Gozoso «puente» de Todos los Santos

El veranillo de San Martín, que se suele dar el 11 de noviembre, se adelantó al día de Todos los Santos, en un fin de semana de tiempo esplendoroso, que multiplicó la cantidad de visitantes a la capital y provincia de Cuenca. De viernes a domingo, la ciudad se vio invadida de turistas paseando por las calles, llenando bares y restaurantes y ofreciendo una animada estampa, sobre todo en la Plaza Mayor, centro neurálgico del turismo que visita Cuenca. Ese constante ir y venir de gentes desde la Plaza hasta las calles adyacentes de Obispo Valero, San Pedro, Ronda de Julián Romero, calle del Fuero aún con sus escaleras de madera, Alfonso VIII y Zapaterías, era como un termómetro del número de visitantes que iban recorriendo, y en muchos casos conociendo, los distintos rincones y miradores de la ciudad. Los hoteles, prácticamente al cien por cien.

Abarrotado se encontraba el barrio del Castillo, que ha mejorado en los últimos años con muchas rehabilitaciones, y con cinco bares de tapas y comidas que hacen hilera y en algunos casos están codo con codo, pared con pared, lo que propicia que los clientes vayan haciendo la ronda. Y en pocos meses habrá un sexto establecimiento asador. “Aquí tenemos aparcamiento gratuito”, comentaban algunos turistas que buscaban cualquier hueco con el coche, aunque por desgracia son bastantes los que dejan sus vehículos en cualquier lugar con toda impunidad. Alguien nos dijo un día que Cuenca era uno de los lugares donde menos se respetaban las señales de tráfico y en verdad que así es, o lo sigue siendo.

 

Los coches aparcados llegaban hasta pasada la fuente del Piojo en el camino de San Isidro.

REGULACIÓN DEL TRÁFICO

Hablando de coches, un pequeño dato del sábado, a las cinco de la tarde, revelaba el alto número de vehículos que había en el Casco Antiguo. Completos los aparcamientos de pago a esa hora, así como el del Trabuco y el Castillo, los coches se iban aparcando en el camino de San Isidro, pasada la curva de la Fuente del Piojo.

En la media tarde, los atascos se fueron produciendo, con retenciones en la calle de San Pedro, de las que no se libró el autobús urbano. En estas fechas tan señaladas como los “puentes” es más que conveniente un servicio policial constantes en el Casco Antiguo. Servicio municipal que, por cierto, funcionó muy bien el domingo por la mañana con ocasión de la carrera deportiva programada. Para los sufridos conductores es el sacrificio cada vez que se corta el tráfico en la ciudad, que si hacemos cuentas, son demasiados días al año entre procesiones y pruebas deportivas.

CONCIERTO EN SAN MIGUEL, LEYENDA EN LAS ANGUSTIAS

El gozoso “puente” de Todos los Santos (fiesta que recuerda precisamemte el dolor por los que se fueron) tuvo muchos puntos de encuentro atractivos, destacando sobre todo en la tarde-noche sabatina la leyenda teatralizada de “La cruz de los Descalzos”, con presencia de entre 600 y 700 personas en el recorrido desde la calle de Pilares hasta las Angustias, y concierto de música sacra a la misma hora en San Miguel, a cargo del Coro “Alonso Lobo” con su Oficio de Difuntos. Éxito en ambos casos.

Precisamente la presencia de deudos en los cementerios para recordar a los difuntos fue constante en el fin de semana, sobre todo en el Cementerio del Cristo del Perdón, y también en la ermita-camposanto de San Isidro, donde en la tarde del sábado se ofició la misa de difuntos concelebrada por tres sacerdotes, con responsos en los cementerios de los hermanos, de los canónigos y de los conquenses ilustres. Noviembre empezó con sol luminoso, pero su cara invernal ya se empieza a notar este lunes.

 

 

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