Animado octubre

Imagen habitual de los fines de semana de octubre.

Octubre se nos va bajando las temperaturas y subiendo el número de turistas en los fines de semana, con un tiempo otoñal que mantuvo durante muchos días abiertas las terrazas “de verano», incluso en horario nocturno, sin olvidarnos del tren turístico, muy demandado por los turistas. La fiesta de la Virgen del Pilar, que convirtió el sábado 12 en festivo, propició un amplio número de visitantes, tanto a nivel particular como en grupos, fenómeno que por cierto se está dando en Cuenca con frecuencia, no ya sólo en los fines de semana, sino en días laborables. Desde hace ya varios años son numerosos los visitantes que se acercan a Cuenca, y a recorrer la provincia, en los días del otoño, y el buen tiempo disfrutado en octubre ha tenido que ver mucho en ello.

Tanto en los fines de semana del 18 y 19 y del 26 y 27 se notó gran afluencia de gente por las calles del Casco Antiguo, así como por el centro de la ciudad, peatonal como Carretería y San Francisco, amén de otras pequeñas paralelas, y los centros comerciales como Alcampo o el Mirador. Por cierto, los días en los que las entradas para el cine rebajaron su precio en toda España también en los cines Abaco hubo llenos y largas colas para sacar las entradas. No es mala política la de rebajar los precios, no sólo en el cine, sino en otras actividades de todo tipo, porque en muchos casos nos han bajado los sueldos con efectos “retroactivos” a 2007 y los precios de las cosas son de 2013.

Pero al hilo de lo acontecido en octubre de cara al turismo en Cuenca, serán los responsables de “la cosa” los que digan su última palabra, que es la que se suele repetir machaconamente en los informativos, pero a “ojo de buen cubero”, al menos en hostelería las cosas no han ido tan mal como en otros sectores, pues se ha notado un importante flujo de visitantes que algo habrán gastado, sobre todo en los referidos fines de semana. Precisamente en hostelería se ha notado el cierre de algunos establecimientos y la apertura de otros, algunos novedosos, con enoteca incluida.

Pero si en el fin de semana de la Pilarica la afluencia fue más que importante, el sábado 18 no fue moco de pavo para el turismo, y en esa fecha que se celebraba el “día de la Catedral”, unas 1.500 personas pasaron por el primer templo conquense, donde no faltaron grupos que no sólo visitaban la Basílica de las grandes sorpresas del interior, sino otros lugares como la Plaza Mayor, la placeta de la Merced o los alrededores de Mangana, por citar algunos lugares donde los guías explican la historia y las bonanzas de la ciudad.

Por cierto, uno de esos guías explicaba pudo salir airoso del trance al día siguiente del cambio horario del día más largo del año que fue el domingo 27, cuando los turistas miraban el reloj de Mangana con sus agujas paradas: “El reloj lleva parado más de seis meses, explicaba el guía, que terminó con un pareado: “No funciona el reloj de Mangana porque no le da la gana”. Le faltó lo de “alguien” para decir verdad.

De obras casi es mejor no hablar, pues las de Mangana se hacen ahora con “cuentagotas”, la escalinata de la calle del Fuero se solucionó con unas escaleras de madera como previsión de que irían las obras para más de un mes y el muro de Alfonso VIII sigue sumando los meses abierto en su canal de piedra, escuchando llantos y lamentos. Que imperen la cordura y el consenso, que obras son amores y además buenas razones.

 

 

 

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