La «nochebuena de Año Nuevo» de 1930 en Cuenca

 

Casa de vinos en Calderón de la Barca. La gente posa ante el fotógrafo, para la posteridad, como si fuese a despedir el año.

AL DAR LAS DOCE, LA GENTE TOMABA LAS UVAS A LOS ACORDES DEL HIMNO NACIONAL EN EL «MARTINA»

EN UNO DE LOS PLATITOS SE COLOCABAN LOS GRANOS Y UN CARTELITO: «FELIZ ENTRADA DE AÑO»

¿Cómo celebraba Cuenca la Nochevieja hace 80 años, en los llamados “felices veinte”? En ese final del veinte y comienzo del treinta, que iba a dar inicio a 1931, el año en el que se proclamó la República el 14 de abril, la ciudad ofrecía un bienestar, dentro de su precariedad, muy distinto a lo que habían sido los años del comienzo del siglo XX, marcados por el hundimiento de la torre de la Catedral. Así lo decía “Don Fernandico” en su croniquilla “Desde Madrid” en la que evocaba el pasado y hablaba del presente de 1930: “Pensamos en lo mucho que adelantó Cuenca de entonces acá en todo cuanto en la actualidad se cotiza como imprescindible para tenerse como ciudad atrayente. Embellecimiento cumpliendo las exigencias modernas. Comodidad urbana e interurbana completada por bien montados servicios de carruajes con motor de explosión, último grito de la moda. Instalación adecuada de servicios de higiene pública y privada con sus anejos de laboratorios y excelente cuerpo de policía urbana. Extirpación de la mendicidad callejera y sitios de esparcimiento populares y particulares con el “confort” más refinado”.

 

HOTELES, BARES, CASINO…

Para ese esparcimiento popular Cuenca contaba con el Gran Hotel, de Joaquín Belinchón, señorial edificio inaugurado el 13 de abril de 1927,que pasaría a denominarse poco después Hotel Moya y Hotel Iberia (actual sede de CCM); el anterior  hotel Iberia, que regentaban los hijos de Victoriano García, en Mariano Catalina (Carretería), y el hotel “Madrid” en la calle Cervantes; el Círculo de la Constancia, con sus bailes para socios, y bares y cafeterías de cierta enjundia como el Martina, en el número 5 de la calle Doctor Chirino, que regentaban Luis de las Heras y su esposa Martina; “La Terraza”, en el número 13 de la Plaza de Cánovas; el “Bar Churrería” de Santos González, en el número 4 de Doctor Chirino, donde aún continúa; el “Café Nacional” o el colmado “La Sevillana” en Cervantes 5,  y otros bares y casas de vinos donde el personal distraía su tiempo, además de los teatros y cines con los que contaba la ciudad como el Cervantes –donde tenía su sede “La Fraternal”-, el Liceo o el Ideal Artístico. En algunos de los bares o teatros se ofrecían conciertos.

 

 

El Gran Hotel fue inaugurado en 1927. Pasó a ser Hotel Iberia y lugar obligado para pasar la «nochebuena de añño nuevo»…

«CENA A LA AMEERICANA»

Para la Nochevieja no faltaban los bailes hasta altas horas de la madrugada y el bullicio por la calle en esos “felices años veinte”. En 1927, el Gran Hotel a anunciaba que “celebrará la noche de fin de año con una gran cena a la americana”. Y añadía: “El nacimiento de 1928 promete ser un acontecimiento en el Gran Hotel. Encargue usted su mesa con tiempo, consumición mínima y baile hasta la madrugada”. En los anuncios e informaciones no aparecía la palabra “Nochevieja”.

De la “nochebuena de año nuevo” como así se le conocía, en lugar de nochevieja, hemos recogido esta interesante gacetilla publicada en “La Voz de Cuenca” del 5 de enero de 1931, bajo el título «Bar Martina». Dice así: “El pasado miércoles 31, nochebuena de año nuevo, correspondiendo a la amable invitación hecha en la prensa local, por los dueños de este acreditado establecimiento, el público de Cuenca llenó totalmente el amplio y confortable salón de este bar”. Se informa que la camaradería y el buen humor reinaron durante toda la velada y que la orquesta que dirigía el maestro Díaz se mostró incansable al ejecutar piezas populares.

 

Vista de Carretería en los años 20-30, llamada entonces Calle Mariano Catalina.

UVAS CON MARCHA REAL

Lo más sabroso de la nota viene a continuación: “Al dar el reloj las doce y a los acordes del Himno Nacional, se tomaron las clásicas uvas que los dueños del bar tuvieron la galantería de ofrecer a los concurrentes, servidas en unos platitos de cristal con unas tiritas de papel en las que se leía: “Feliz entrada de año nuevo”. Los platitos como las uvas, fueron también obsequio de la casa. Las numerosas peñas formadas en este establecimiento estuvieron concurridísimas, y en ellas corrieron abundante los más costosos licores y vinos generosos”.

Este Bar Martina de la calle Doctor Chirino contaba con varios salones y apartados, era muy confortable y ofrecía conciertos diarios. El nombre sigue vigente en el local de Carretería, que durante muchos años llevó la señora Martina, hija de los dueños citados, y uno de los más antiguos de Cuenca,  ahora llevado por los hermanos Bonilla, sobrinos de Galo, que llevó otro peculiar bar que hubo en la calle Colón con el nombre de Casa Galo.

 

«La Terraza» estaba en la Plaza de Cánovas. A la izuqierda, la terraza del bar cabaret, y al lado el vistoso Quiosco de cerámica.

 «LA TERRAZA», UN CABARET EN LA PLAZA DE CÁNOVAS

Entre los bares singulares destacaba “La Terraza”, en la Plaza de Cánovas 13, que tenía un pequeño escenario. Servía cafés en la salida de los automóviles de línea y chocolate al terminar la función de los teatros. En diciembre de 1930 el bar fue remodelado por su nueva dueña, la artista Conchita Taberner, que pronto se encargó de desmentir en la prensa el rumor de que su local no era un cabaret: “Mi bar no es más ni menos que los demás bares de Cuenca, con la diferencia de que aquí se levantó un pequeño escenario para que trabajen los artistas…”.

Mucho éxito tuvo “La Terraza” en esos años en los que el pianista de turno conseguía que las parejas moviesen el esqueleto, sobre todo en la Nochevieja de 1930, donde la música cobró protagonismo cuando las manecillas del reloj daban las doce y tras los brindis la orquesta interpretaba “Los Gavilanes”.

—PURITA WILDE, CANZONETISTA Y BAILARINA—

Las sorpresas fueron llegando cuando se corrió la cortina del escenario y apareció Purita Wilde, “canzonetista bella, de voz timbrada y elegantemente vestida que interpretó diversas canciones. Después fue el turno de Encarnita Unamuno, “la bailarina tan aplaudida por todos los públicos de España, que danza magistralmente” ¡Qué tiempos!

José Vicente ÁVILA, EL DIA, 2 de enero de 2011

 

1 comentario en “La «nochebuena de Año Nuevo» de 1930 en Cuenca

  1. Buenas tardes, recientemente me ha llegado la noticia sobre el Hotel Madrid en la calle Cervantes y que también menciona en su articulo. Yo vivo el en edificio que ahora es el número 11 (anejo al «Xucar») había oído que en él hubo un hotel. ¿Cree que pueda ser el Madrid? Muchas gracias. Saludos

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