Bajada de la Virgen de la Misericordia en Puebla de Almenara

La localidad conquense de Puebla de Almenara volvió a vivir otra gran jornada festiva y mariana en honor de su Patrona, Nuestra Señora de la Misericordia, en el año del Cincuentenario de su Coronación Canónica. Una imagen que cuenta con una gran devoción no sólo en toda la comarca, sino en localidades limítrofes de la provincia de Toledo. Cuando aún resuenan los ecos de la Fiesta de la Comarca que se celebró el anterior fin de semana, en este sábado 11 de junio, víspera de Pentecostés, tuvo lugar tradicional Bajada de la Virgen, desde la ermita a la parroquia de la Asunción, acompañada de centenares de fieles, y de forma excepcional por la presencia del obispo de la Diócesis de Cuenca, monseñor José María Yanguas, en unión de ocho sacerdotes, entre ellos el rector del Seminario y canónigo, Gonzalo Marín, natural de Puebla de Almenara.

La tarde soleada de albores veraniegos acompañó en la sencilla procesión de romería. La talla de la Virgen de la Misericordia, que pueden datar del siglo XVII según las historiadores, salió en hombros de sus romeros y anderos, hacia las seis de la tarde de su ermita, situada en la sierra Jarameña, de perfiles goyescos, con la cercana Fortaleza de Almenara como mudo testigo de la historia puebleña, donde se honró a la Virgen Blanca, antigua patrona. Si las piedras hablaran…

Las piedras hablan en el mudo lenguaje de la historia de la ermita y del pozo de la Virgen que siempre tiene agua. Cuando se construía la ermita se caían los ladrillos de adobe  al día siguiente. Una paloma blanca sobrevolaba el lugar convertido en santuario y donde se posó, allí se construyó la ermita de la Virgen de todas las Misericordias. La paloma encarna el Espíritu Santo.

Virgen de la Misericordia en la Bajada 2011.

LA BLANCA PALOMA DE LA SIERRA JARAMEÑA

Todos los años, en lunes de Pentecostés, se celebraba la romería, pero al albur de los tiempos las costumbres del quehacer cotidiano cambian las tradiciones y desde hace unas décadas la Bajada de la Virgen se realiza el sábado de Pentecostés, retornando la imagen a su ermita el 24 de agosto, día de San Bartolomé y de los puebleños ausentes por mor del destino.

Este 2011, la Virgen de la Misericordia no sólo ha bajado a su pueblo, sino que en su Cincuentenario de Coronación ha visitado los pueblos cercanos durante los fines de semana de abril y mayo: Villanueva de Alcardete, Zarza de Tajo, Pozorrubio de Santiago, El Acebrón, Torrubia, Fuente de Pedro Naharro, Villamayor de Santiago, Horcajo de Santiago, Hontanaya y Puebla de Almoradiel. Han sido romerías marianas de gran calado popular que van a tener su día álgido el 27 de agosto en Puebla de Almenara, en el acto final del Cincuentenario, con la presencia de unas cuarenta imágenes, la mayoría que acompañaron a la venerada Virgen puebleña el 7 de septiembre de 1961 cuando fue coronada, comenta emocionado Miguel Ginés, secretario de la Junta de la Virgen.

LA ESPERA EN EL PANTEÓN

A las siete y media de la tarde, con anuncios de cohetes y traca, la Virgen llegó hasta el punto de encuentro en el Panteón, tras dos kilómetros largos de procesión por el asfaltado camino, y los campos en granazón de buena cosecha. Verdean y amarillean los campos donde el aceite, el trigo, la cebadada  y la pipa de girasol brillan con luz propia, en tierra mollar. Esperaba la comitiva con el obispo Yanguas, el alcalde reelegido, Luis Miguel Bustos en su primer acto tras la nueva constitución del Ayuntamiento, y la Hermandad de la Virgen de la Misericordia y el Santísimo Cristo de la Piedad, con su presidente al frente, Francisco Luis Moreno. Junto a ellos, representantes de Hermandades y Cofradías de la provincia, asistentes al XI Encuentro Diocesano.

La procesión mariana de romería es un rosario de gentes y de vivas a la Virgen. Ya hemos dicho que es la primera vez que un obispo preside la Bajada, aunque había que remontarse a 1612, cuando el publeño Juan de Cuenca fue obispo de Cádiz hasta 1623.

A lo largo del recorrido, altares de pétalos y oraciones hacen parada de fervor a la imagen, que luce manto rojo de día grande de fiesta y su corona. La llegada a la Parroquia de la Asunción, es celebrada con una traca, y a los acordes del himno nacional la Virgen entra en la ermita, levantada por brazos romeros de blanca camisas como la blanca paloma. Hay lágrimas y emociones, sobre todo por los que ya no están.

MISA DEL OBISPO Y OFRENDA

Abarrotada la iglesia en la misa concelebrada por monseñor Yanguas y ocho sacerdotes, entre ellos el párroco Antonio Villalba, que ha conocido a cuatro obispos. Las palabras de Yanguas, en la homilía, recuerdan el Cincuentenario de la Coronación el 7 de septiembre de 1961, el Congreso Diocesano y cómo no, la Venida del Espíritu Santo, que es el motivo de la fiesta en Pentecostés. Habla de la Virgen de la Misericordia, de la Madre del pueblo cristiano, Madre común de la Iglesia, que da unidad y auna a todos. Virgen misericordiosa con todos los adjetivos de “la compasión, la ternura, la sensibilidad, el corazón que se conmueve y que sufre, porque todo lo nuestro le afecta”. Virgen de todas las Misericordias, en suma.

Ofrecimientos en la misa de niños y mayores, el estudio y la música, el aceite y el vino, el trabajo de todos. Tras la misa solemne, la ofrenda floral por las calles del pueblo hasta la iglesia, donde las campanas revolotean.

Tras la puesta de sol y las luces nocturnas, tiempo para el asueto y el baile con una gran orquesta. La Puebla de Almenara hierve de gentes, en el día de la Bajada de la Virgen, que este año celebra Bodas de Oro de canónica coronación.

JOSE VICENTE ÁVILA (EL DÍA, 13 de junio de 2011)

 

 

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