El gran susto que dio la caída de una gárgola de la Catedral

Esta es la gárgola que cayó de golpe el 4 de febrero de 2013

La” tragedia” sobrevoló hecha pasadas las once y cuarto de la mañana del nublado martes 4 de febrero, al desprenderse una gárgola de la Catedral, pero se estrelló sobre las escalinatas catedalicias y el duro pavimento de la Plaza Mayor de Cuenca. La “tragedia”, que quedó en susto, fue la caída estrepitosa de la gárgola, gastada por el tiempo, y situada encima de la puerta de entrada al primer templo conquense, pues de las cuatro que había en la fachada principal sólo quedaban las de los dos extremos. “Fue un golpe seco, de impacto, de susto”, comenta Miguel Ángel, que se encontraba entre la puerta del quiosco de la Maribel y el bar La Tinaja, ahora en obras, que pronto abrirá como bar restaurante “La Catedral”, y que con su móvil llamó a la Policía Municipal.

Junto a Miguel Ángel se encontraban Isaac, Antonio, Ángel, José Luis y Fernando “el belga”, que pasó por allí unos segundos antes, además de otras personas que iban de paso, incluida Maribel, que invocaba a todos los santos. Fue un milagro, quizá por el mal tiempo que hacía, que no hubiese ninguna persona junto a las escaleras de la Catedral. Al poco tiempo del aviso llegaron los bomberos y las fuerzas del oden. Con un camión-grúa seis bomberos revisaron la cornisa de la fachada por si quedasen algunos elementos arquitectónicos en peligro de caer.

En una rápida acción quedó todo limpio y retirado, pero con la misma urgencia el Cabildo y Obispado tomaron medidas con el urgente permiso municipal para montar un andamio y comenzar la reparación, con el fin de evitar otros accidentes que, en este caso, quedó en el susto.

Sólo queda en la facha principal la gárgola de la izquierda mirando al frente.

Cabe recordar que en la fachada principal de la Catedral había cuatro gárgolas que se instalaron en los inicios del Siglo XX, hacia 1916, pues las obras del templo conquense comenzaron en septiembre de 1910, bajo la dirección del arquitecto Vicente Lampérez, ocho años después del hundimiento de la Torre del Giraldo, ocurrido el 13 de abril de 1902. Lampérez aprovechó para derribar la fachada y montar la actual, la de su proyecto, con piedra de cantera alicantina.

Curiosamente, las gárgolas existentes en los laterales de la Catedral, que son del siglo XIV, se mantienen sin peligro de caída, dándole al conjunto del edificio el sello de antigüedad, avalado por el esplendor que ofrece la piedra por la pátina del tiempo.

 

LA PRIMERA GÁRGOLA EN PELIGRO SE RETIRÓ EN JUNIO DE 2005

El deterioro de la fachada principal.sobre todo en la cornisa central, empezó a ser evidente con el comienzo del nuevo Siglo, y ya el 13 de junio de 2005 cayó una parte de esa cornisa, siendo retirada la gárgola para evitar males mayores. La segunda gárgola fue retirada meses después, en 2006, dado el peligro que ofrecía, y en julio de 2011 volvieron a caer fragmentos de la cornisa principal. Decían los expertos que se trataba de piedra porosa por la que el agua penetraba en las grietas y erosionaba los elementos arquitectónicos de piedra, que son numerosos y variados en la Catedral de Cuenca, como bien recoge en su libro “Iconografia e Iconología de la Catedral de Santa María, de Cuenca” el investigador conquense José María Rodríguez.

ANDAMIOS PARA UNA EFICAZ RECUPERACIÓN

Con los andamios instalados se va a llevar a cabo una intervención que puede ser larga, pues tras la alarma de la caída de esta gárgola, se van a llevar a cabo actuaciones para evitar males mayores, dado el problema que ofrece la piedra de la fachada. Las gárgolas pueden volver en un futuro no muy lejano, pues se cuenta con dos que ya habían hecho los canteros y la que se desmontó en su día, aunque ahora lo màs importante es reforzar la cornisa y los elementos que la adornan, para evitar desprendimientos, y reforzar todo el sistema de la distribución del agua por los canales y bajantes.

Que la Catedral siga recuperando su antigua esplendor es el mejor deseo, con distintas actuaciones, y una de ellas es el de contemplar de nuevo las gárgolas en lugar de los tubos que en los últimos años asoman sin esos elementos que le devuelven su ingenio de siglos.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.