Visitas guiadas a la Catedral: Capilla de los Apóstoles

Las visitas guiadas a la Catedral de Cuenca se siguen celebrando con éxito de asistentes, cada primer lunes de mes. Si en noviembre la visita guiada fue a la Capilla de los Caballeros, con ocasión de la presentación de los restaurados arcosolios, en el primer lunes de diciembre la visita se ha centrado en la Capilla de los Apóstoles, que se encuentra  entre la Capilla del Pilar y la Capilla Bautismal (capilla de los Marqueses de Moya). En sesiones de mañana y tarde (12,00 y 16,30 horas), el director de la Catedral, Miguel Ángel Albares explicó durante cerca de una hora los pormenores sobre esta amplia Capilla fundada por el chantre García de Villarreal y comenzadas las obras en torno a 1528. Un centenar de asistentes, entre las dos visitas, conocieron de primera mano muchos detalles sobre la densa historia de esta Capilla.

Como bien apuntó Miguel Ángel Albares, la hermosa y monumental portada de la Capilla, muy bien labrada, está tallada en piedra blanca del pueblo de Arcos de la Cantera (Cuenca) y consta de un cuerpo principal con arco de medio punto sobre el que aparecen hasta doce hornacinas, sobre las que destaca una en la parte frontal y central de rico balaustre, con una imagen de Nuestra Señora.

Detalle de la portada de la Capilla.

El cercano trascoro dificulta una mejor observación de tan imponente portada, con finísima decoración de candelabro con adornos florales, de animales y de niños, en los que se repite ninguna figura, lo que enriquece su concepción artística.

Las obras de esta Capilla las llevaron a cabo dos grandes maestros del Renacimiento, el conquense Antonio Flórez y Juan de Albiz, vecino de Durango. Citó Albares el coste de la obra en dos mil ducados de oro, unos 750.000 maravedíes, que son los que dio el chantre  García de Villarreal. Según apuntó, la capilla tendría 31 pies de largo y 25 de ancho,” y esta misma mañana he andado los 31 pasos y son los que salen a la hora de la medición”, señaló el director de la Catedral ante la nutrida concurrencia.

 

Reja del comulgatorio.

SUNTUOSA REJA Y COMULGATORIO

La suntuosa reja de la capilla, que se atribuye a Cristóbal de Andino, que trabajó en la capilla del Condestable de la Catedral de Burgos,  fue objeto de detallada explicación para conocer detalles como las figuras de niños y dragones, de los apóstoles o las cuatro escenas del paraíso terrenal, la artística faja principal y medallones. Llamó la atención de los presentes el comulgatorio y su reja, con numerosos adornos, con remaches de rosas, obra de gran valor artístico, obra de Alonso Beltrán, rejero y relojero de la Catedral.

Ya en el interior de la Capilla se hizo hincapié en el Retablo de los Apóstoles, con las figuras centrales de la Resurrección, la Ascensión y Dios Padre. Las pinturas están atribuidas a Gonzalo de Castro y Martín Gómez El Viejo, y sobre la parte alta del retablo aparece dos pinturas con las figuras de San Julián y de San Nicolás de Bari, como una especie de añadido al cuerpo del retablo, además de dos medallones.

Se advierte que en el Retablo, que merece una restauración para poder admirar mejor su belleza, se llevó a cabo en su día la apertura de un hueco para colocar el Sagrario, con lo que se destrozó una parte del mismo, de difícil reparación.

En la misma capilla se pueden contemplar los altares de la Santísima Virgen de la Salud y de la Magdalena, obra ésta de Martín  de la Aldehuela, que no es de las mejores de este genial arquitecti que dejó en Cuenca su mejor y más amplia huella artística.

 

Puerta lateral de entrada a la Catedral, con escalinata, que daba a la Capilla de los Apóstoles. Tenía 32 escalones.

UNA PUERTA AL EXTERIOR TRAS EL HUNDIMIENTO DE 1902

El altar de la Virgen de la Salud fue cambiado al sitio actual en 1902, con ocasión del hundimiento de la torre del Giraldo, ya que se hizo una puerta de entrada por la parte lateral de la Catedral, con escalinata hacia el Obispado, mientras duraron las obras de la fachada catedralicia. También mencionó Miguel Ángel Albares la pequeña rejilla existente en la Capilla en la que se dice que se encontraba “la emparedada” de la Catedral, famosa penitente, y desde un pequeño cuarto permanecía en oración. (Muchos de estos datos están extraídos del libro “Catedral de Cuenca”, de Jesús Bermejo.

Desperfecto en el Retablo para colocar un sagrario.

Aunque no se mencionó en la visita, en una de las paredes de la Capilla de los Apóstoles se encuentra colocado el cuadro sobre el que aparece el obispo Laplana, recibiendo la palma del matirio de manos de San Julián y de la Virgen, obra contemporánea del pintor conquense Víctor de la Vega. Las vidrieras de la capilla son obra del fallecido pintor guipuzcoano Bonifacio Alfonso, que vivió en Cuenca durante varios años.

 

 

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