey, había que bajarlo en un tono y medio y lo he dejado en re menor para que el coro subiese al la, que es el límite de los coros normales. También me sugirieron que en el trío interviniese la Escolanía, y ello ha supuesto que la marcha la pasase a orquesta, a coro en plan mixto con cuatro voces, y luego a los escolares. Creo que ha quedado bien como se vio en el Concierto de Cuaresma. Ahora tengo un encargo muy raro, una misa, cuando acabo de cumplir los 80 años.
LA “MÚSICA” DE TURBAS

-El sonido de las turbas aparece con frecuencia en las marchas de López Calvo.

A mi me gusta mucho la de “Por un viejo turbo”, que está dedicada a José María Muro. Cada vez que la oigo me gusta más, porque está con el ritmo de los tambores, y luego los clarines, y antes de entrar en el trío hay una explosión de ritmos muy conquenses. En ese “Viejo turbo”, antes del final, los convierto hasta en solistas, con cuatro compases. Yo cuando hago esta marcha digo que los turbos rezan al Jesús de las Seis, con los clarines y tambores; para mí es un rezo. No es un sonido cualquiera. Es como si estuviesen rezando con el tambor y el clarín con todo el sentimiento.

-Con ese sentimiento del Miserere de San Felipe, roto por las turbas.

Ya lo creo. Es un momento de emoción, silencio y estrépito de sonidos. Ese Miserere que se canta al Jesús de las Seis es realmente espectacular. Precisamente el Miserere lo he empleado mucho y lo haré también en esa misa para convertirla en conquense. El Miserere da pie a muchas composiciones, y, en “Por un viejo turbo”, lo empleo con unos trompetas fabulosas que son los clarines, hasta que llega ese momento cumbre. Cuando yo vine en 1983 con la Banda del Rey hice un arreglo del Miserere que lo cantaba la Banda de Cornetas.
RETRATO MUSICAL DE ISMAEL

-La “Marcha por un guitarrista conquense”, compuesta con Aguilar, riza el rizo musical con los “mayos” y algún otro sonido popular:

Para mí Ismael Martínez ha sido un personaje dentro de su humildad, porque no había estudiado la carrera de guitarra; pero lo tenía en el interior y sacó adelante las rondallas de los mayos; tuvo a su hijo Ismael, que es uno de los mejores guitarristas, sacó adelante la tienda de música y ahí está otro de sus hijos, como Arturo, que es un fuera de serie, al igual que el resto de hermanos. La marcha se ha enfocado con el “mayo” que tanto le gustaba; yo le enseñé solfeo cuando estaba de camarero en la Martina; le veía siempre con su guitarra entonando un cántico anónimo que hizo muy popular; y bajo esa impresión, porque es una obra anónima que puede ser utilizada, lo he convertido en marcha, con la introducción del célebre “mayo”.

Creo que hemos logrado hacer un retrato musical de lo que era Ismael y como lo quería tanto la marcha la hemos hecho con mucho cariño. Se estrenó el 12 de marzo en San Esteban y en verdad que gustó mucho, y al propio Ismael hijo le dejó cautivado.-¿Cómo se puede encajar una marcha de procesión con el “mayo” de Cuenca y una melodía popular?-Se adapta en marcha con otro ritmo más despacioso, porque la música es muy grande. Se convierte de un tres por cuatro a un dos por dos, porque la música se puede adaptar, sobre todo cuando hay tanto sentimiento. Ahora también estoy arreglando una plegaria que me dio Adolfo Bravo, un cantante conquense de gran voz al que aprecié mucho,  y quiero que se cante. Le quería mucho porque era un fuera de serie.

-¿Cómo ve la Semana Santa en el siglo XXI con esa experiencia que le dan los 80 años muy bien llevados?

-Fíjate, yo salía con mi bombardino en el año 1942 con mi padre, que era el tuba, con la Banda de Cuenca, dirigida por el maestro Calleja. Tenía 12 años y ya tocábamos el “San Juan” de Cabañas y una obra que ya no escucho como la marcha de Beethoven, que es preciosa. Recuerdo “Mektub”, “El Héroe muerto”… Todo ha mejorado mucho y existe una gran participación. Entonces salían pocos turbos, pero ahora salen muchísimos y en verdad que cuando el sonido se conjunta es todo un espectáculo de sonidos, pues nuestra Semana Santa es que también es única.

Hablar con López Calvo es una auténtica delicia pues explica cantando cualquier tema de sus marchas. Tomamos un resolí y señalando a Juan Carlos Aguilar nos dice rotundo: “Aquí tienes a un fuera de serie”. López Calvo canturrea compases de su misa de encargo y acaba de concluir otra composición para Quintanar de la Orden. Genio y figura de la música que ya merece una calle en Cuenca: Maestro José López Calvo.

JOSÉ VICENTE AVILA

«EL DIA DE CUENCA», EXTRA SEMANA SANTA 2010

 

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