Semblanza de Chicuelo II (a modo de presentación)

Chicuelo Ii a hombros en Cuenca el 5 de septiembre de 1959

PRESENTACIÓN DE JOSÉ VICENTE AVILA «CHICUELITO» EN EL ACTO DE DESCUBRIMIENTO DE LA PLACA «PASEO DE CHICUELO II» EN EL ESPACIO AJARDINADO  DE LA PLAZA DE TOROS DE CUENCA

En la recién estrenada primavera, este domingo 23 de marzo Cuenca se viste de verdiplata, como el río Júcar que baña las provincias de Cuenca y Albacete,  para homenajear  con el descubrimiento de la placa a un hijo de la tierra compartida como Manuel Jiménez Díaz «Chicuelo II”, un valiente torero  que tenía el sello de las dos provincias a las que perteneció, y que no sentía temor por la muerte, con la que se enfrentaba cada tarde de corrida ante las astas del toro en forma de guadaña, porque ya se había jugado lo suficientemente la vida. Pero ironías del destino, no fue un toro el que mató a Chicuelo II para entrar en la leyenda de  Joselito, Sánchez Mejías, Manolete, Paquirri o El Yiyo. Fue en un accidente de aviación donde perdió la vida junto a otros 36 pasajeros, entre ellos su hermano Ricardo y el picador José Díaz Garamendi, en Montego Bago Jamaica, el 21 de enero de 1960.

 CHICUELO II NACIÓ EN INIESTA EL 17 DE JUNIO DE 1926

Manuel Jiménez Díaz nació el 17 de junio de 1926 en una quintería denominada “Casa de la Viuda” de la localidad conquense de Iniesta. Está registrado en el Juzgado de Paz en el libro 42, folio 394, con el número 7.975, hijo de Ricardo Jiménez Valero y Benedicta Díaz Ramírez, naturales de Peñas de San Pedro.  Teresa, José, Francisca, Manuel, Ricardo, Esperanza, Trinidad y Ángel, fueron los hijos del matrimonio, los cuatro primeros nacidos en Iniesta.

 

El matrimonio trabajaba de rentero en la citada Casa de la Viuda, trasladándose poco después a otra finca de Villagarcía del Llano, para afincarse definitivamente en Albacete, ciudad a la que Chicuelo II llegó con siete años. Allí fue a la escuela y trabajó en el  bazar “La Cocina”, pues el padre falleció poco después, y eran muchas las bocas que alimentar.

 

PRIMER VESTIDO DE LUCES EN LAS PEDROÑERAS

Siguiendo los pasos de Juan Montero, Pedrés, Cabañero, El Gallo y otros toreros de Albacete, Chicuelo II se hizo torero del grupo de los “capas”, de las capeas y de los muletazos robados en plazas de carros y talanqueras donde el valor no se supone, sino que se tiene y le sobra a raudales al mozo de Iniesta, que madrugaba para ir al matadero a entrenar y después a trabajar.

Jesús Esparcia, que además de amigo de Manolo era cuñado de su hermano, se lo lleva a Pozo Hondo, a una capea, para torear una vaca con la que nadie se atreve. Van en bicicleta. Es su bautismo, frente a la toreada res y a los mozos del pueblo.

 

Manuel Jiménez junto al aficionado José González, un admirador del torero conquense.

Pero Chicuelo II sueña con vestirse de luces. Un día, Valeriano de la Viña llama a Manolo.

-Oye muchacho, ¿quieres venir conmigo a Las Pedroñeras de sobresaliente?

-Lo que usted diga.

De la Viña le pregunta, oye, ¿cómo te llamas entero para ponerte en los carteles?

-Manuel Jiménez.

-Igual que Chicuelo, le dice De la Viña. Pues te pondremos Chicuelo II.

Y con un vestido rosa y plata, que le venía grande, actuó de sobresaliente ante las tres vacas que lidió De la Viña. Chicuelo II anotó en su libreta: “Hoy 3 de septiembre de 1945 me he vestido de luces”. Empezaba la leyenda.

Pero fue en Peñas de San Pedro, el pueblo de sus padres, donde debutó como novillero sin caballos, tras haber actuado en becerradas y festivales y tirarse de espontáneo en varias plazas. Trabaja y torea en capeas. Más cornás da el hambre. Lo había leído, pero lo estaba viviendo.

 

DEBUT CON PICADORES EN ALBACETE

La mili la hizo en Bétera, sin renunciar a torear en alguna escapada, aunque perdiendo dos años en su carrera taurina,  hasta que en 1952 debuta con picadores en la plaza de Albacete, en la fiesta de San Juan, tras haber actuado en más de una treintena de festejos sin caballos, alternando con Fernando Jiménez y César Girón.  Torea ese año ocho novilladas sin caballos y 17 con picadores, cinco de ellas en la plaza de Valencia, cuya afición se rinde a sus pies.

Cabe destacar que ese año de 1952, Chicuelo II, que ya era dirigido por un apoderado tan exigente como Enrique Callejas, quiso torear en su pueblo, en Iniesta, renunciando a otros contratos. Así, el 31 de agosto Iniesta se vistió de fiesta para ver al que ya era ídolo local, Manuel Jiménez, que tenía incluso su peña, en un mano a mano con Vicente Blanquer “El Gallo”.

 

 CUATRO OREJAS EN UNA NOVILLADA EN LAS VENTAS

En 1953 Chicuelo II torea 50 novilladas con picadores con clamorosos éxitos, actuando nada menos que siete tardes en Valencia, donde era ya el gran ídolo, además de Albacete, y tres veces en Madrid, donde se presenta el 12 de julio y repite el 17 y otras tres tardes en Zaragoza y Albacete.

En varias plazas importantes corta los máximos trofeos, incluso los testículos de un novillo en Tarazona de la Mancha, pero es el 6 de agosto en la Monumental de Las Ventas, en su tercera comparecencia no anunciada, donde triunfa por todo lo alto con la plaza llena: lo nunca visto en un novillero en Madrid: cuatro orejas y puerta grande.

El diario “ABC le dedica una página con este titular que sería premonitorio: “Chicuelo II, un torero que está llamado a ser primero”. El citado  6 de agosto torea una novillada en Madrid, sustituyendo a Miguel Ortas, mano a mano con Victoriano Posada, y con la plaza llena pese a ser verano. Novillos que parecían toros de Cobaleda.  “Cuatro orejas cortó ayer, de tres novillos, Chicuelo II en la plaza de Madrid. Y si la presidencia hubiera hecho caso al público, que debió hacerlo, hubiera cortado cinco”, escribe el cronista.

Sobre ese suceso novilleril, en la revista “Dígame” escribió el famoso Ricardo García K-Hito: “La fiesta andaba alicaída, pero la fiesta no muere. Ya está aquí el Deseado, el taquillero, el que llena las plazas. Si el toreo estaba de perfil y Manolo Vázquez lo puso de frente, y Pedrés de espaldas, “Chicuelo II” lo ha puesto patas arriba”.

 

Alternativa en Valencia, de manos de Domingo Ortega.

 ALTERNATIVA EN VALENCIA DE MANOS DE DOMINGO ORTEGA

Con todos estos éxitos de Chicuelo II Enrique Callejas le prepara la alternativa. Iba a ser el 12 de octubre en Valencia, pero una grave cogida de Manolo el 30 de septiembre en Villanueva del Arzobispo, hace que se retrase al 24 de octubre de ese mismo año de 1953.

La plaza de Valencia se vistió de gala para la alternativa. La afición valenciana está con Chicuelo II, y también los aficionados de Albacete y de Cuenca que hasta allí se desplazan.

Con toros de Pilar Sánchez Cobaleda, Chicuelo II toma la alternativa de manos de Domingo Ortega, teniendo como testigo a Dámaso Gómez. Una oreja de ley corta en la tarde de su doctorado.

Y de Valencia a América. Torea en Caracas, Maracay y el 13 de diciembre se presenta en la México, la plaza más grande del mundo, alternando con Calerito y El Ranchero. Un toro de Zotoluco le hiere gravemente en un muslo.

 

 EN 1954 SE PRESENTA EN LA PLAZA DE SU TIERRA

En 1954 vuelve a América y torea ocho corridas en México, amén de otras plazas de Venezuela y Colombia. Torea en Casablanca y Orán, una de las plazas en las que actuaba cada año, cerrando una gran campaña.

Si en Las Ventas cortó cuatro orejas en su última actuación madrileña como novillero, en su confirmación de alternativa en Madrid, el 17 de mayo, arma el taco cortando otras cuatro orejas. Su padrino de confirmación fue Jumillano y el testigo su amigo Pedrés. Los toros de Carlos Núñez

Repite en Madrid el 19 de mayo cortando tres orejas y alternando con Manolo Vázquez y Antoñete. Siete orejas en dos tardes de San Isidro, lo nunca visto. Repite el 20 de mayo con Jesús Córdoba y Juan Posada.

Chicuelo II es ya el ídolo de la afición. Se le compara y se le mide con Litri y Chamaco, como toreros de tremendo valor. Cuenca le espera con los brazos abiertos y en  el Bar Torremocha, donde tiene su peña, le colman de parabienes.

Cartel de su presentación en Cuenca.

La Feria de San Julián es netamente conquense. El día 4 alternan los hermanos Jesús y Tomás Sánchez Jiménez con Juanito Recuenco, y el día 5, el debut conquense de Chicuelo II.

La tarde de la presentación pasa a los anales de la historia. Se coloca el cartel de no hay billetes. Los toros son de Ángel Ligero y en los dos primeros toros Antonio Bienvenida y Manolo Vázquez son abroncados. Salió Chicuelo II y armó el alboroto cortando cuatro orejas, dos rabos y tres patas. Le acompañaron en la salida a hombros Bienvenida y Vázquez, cada uno con dos orejas. En hombros hasta el hotel y la gente toreando.

 

 «QUIERO IGUAL A LAS DOS PROVINCIAS»

Y deja claro una cosa cuando Currito  le preguntan en Ofensiva: ¿Cómo cree que se le sdebe llamar, el toorero conquense de Albacete o el torero albaceteño de Cuenca?: Chicuelo II responde:  “Nací en Cuenca, me crié en Albacete y por eso quiero igual a las dos provincias, ¿me entiende?”

 

NÚMERO 1 DEL ESCALAFÓN EN 1955

El año 1955 marcó el hito para Chicuelo II, pues fue el número 1 del escalafón con 67 actuaciones, muchas de ellas en plazas de primera como Madrid, Valencia, Bilbao, Zaragoza, Pamplona,  con la excepción de Sevilla. Vuelve a Cuenca el 5 de septiembre, alternando con Curro Girón y Paco Méndez, y cortando dos orejas, así como el 1 de octubre en Belmonte, con otro clamoroso éxito. Su hermano Angel debuta con picadores en Cuenca en abril anunciado como Chicuelo III.

 

Con una temporada muy apretada en América, en 1956 Chicuelo II sólo torea 32 tardes en España, sin hacer el paseíllo ni en Cuenca ni en Albacete, por desacuerdo del apoderado con las empresas,  aunque sigue siendo fijo en la feria de San Isidro con tres tardes.  Ese año rompe con Callejas.

 

El trío del valor. Cuenca, 31 de mayo de 1957. Chicuelo II, Chamaco (desmonterado) y Litri. Foto: Pascual.

1957: LITRI, CHICUELO II Y CHAMACO, EN CUENCA

La de 1957 fue una temporada muy especial, sobre todo para Cuenca, pues aunque no vino a la feria, como tampoco a la de Albacete, sí actuó en una corrida para la historia, con motivo de la coronación de la Virgen de las Angustias, el 31 de mayo de 1957. La empresa contó desde el primer momento con Litri, Chamaco y Pepe Cáceres, pero la afición conquense protestó de manera airada y se rehizo el cartel con Chicuelo II.

 

Con ello se conseguía que por primera y única vez en la historia alternase junto el trío del valor: Litri, Chicuelo y Chamaco. Se agotó el papel y con el título “En Cuenca rebosante, el diario ABC publicaba toda una página con este sumario: Una oreja El Litri, dos a Chicuelo II y dos y rabo a Chamaco.

Días antes, Chicuelo II había vuelto a torear en Madrid, en la feria de San Isidro, nada menos que tres días seguidos: el 15, 16 y 17 de mayo. Salió a hombros dos tardes, totalizando cuatro orejas.

 

EL CORAZÓN DE CHICUELO ESTÁ COMO LAS CASAS COLGADAS

De la corrida del día 17 los toros fueron de su amigo el ganadero Samuel Flores y le cortó las dos orejas a “Recoba”, que fue el mejor toro de la feria, dando la vuelta al ruedo. En una de las crónicas de la revista “El Ruedo” destacamos esta frase: “El corazón de Chicuelo II está como las Casas Colgadas, jugando siempre con el peligro, asomado al abismo. ¡Bien templado está el corazón de este menudo torero, bien templado!

 

En la temporada de 1958 descansó.

Después de 35 corridas de toros, el 1 de octubre anunció su retirada de los toros en la plaza de Belmonte, actuando con Antoñete y Carlos Corpas. Cortó cuatro orejas, dos rabos y tres patas.

A pesar de su retirada participó en algunos festivales benéficos, pues siempre estuvo presto a ayudar a los demás.

 

 REAPARACE EN VALENCIA TRAS SU RETIRADA EN BELMONTE

Tras descansar en 1958, atendiendo sus asuntos familiares de cara al futuro, .Chicuelo II, apoderado ahora por Andrés Gago, anuncia su reaparición en 1959 y lo hace en Valencia, la plaza de sus éxitos iniciales. No lo hace en Madrid, pero vuelve a sus plazas de Cuenca y Albacete.

 

DESPEDIDA EN CUENCA CON ORDÓÑEZ Y HEMINGWAY EN EL CALLEJÓN

En Cuenca, el 5 de septiembre, vuelve a llenar la plaza. Cuatro horas antes  de la corrida, el periodista Raúl del Pozo conversa con Chicuelo II. “Salgo depuesto a darlo todo esta tarde. Tengo una deuda de gratitud con este público paisano”.

Esa tarde también histórica, Manuel Jiménez forma terna con Antonio Ordóñez y Pepe Cáceres, para lidiar toros de Domingo Ortega. Corta cuatro orejas y rabo y sale por la puerta grande, encandilando a la afición. En el callejón estaba el escritor Ernest Hemingway, que acompaña siempre a Ordóñez. El escritor americano había visto a Chicuelo II el 30 de de mayo en Aranjuez, en una corrida junto a Ordóñez y Jaime Ostos. En el libro “El verano peligroso”, Hemingway escribe sobre el torero de Iniesta:

 

Vuelta triunfal al ruedo de Chicuelo II en la plaza de Cuenca.

Chicuelo II fue una estrella de las capeas hasta los 25 años. Mientras los matadores de fama contemporáneos de Manolete lidiaban toros, medios toros y toros de tres años con los cuernos afeitados, él se enfrentaba a algunos de siete años con las astas intactas…   Es, o era, muy bajo, de aproximadamente metro cincuenta y cinco, con un semblante grave y triste. Lo considero más valiente que un tejón, cualquier otro animal y la mayoría de hombres”.

 

 DOS ALTERNATIVAS SEGUIDAS EN EL FINAL NO ANUNCIADO

El 30 de septiembre de 1959 torea en Belmonte para darle la alternativa al colombiano César Ramírez, con José Gómez Cabañero como testigo. Chicuelo II corta cuatro orejas, dos rabos y pata. Sus dos últimas corridas son en Zaragoza los días 11 y 12 de octubre. El día 11 le da la alternativa a José Julio, en presencia de Gregorio Sánchez y corta cuatro orejas, y el día del Pilar es aplaudido. Era el final de la temporada y nadie sospechaba que iba a ser la última de verdad.

Aún toreó un festival benéfico en Málaga el 10 de enero.

 

 EL MONUMENTO SUFRAGADO POR EL PUEBLO

La muerte de Chicuelo II, con 33 años de edad, conmocionó a la afición no sólo de España, sino de América y Francia, pues el torero conquense era ídolo de multitudes por su acendrado valor.

La vida de Chicuelo II es un romance incompleto, escribía dolido Raúl del Pozo. Federico Muelas, que lo despidió en Barajas, le dedicó varios artículos para solicitar su homenaje y la erección de un monumento en la misma plaza de toros.

Las peñas de los toreros conquenses desaparecieron para formar una sola: la Peña Taurina Conquense

Inauguración del monumento en 1967. El primero a la izquierda es José María Morate, presidente de la Peña Taaurina con algunos directivos como José González, Ruperto, Julián y Benjamín. Foto: Pascual.

En la feria de San Julián, el 5 de septiembre,  se le hizo un homenaje a Chicuelo II en la corrida en la que alternaron Luis Miguel Dominguín, Pedro Martínez Pedrés y Gregorio Sánchez.

La Peña Taurina Conquense abrió una suscripción popular para llevar a cabo el monumento. Se tardó varios años en llevar adelante el proyecto, pero con las pequeñas cantidades de decenas de aficionados se pudo recaudar la cantidad suficiente para la erección del busto en bronce, obra del laureado escultor Luis Marco Pérez. Fue inaugurado el 27 de agosto de 1967, y cada año, la peña Taurina coloca un ramo de flores.

La propia familia de Chicuelo II entregó en 1985 un vestido de luces al Museo Arqueológico de Cuenca.

 POR FIN, LA CALLE QUE ES UN PASEO

Hubo en su día petición de calle para Chicuelo II. En 2004, la plaza de toros fue restaurada en parte por la Escuela Taller Chicuelo II, y en la clausura salió de nuevo a colación el recuerdo en forma de placa para el torero de Iniesta, en este paseo que da al coso taurino y a la puerta grande que abrió varias veces Manuel Jiménez.

En Iniesta tampoco han faltado los homenajes para el torero nacido en aquella tierra que dio luego otros matadores como José Antonio Iniesta y José Manuel Prieto.

José Jiménez Esparcia retirando la tela que cubría la placa.

La petición de la afición, y ahora de la familia representada por José Jiménez Esparcia, en el escrito enviado al Ayuntamiento hace pocos meses, ha hecho posible que la Corporación Municipal que preside Juan Avila haya sido sensible a este recuerdo perenne para Chicuelo II, cuyo nombre es recordado en calles de Albacete, Málaga, Iniesta, Belmonte, Almodóvar del Pinar, Casasimarro y Peñas de San Pedro, entre otras.

Si el crítico taurino de Albacete, Pedro J. García tituló su libro Chicuelo II por la calle del éxito, hoy podemos recordar en Cuenca a Chicuelo II por el Paseo de sus mejores éxitos, porque no en vano es el número uno de la Tauromaquia Conquense, y espejo en el que se han fijado muchos toreros de la capital y de la provincia y en el que se seguirán fijando los del futuro.

 

Cuenca y Albacete, Albacete y Cuenca, recuerdan permanentemente a Chicuelo II con una escultura y un busto junto a las respectivas plazas de toros. Y desde aquí brindamos al cielo en memoria de Manuel Jimenez Díaz.

 CHICUELITO (23 de marzo de 2014)

 

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