Negro Julio de 1874

El tiempo todo lo borra. O casi todo. Estos días pasados se ha recordado en España, y por tanto en Cuenca también, la invasión francesa de 1808. Incluso con actos culturales para dejar sólo a la “memoria histórica” la parte trágica y por tanto negativa del paso de las tropas napoleónicas por nuestros predios hispanos. Cuenca tendrá también que recordar en el año 2074 los doscientos años del Saqueo de Cuenca por las tropas carlistas al grito de “por Dios, por la Patria y el Rey”. Del 14 al 18 de julio de 1874, las tropas de Doña Nieves con 14.000 hombres a caballo entraron en la ciudad y la saquearon.

 

Lo cuenta Benito Pérez Galdós en sus “Episodios Nacionales” en el capítulo “De Cartago a Sagunto”, pues fue testigo excepcional de los sucesos. El mejor documento sin duda de lo ocurrido en Cuenca y su provincia en aquellos años lo recoge el trabajo que lleva el titulo genérico “Narración militar de la Guerra Carlista de 1869 a 1876, por el Cuerpo de Estado Mayor del Ejército, impreso en Madrid en 1889”. Sobre este trabajo que le proporcionó D. Jaime Lorenzo Portero al periodista conquense, Fernando Saiz, éste publicó una sucinta y amplia historia dividida en tres capítulos que publicó la revista “Olcades” en el año 1981. La revista “La Ilustración Española” del 30 de julio de 1874 publicó en su portada un dibujo sobre el saqueo de Cuenca que conmovió a todo el país, y que se ha ido reproduciendo en cuantos trabajos han aludido a los sucesos de aquel negro julio de hace 134 años.

 

Luctuosa efemérides de aquellos días de julio en una ciudad de poco másde 8.000 habitantes, que supo el 13 de julio que a las dos de la mañana se había presentado en Palomera la fuerza avanzada de los 14.000 hombres. Tres asaltos de los carlistas fueron rechazados por las fuerzas de la ciudad conquense (cuatro compañías al mando del brigadier De la Iglesia), que se defendía de los cañonazos desde cualquier punto de la ciudad amurallada, o como escribe Pérez Galdós, de la vetusta muralla. (Relata Galdós lo que le contaban en la fonda en la que pernoctó el primer día: “¡Ay caballero: lo peor para la pobre Cuenca es que tenemos el enemigo en casa!”.

 

Las tropas de Doña Nieves arrasaron, mataron, saquearon y destruyeron todo cuanto pudieron a su paso y obligaron a ser recibidas por el obispo Payá y Rico, con quien tuvo un enfrentamiento. (El prelado Payá sería años después cardenal de Toledo y en Cuenca su nombre orla una plaza). El 18 de julio de 1874, a las doce del mediodía, abandonaron Cuenca los carlistas llevándose “cuanto existencia había de comestibles, efectos, dinero, dos años de contribución y algunos rehenes”. (…). “Esto, Excmo. Sr., es un mar de lágrimas: el edificio del Gobierno todavía está ardiendo, cuantos papeles encerraban sus archivos han sido quemados, y así también los de las demás dependencias. De Cuenca se puede decir que no es más que un cementerio”. (Del relato oficial). “Las fuerzas carlistas se componían de unos 14.000 hombres, al mando de D. Alfonso y Doña Nieves y los cabecillas Freixa, Monet, Francisco de Julián, Vallés, el cura de Flix, y algún otro”.

 

Cuenca apenas recuerda el saqueo de la ciudad. Se erigió un monumento en la calle de las Torres (que pasó a llamarse Calle 15 de julio, luego 18 de julio y de nuevo de las Torres), que fue desmontado hace más de medio siglo, cuando en su lugar se levantó el edificio de ICONA, hoy Servicio de Recaudación de la Diputación. Ya el bisemanario independiente “El Huécar”, en su número del 14 de julio de 1896, y bajo el título “A los Mártires de la Libertad”, decía: “¡A cuántos y tristes recuerdos, se presta el día de hoy, para los que llevamos en la sangre el sublime ideal de la libertad!”.Hace veintidós años, Cuenca, esta pobre y noble ciudad siempre tan olvidada de todos, era entregada ¡durante tres días! a un ya desorganizado ejército de fanáticos y ambiciosos para saciar sus apetitos de sangre y fortuna”. “Al recordar esto, y al mirar el presente, no podemos menos que sentirnos agobiados de profunda amargura viendo que al llegar el día de hoy, día de luto, de recuerdo imperecedero para Cuenca, nos concretamos a honrar tan pobre y equivocadamente a aquellas infortunadas víctimas del carlismo”. Un obelisco en los jardines de la Diputación queda del monumento que recordaba a los muertos de julio de 1874 en el saqueo de Cuenca. Así se escribe la historia.

 

EL DIA, 21 de julio de 2008

 

 

 

 

Un comentario en “Negro Julio de 1874

  1. Circunstancia que desconocia y acabo de enterarme leyenda dicho libro del que para mí es el mejor escritor español Pérez Galdos. Una pena, y todo en nombre de la religión el rey y vel orden, que vergüenza.

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