Noche de antorchas y velas, en un viernes 13 para el recuerdo

Desfile de antorchas de Cuenca Histórica.

Era viernes 13. Una tarde-noche para la intrahistoria de la ciudad, vivida en el Casco Antiguo entre antorchas y velas, en un atardecer y anochecer de espléndida temperatura. Recordando las palabras del pregonero de San Julián, José María Abellán, la ciudad vivió unas horas entre “el banzo y la maroma” por aquello de la coincidencia de fechas. Eran las horas previas de la recreación de “Cuenca Histórica”, como paso previo a las fiestas de San Mateo que tenemos a la vuelta, y en la misma noche pudimos ver un desfile de antorchas propio de la Edad Media y una procesión más del tiempo de Cuaresma que de mediados de septiembre.

La cosa tiene su explicación en esta Cuenca en la que las procesiones conforman aniversarios y hermanamientos cofrades o religiosos como el reciente de Carmelitas. El caso es que en la tarde-noche del viernes 13 de septiembre, el tráfico quedó cortado al Casco Antiguo debido a la primera jornada vespertina de “Cuenca Histórica” y a la procesión extraordinaria organizadas por las dos Hermandades de la Soledad, la del Puente y la de San Agustín, que acordaron en su día hermanarse y celebrar los cultos de su fiesta del 15 de septiembre en la Catedral, en los años en los que esa fecha sea domingo. Por tanto, primera procesión de las dos imágenes de la Soledad bajo palio.

Soledad del Puente.

Ambiente festivo en la Plaza Mayor, donde los puestos del mercado medieval le daban ese aire histórico que de por sí ya ofrece la ciudad con su Catedral anglo-normanda, sus notables edificios y sus viviendas coloristas en hilera vertical asomadas al abismo en equilibrio. Cintas triangulares de verbena orlan de lado a lado el colorista ambiente de una ciudad medieval presta para celebrar un año más el Aniversario de su Reconquista, con campamento militar de la época de Alfonso VIII en la Plaza de L’Aquila, con Agrimiro al frente de sus tropas del Grupo Conca.

A las nueve de la noche, tras homenaje al pregonero Herminio Carrillo en el Parador de Turismo, se inició el desfile de antorchar para el cierre de las Puertas de la Villa. La soldadesca y la plebe desfilan con sus luminarias por el puente de San Pablo y la Plaza de Ronda, para aparecer por Obispo Valero en la Plaza Mayor; el desfile de antorchas cerrando las puertas de la ciudad, a golpe de tambor, siguió por la calle de Pilares hasta la anteplaza, donde finalizó este cierre de puertas de la Villa con la de San Miguel.

La Plaza seguía tan animada como expectante, pues pocos minutos de apagarse las antorchas apareció la ondulante fila de velas de la procesión del hermanamiento de la Soledad del Puente y de San Aguistín. Desde El Salvador salió la talla de la Soledad, obra de Coullaut Valera, que resaltaba en la noche con su vestido blanco. De la antigua iglesia de San Andrés salió la imagen de la Soledad del Puente, talla de Marco Pérez, que fue por delante ya por la calle del Peso, Andrés de Cabrera, Alfonso VII y la Plaza Mayor.

La Soledad de San Agustín de refulgente blanco.

Fieles y curiosos, y sobre todo coleccionistas de acontecimientos cofrades no dejaron de disparar sus flashes para grabar la histórica procesión de las dos imágenes de la Soledad, que pasaron a la Catedral para la función solemne del domingo, día de los Dolores y fiesta de la Virgen de las Angustias, Patrona de la Diócesis. La noche de antorchas y velas, en el viernes 13 ya forma parte de la historia local, y no por soledad, sino por el gentío que se dio cita en la Plaza entre suspiros cofrades y sonidos mateos.

Cuenca es así. Única.

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