Anuales gachas de Santa Cecilia en la Hoz de los Barambio

La festividad de Santa Cecilia vuelve a reunir, en la huerta de “los Barambio” de la Hoz del Huécar, bajo el recuerdo perenne del músico Ismael Martínez Barambio, a músicos y gentes de la intelectualidad, incluidos políticos, artistas, empresarios, emprendedores y amigos, sobre todo amigos, de la familia Martínez Barambio. Arturo, en nombre de la saga familiar, recibe cada 22 de noviembre en esa casa-huerta de la Hoz a decenas de personas que van a compartir las “gachas de Santa Cecilia” en este 22 de noviembre de 2013, viernes y fresquito, con temperatura de cero grados en la madrugada y casi el mediodía, con el sol escondido entre las rocas como si también tuviera frío.

La familia Barambio, con ayuda de los cocineros de Albalate de las Nogueras, curtidos en asar chuletas en sus cuevas, y de “regar la plaza” con vino y aguardiente, preparan las grandes sartenes de gachas, con el incombustible Fredy sartén en mano. Se fríe el tocinillo y se asan en los ascuarriles chorizos y morcillas; finas láminas de chorizo, salchichón y queso hacen más llevadera la espera de los cuencos de gachas, entre bote de cerveza y tragos de vino de la gran bota albalateña. Suena música de organillo, pues hay que darle con fuerza al manubrio para que los chotis y los pasodobles salgan a la rosa de los vientos.

Se afinan las guitarras y Tiruraina, sin Herminio Carrillo al frente, que se recupera de un recado hospitalario, hace sonar sus instrumentos, con Herminio junior relevando a su padre. Todos deseamos ver pronto a Herminio con su dulzaina, la guitarra y su enorme voz, y en este día de Santa Cecilia le echamos mucho de menos. También nos acordamos de “El Curi”, habitual en esta cita anual, de Óscar Pimar y Adrián. El frío hja podido restar amigos. El padre Novillo bendice las mesas alargadas llenas de viandas, ante una imagen de Santa Cecilia. La baja temperatura es llevadera al mojar el gaznate de tinto y mojar la rebanada de pan en las humeantes gachas.

La cita anual lleva este año hasta la huerta de la Hoz al subdelegado del Gobierno, Ángel Mariscal; al delegado de la Junta, Rogelio Pardo, y al alcalde de Cuenca, Juan Ávila, que llega acompañado de los concejales José Ignacio Nicolás y Salvador Barambio; también está el portavoz de la oposición municipal, Pedro García y la concejala Barambio. Mención aparte para la concejala Nieves Mohorte, casi recién llegada de la Zarzuela, donde pudo saludar al Rey horas antes de su operación, junto a alcaldes y concejalse de las Ciudades Patrimonio. Se puede celebrar un plenillo entre trago y trago, que en la huerta no hay maltragos.

Ganan los Barambio por mayoría, pues además de los citados también está Álvaro Barambio junto a Miguel Ángel Quejido, que pide por enésima vez que se arregle el problema de la planta de residuos de materiales junto a Rafa Cortés, que asiente una y otra vez. Miguel Zurro cuenta sus cuatro días de aventura futbolística en El Prat de Llobregat, donde la “pela es la pela”, aunque euros no había. Hay quien recuerda aque hace 50 años mataron a Kennedy.  Esa es otra música.

Pero hoy es día de gachas y los problemas quedan para otro día, aunque se da el caso curioso, de que ante la mesa con mantel o sin mantel, pero con vino y viandas, se puedan arreglar todos los asuntos pendientes de resolver. De boquilla, claro. De bota y boquilla. Mandarinas, plátanos, milhojas, pasteles y bocaditos, amén de tortejas con cañamones, de Albalate, completan el postre. Arturo y su familia están en todos los detalles. Y como siempre, la foto para el recuerdo.

Entre el café y la copa, la música cobra protagonismo. Olegario con el acordeón, Herminiete con el tambor, y el resto acompañando, nos cantan canciones para la ocasión, recordando a Sabina entre las diez y las once, o cantando el “Qué bonita es Cuenca”, con Lerma en la voz cantante. Suenan algunos villancicos en la antesla navideña. El maestro Aguilar mira el reloj porque le espera la misa de Santa Cecilia en El Salvador, y un pequeño ágape, pues la actuación musical de la Banda de Música de Cuenca ya tuvo su concierto el 16 de noviembre en el Teatro Auditorio.

En la media tarde, el frío se nota en la Hoz, cada vez más helador. Arturo va despidiendo a los invitados que han ido acudiendo a la huerta como cada año: “Ya no llamo a nadie porque todos mis amigos y conocidos ya saben que cada 22 de noviembre hacemos las gachas de Santa Cecilia”. La ciudad iluminada se percibe desde la carretera cuando dejamos la huerta, y allí, en la curva, una guitarra señala el camino de la convivencia, la música y la parvedad de la patrona de la música, que cada año organiza la familia Martínez Barambio, con otros apellidos del amplio árbol familiar como los Morante Calleja, también con genes musicales.

 

 

 

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