Las últimas milhojas de Lerma

Las milhojas de Lerma eran su seña de identidad. Foto: Josevi

LA CONFITERÍA Y PASTELERÍA «LERMA» HA CERRADO TRAS 87 AÑOS DE HISTORIA

“Tortas de la Candelaria por encargo”. Así rezaba un cartelito de la Confitería y Pastelería Lerma, Casa fundada en 1927, y situada en la calle de Fray Luis de León, más conocida como calle del Agua, en el último día de apertura al público. Este domingo 2 de febrero de 2014, día de la Candelaria,  la confitería  abría por última vez sus puertas, tras 87 años de historia. Por mor de una enfermedad, los responsables de la pastelería echaban el cierre en las últimas horas de la tarde de un domingo frío, sin plorar agua pese a ser la Candelaria. En los expositores ya no quedaban milhojas, famosas de Lerma, ni mojicones, agotados en las primeras horas de la tardes. Con el cierre de la pastelería Lerma se acaba un ciclo histórico de un lugar dulce y entrañable de Cuenca.

 

En los añejos anuncios de los programas de Semana Santa y de las fiestas de San Julián se podía leer: “Confitería y Pastelería Santiago de Lerma, Especialidad en caramelos y alajú”. Las milhojas de Lerma se hicieron famosas en toda España. Hermosas milhojas de merengue y hojaldre.

 

Fachada de la confitería en la tarde del domingo 2 de febrero.

Miles de milhojas han salido del obrador de esta casa familiar en la que tres generaciones han surtido a sus fieles clientes y visitantes ocasionales, de sabrosos pasteles, hermosos mojicones, rosquillas de Santa Clara, rosquillas de anís, bizcochos bañados en azúcar glaseada, buñuelos de viento y huesos de santo en otoño; torrijas en Semana Santa, roscones de reyes, palmeras de gran grosor, panecillos de San Antón y de San Antonio, en fin, una amplia gama de dulces tradicionales de cada época de año, junto a la reina de la casa, la blanca milhoja, que casi se puede abarcar entre los dedos pulgar y corazón para que no se rompa y el merengue no impregne la nariz ni pringue las manos.

En el escaparate se anunciaban las tortas de la Candelaria, propias del 2 de febrero, curiosa fecha del cierre.

Tortas de alajú, almendras tostadas (saladillas), caramelos de todas las clases, chupones, bombones, martillos de caramelo en otras épocas y caramelos de Saci, chuches ahora, almendras bañadas en caramelo, tartas, tortas, merengues y milhojas, siempre milhojas.

 

 LAS MILHOJAS QUE VIAJABAN A MALLORCA EN AVIÓN

Recuerdo una anécdota del año 1977, con un amigo común de la infancia que reside en Palma de Mallorca, que cada vez que viene a Cuenca se trae una caja de ensaimadas y cuando regresa de Cuenca a Palma lo hace cargado de milhojas de Lerma. En octubre de 1977 viajé a Mallorca en avión desde Valencia para pasar unos días con José Luis Ardid (así se llama este conquense con raíces de Altarejos), que se había llevado a mi mujer y mi hijo Diego unos días antes, embarcando su coche en el barco, y la única condición para viajar a Palma, con pensión gratuita, era que tenía que llevarle tres docenas de milhojas de Lerma.  Así, que en un bolsa de viaje recién comprada, metimos dos cajas 36 milhojas en su interior y otros utensilios.

 

El miedo era que llegasen a Palma sin romperse ni estrujarse. En la cinta transportadora del aeropuerto de Son San Juan el bolso con las milhojas apareció el último, y tras una tensa espera, comprobamos que los dulces blancos de merengue habían llegado inmaculados y listos para comer. Vista la experiencia, José Luis mandó años después por avión una caja de ensaimadas desde Mallorca.

Casa Lerma acaba de cerrar sus puertas y algo se pierde en esta Cuenca que ha ido dejando en el camino muchas empresas familiares o de emprendedores, bien por la obligada jubilación y sin continuación familiar, por enfermedad  o por la crisis que ya va para siete años, y de la que aún se ven pocos visos de superación en esta ciudad que está perdiendo demasiadas cosas y parte de sus señas de identidad.

 

Añejo rincon de la confitería con su botijo y dos mesas redondas de mármol.

La pastelería de la calle del Agua está cerrada y en el escaparate aparece el siguiente cartelito de despedida: “Tras casi 87 años, este establecimiento cierra sus puertas por motivos de salud. Y no quisiera hacerlo sin agradecerlo profundamente a sus proveedores de siempre, a los trabajadores que han ido pasando y, sobre todo, a su clientela paisana y foránea de ayer y de hoy, que ha brindado su cariño y comprensión a esta familia que durante tres generaciones ha vivido y sentido con el pulso de esta ciudad de Cuenca, intentando seguir y conservar sus raíces y tradiciones y a la que siempre llevaremos en nuestro corazón. Gracias por todo ello y Dios os bendiga a todos. Casa Lerma”

 

 

3 comentarios en “Las últimas milhojas de Lerma

  1. La Confitería Lerma volvió a abrir sus puertas meses después, como queda reflejado en otra nota en este Blog, manteniendo la línea familiar de las buenas milhojas, pasteles, mojicones, etc.

  2. Excelente confitería entrañables recuerdos de mis tioSantiago y mis primos !!!!! ….actualmente esta abierta o permanece cerrado????Sra Teresa de Lerma…

  3. Muy entrañable el reportaje sobre Casa de Lerma. No creo que ningún conquense se haya quedado sin probar estas delicias. Un lugar con historia donde la dedicación y el entusiasmo por la pastelería han contribuido a hacer más felices a sus vecinos. Nos privan de saborear estos dulces pero así es la vida. Gracias.

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