Feliz 2014 y… manos a la obra

Feliz Año 2014 desde la Plaza Mayor de Cuenca con su Catedral, Ayuntamiento y sus fachadas de vivos colores. Foto: Herminio Tribaldos.

Con estas imágenes de Cuenca, Ciudad Patrimonio de la Humanidad, damos la bienvenida al Nuevo Año 2014, con el deseo de que se cumplan los mejores deseos de cada uno, pero que sobre todo sea el año que acabe con la crisis que venimos padeciendo desde hace más de un lustro. Son tiempos de una solidaridad que nunca debe faltar y de aunar esfuerzos entre todos. El 2014 llega para Cuenca con la esperanza de que se dejen a un lado los enfrentamientos políticos y remar en la misma dirección, pues la ciudad y la provincia quieren lograr sus obejtivos de dinamización y progreso  para salir de la atonía actual y de poder frenar su despoblamiento. Trabajo, trabajo y trabajo son los tres pilares más importantes de cara a su futuro.

En la capital quedan muchas cosas por terminar o concluir del año que se nos va y de los anteriores que se nos fueron. Tiene que ser, sí o sí, el año de Mangana, torre muda y parada en su reloj, y lugar donde la ciudad duerme siglos de historia. En 2013 se hizo la luz de su rehabilitación, pero se apagó cuando corrían vaquillas por San Mateo. Debe ser por fin el año de Mangana para que el próximo 31 de diciembre podamos tomar las uvas en la remodelada y musealizada plaza, con su reloj marcando las horas con sus campanadas.

El muro de la calle Alfonso VIII debe ser la primera obra que se empiece en estos inicios de año sin que la obra sea frenada salvo en los siete días de la Semana Santa. Y muy cerca de ahí, la conclusión de obras como la del Jardín de los Poetas y otras tantas que necesita el Casco Antiguo para mantener su sello de calidad de Patrimonio de la Humanidad.

Cuenca, Ciudad Patrimonio de la Humanidad, esperanzada en el 2014. Foto: Herminio Tribaldos.

Y otras muchas obras necesarias en el resto de la ciudad que ya se anuncian como las de necesaria reforma en la plaza de San José Obrero de la entrañable barriada de las Quinientas y de otros tantos barrios necesitados. No se debe descartar seguir trabajando para acercar la estación del AVE a la ciudad a través de una carretera más directa. Quedan lejos otros proyectos como los ascensores por San Martín, mientras en Toledo se duplican las escaleras mecánicas.

No se debe perder tampoco la oferta del Obispado de construir un vial paseo por las huertas del Seminario, dando mejor acceso a la Hoz, precisamente en  un Casco Antiguo en el que los accesos para los discapacitados o personas con movilidad reducida son pocos. Incluso se construyó un ascensor de acceso a Mangana y viceversa por la calle de Zapaterías, que aún no se ha puesto en marcha pese a estar terminado desde hace más de tres años.

Además de terminar las obras de Mangana, adjudicando el trabajo a otra empresa, no debe caer en saco roto que la Torre merece una actuación, y de manera especial el reloj, que ya debería estar en un taller especializado como se hizo con el reloj de la Catedral en Tarancón. Iluminar la Torre de Mangana y la Muralla del Carmen son otras dos cuestiones a temer en cuenta.

Otras obras que deben ser terminadas, después de tantos dimes y diretes, y de discutir como las liebres sin son galgos o podencos, son las del Estadio de La Fuensanta y la del aparcamiento del patio del Instituto Alfonso VIII. Sobre la eternización de algunas obras en Cuenca nada nuevo hay bajo el sol y si hacemos una relación de los últimos veinticinco años sería un auténtico récord de lentitud e ineficacia.

En fin, muchos buenos deseos para esta ciudad y provincia tan castigada por la crisis y por la enfrentada posición de los políticos de uno y otro color, que en ciudades pequeñas aún  se nota mucho más. Feliz 2014… y manos a la obra.

 

Mangana, el muro de Alfonso VIII, la muralla… Manos a la obra desde el primer día del año.

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