Teatro: «La Ventera Gallarda» conquistó la plaza de la Merced

Cita con el teatro de siempre, el teatro de la calle, en los Veranos de Cuenca. Fue el viernes 26 de julio en el mejor escenario que para estos menesteres artísticos se pueda encontrar en el Casco Antiguo: la Plaza de la Merced. La actuación corrió a cargo del Grupo conquense DESAHUCIOS, formado en 1998, y la obra representada una de las clásicas de esta compañía: “La ventera gallarda”, una obra basada en los Cuentos del Decameron y de Canterbury. El título ya tiene su picante de la novela picaresca. Una cita ineludible para reír y disfrutar, cosa que consiguieron los cuatro actores del grupo conquense, dos de los cuales doblaron papeles.

La noche se presentaba espléndida. El montaje del escenario, con la venta, sus tinajas de vino, y todo lo que se mueve en el “attrezzo” entre bastidores teatrales ya era una invitación para ocupar todas las sillas y escalinatas de la recoleta plaza de amplia sonoridad. Sólo faltaba que se asomase la luna, porque a las diez de la noche comenzó la representación teatral, que transcurrió entre risas y aplausos.

La sinopsis sugería la expectación permanente: “Guillerma, una hermosa ventera, harta de los desprecios y malos tratos de su brutal marido, decide aprovechar sus encantos en su favor. Varios hombres la rondan y regalan para gozar de su lozanía, pero ella sale siempre airosa de sus envites, dejándolos bien burlados”.

Teatro en los Veranos de Cuenca

El papel de la ventera lo representa Helena Rebenaque Manzanares con una frescachona puesta en escena. Vive su papel y diríamos que disfruta en el escenario. Sabe conectar con los espectadores. A nadie deja indiferente, ni siquiera a su fiero como tontarra esposo Simón (papel que borda Ángel Ibáñez, entre un marido que gasta sus energías en maltratar a su mujer, que termina, burlado, humillado y “toreado”), o al también burlado Calandrio, que fue a por lana con su bolsa llena y sale trasquilado; el cura desternillante y obseso, que también queda burlado por meter las narices donde no debiera.

El actor Sergio Ramos Campillo dobló los papeles de Calandrio y el cura, tan distantes y tan distintos, con un registro de voces y formas de comportamiento que denotan su cualidad artística.

Israel Pozuelo Tébar también dobló personaje con “Andresucho” y “Nicolás”, cobranndo el protagonismo de la última parte de la obra, sacando la mejor partida de la ventera con su magin de estudiante y  terminando en brazos de la lozana mujer, que pensó que estaba con su Simón.

Buena representación con esa frase final reivindicativa de la ventera Guillerma. “Cumpliendo con la ley, / –eclesial o real—te va como te va… el mundo has de cambiar”. Y a fe que la ventera lo cambia, porque no siempre ha de estar la mujer a merced de cualquiera.

“Guillerma: ¡Mujer, mujer, mujer! ¡Aquello que quisieres hacer, aquello podrás hacer!”. Perfecta expresión con un interrogante detrás: “Y… ¿el amor? ¡Ay, el amor!”.

Una gran ovación saludó a los actores saludando envueltos en una manta, aunque los aplausos ya se habían repetido entre acto y acto. Gran noche de teatro a cargo de DESAHUCIO, bajo la dirección de Ángel González, uno de los adalides del teatro en Cuenca, que ha hecho la adaptación de la obra junto a Ángel Ibáñez.

La producción es del propio Grupo. El vestuario y utilería de Ana Isabel Izquierdo Maeso; la iluminación y sonido a cargo de Samuel González; la música, de Julio Sanz y el diseño de Jesús Caballero. Gallarda actuación en general, pues «La Ventera Gallarda» conquistó la Plaza de la Merced. El teatro ha de prodigarse mucho más en las programaciones culturales.

 

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