«Saza»: «Cuenca tiene un aire nostálgico que te hace soñar»

José Vicente Ávila y José Sazatornil «Saza». Junio 1975. Foto: José Luis Pinós.

PÁGINAS DE MI DESVÁN. «USTED DIRÁ»: JOSÉ SAZATORNIL «SAZA», 1975

José Sazatornil, más conocido como “Saza” en su profesión de actor, ha visitado Cuenca en numerosas ocasiones, sobre todo con las compañías de teatro, y en alguna ocasión como simple visitante. En una de sus estancias en nuestra ciudad, para actuar en la obra teatral “Extraños en mi cama”, representada en Cuenca en junio de 1975, tuve la suerte de poder charlar con él e incluso de reír debido a sus ocurrencias. Por entonces el actor estaba a punto de cumplir los 50 años y en el teatro Xúcar nos hizo reír junto a Gracita Morales. Hablamos con él sentados en un sofá en el hall del propio teatro horas antes de su actuación y nos confesaba que en sus inicios en el teatro y el cine hacía papeles dramáticos, y dado que ponía tanto dramatismo en sus intervenciones, él mismo terminaba por desternillarse de risa. Por entonces ya había rodado unas 60 películas y las más recientes eran “El love feroz”El  último tango en Madrid”, en la mayoría de las cuales hacía papeles secundarios. Años más tarde sería gran protagonista de películas como “La escopeta nacional” y “Todos a la cárcel”, ambas de Luis García Berlanga, hasta totalizar unos 110 largometrajes entre 1953 y 2006.

 

Además de hablar de cine y de teatro, a nosotros nos interesaba expresamente la opinión  de “Saza” sobre Cuenca, ciudad que había visitado en distintas ocasiones. Sazatornil se tocaba el bigote, miraba hacia la puerta del Teatro Xúcar, e incluso parecía cambiar el registro de su voz para hablar como visitante, en lugar de hacerlo como actor. Y decía con cierta solemnidad en su voz, moviendo los largos dedos de sus mano, y haciendo pausas:

“Cuenca es una ciudad que me gusta mucho porque tiene un aire nostálgico, tranquilo, de esos que te hacen pensar y soñar. Yo soy un poco soñador en la vida y me forjo unas novelas muy agradables. Cuenca es una tierra que te invita a pensar; es tan tranquila, tan bonita y tan señorial, que cuando vengo me encuentro muy bien y lo que siento es venir tan pocas veces”.

Vestía Sazatornil una camisa de manga corta de cuadros, pues aquel sábado de junio se notaba el calor del verano recién llegado. Llevaba unas oscuras gafas de sol que se quitó al entrar al teatro-cine. Mientras tomaba un café frío le preguntamos por la improvisación que solía hacer en los guiones sobre el escenario, con alguna que otra “morcilla” ingeniosa al hilo de la actualidad. “La improvisación es un estado de ánimo bueno que tiene el actor se le ocurre una cosa y la dice. Este es un estado de ánimo que se produce en todas las artes”.

Y cuando le comentamos que si ese humor socarrón que le definía en sus actuaciones era cotidiano, señalaba que “si fuera un cómico en la vida cotidiana sería un pesado. Pero gracias a Dios soy un hombre que tiene un buen humor, porque no me puedo quejar de la vida. Soy muy alegre”.

Un año antes, en 1974,  “Saza” había alcanzado mucha popularidad en la televisión con la serie “Los maníacos”, de Fernando García de la Vega. Entre sus anécdotas nos contaba la noticia que le dieron de que había salido una esquela con su nombre y apellidos, de otra perso0na con sus mismos datos, que había fallecido en accidente.

La entrevista con José Sazatornil “Saza” fue publicada en “Diario de Cuenca” el 4 de julio de 1975 en la sección “Usted dirá”, en la página 2, con el título “La improvisación es un estado de ánimo bueno que tiene el actor” y un sumario para definir a la ciudad: “Cuenca tiene un aire nostálgico que te hace soñar”.

 

El actor: José Sazatornil Buendía  “Saza” (Barcelona, 13 de agosto de 1925) ha protagonizado 110 películas desde 1953 hasta 2006, siendo las más destacadas, por su especial protagonismo, “La escopeta nacional”, “Todos a la cárcel” y “Espérame en el cielo”, película por la que recibió en 1989 el premio “Goya” como mejor actor de reparto. Comenzó en el teatro cuando contaba 13 años y fue un actor muy prolífico en esa etapa juvenil, alternando sus actuaciones con el trabajo en la tienda de su padre. Tuvo su propia compañía de teatro. Se trata de un actor de gran popularidad y diferentes registros, que forma parte de la historia del cine español, y que en agosto pasado cumplió 88 años.

 

 

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