“Turbas Generación”, el monumento que une y auna voluntades

Monumento Turbas Generación en Cuenca.

“Turbas Generación”. Con este genérico título el artista creativo José Luis Martínez Saiz  ha realizado un monumento en acero cortén, con siete figuras, que representan a una familia de turbos. Cuatro tambores y tres clarines, situados en el entronque del inicio de la calle de Palafox y de la subida a la puerta de San Juan, una de las curvas en las que los turbos esperan la llegada del “Jesús de las Seis” para dar la “clariná” en su Camino del Calvario, camino de la Plaza Mayor. El sábado 29 de marzo de 2014 fue la fecha elegida para que a las doce y media se retirasen los negros plásticos que tapaban las esculturas, como antaño se quitaban el Sábado de Gloria las telas moradas de las hornacinas que tapaban a las imágenes en los días de Cuaresma, como paso previo a la Semana Santa. El consiliario del “Jesús de las Seis”, Ramón Page, bendijo las esculturas.

 

José Luis Martínez fue muy felicitado.

Ya es curioso recordar que el 29 de marzo de 2002, Viernes Santo, se produjeron los tristes incidentes en San Esteban, en una mañana lluviosa, y que en 2013, el año pasado, también fue Viernes Santo el 29 de marzo, con la lluvia como protagonista y por tanto sin procesión. Este 29 de marzo, sábado, es histórico para las Turbas de Cuenca por la inauguración del monumento y por el concierto en el Teatro Auditorio con la obra “Camino del Calvario”, y por ello había representación valenciana en la inauguración.

 

Numerosas personas se dieron cita en el emotivo acto de la inauguración del monumento ideado por José Luis Martínez, quien explicaba que con las siete figuras homenajeaba a la familia en la que el padre se siente orgulloso de mantener la tradición. El abuelo con el nieto, ambos con sus tambores; la madre, los hijos, tambores y clarines de la madrugada que en este rincón de Palafox, frente a la fuente del puente de la Trinidad, ya empiezan a formar parte del paisaje. Fue el Grupo Turbas el impulsor de este monumento para dejar constancia en una esquina del recorrido procesional de la tradición que se remonta a siglos pasados, como bien contaba González Blanco en su novela “Amor de provincia”.

 

Jesús Ruiz, portavoz del Grupo Turbas.

La idea se gestó hace seis años, como bien informó Jesús Ruiz, portavoz del Grupo Turbas, en el acto inaugural, al que asistieron el alcalde actual, Juan Ávila, y el anterior, Francisco Javier Pulido, pues ambos dieron el visto bueno a los representantes de los turbos para que el monumento, en una calle de Cuenca, fuese una realidad. Seis años han pasado desde los inicios del proyecto. José Luis hizo pronto las figuras de acero, el Grupo Turbas puso el dinero necesario, y el Ayuntamiento “puso” buena disposición y el lugar adecuado, que creemos es todo un acierto.

La empresa Bodoque se encargó de que el dibujo del guijarro del emplazamiento mantuviese su idea inicial y remozó el lugar, colocando adecuadamente las siete figuras que expresan todo ese movimiento de los turbos que esperan la llegada del “Jesús”: “¡ay que le da, que le da!”.

 

 SIGNIFICADO DE LAS PALABRAS COLECTIVAS

Cuentan los turbos avezados y las viejas crónicas, que los turbos de tambor velado mascullaban “¡alajú, alajú, alajú!” con el sonido característico de turbas golpeando al unísono los palillos, y que los turbos de clarín, con sus desafinados toques, venían a responder “resolí, resoli, resoli”. Hoy en día se dicen otros epítetos, con un general grito de “¡a la cruz, a la cruz, a la cruz!”. Consideraciones historiográficas aparte, que nos llevan al Rito de las Turbas del admirado Luis Calvo, que hubiera disfrutado con este “momento para la turba”, la realidad del sábado 29 de marzo de 2014, un año después del pasado Viernes Santo lluvioso sin Camino del Calvario, es que la Semana Santa y la turba unen.

Así, a golpe de tambor y sonido de clarín de madrugada, en el mediodía, dos alcaldes de la derecha y de la izquierda compartían el mayor sentir de la ciudad, pues muchas veces se ha dicho y escrito que “la Pasión según Cuenca” es capaz de unir y aunar muchas voluntades y hasta paralizar la vida de la ciudad. Turbas Generación es el pequeño bosque que el artista define como árboles invisibles de la plaza de El Salvador, que nacen y se multiplican cada primavera

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 SEIS AÑOS DE TRABAJO Y GESTIONES

El acto de descubrir el monumento de los turbos fue emotivo. El artista de San Antón, hijo del recordado Isaías, personaje de la Cuenca de otras décadas, amén de explicar la razón y el significado de las siete figuras de turbos que conforman la familia, vistas casi desde la misma puerta de El Salvador, como árboles que brotan cada Viernes Santo, tuvo un recuerdo para dos personas que le ayudaron y están en la “otra procesión del cielo”: “El Chato” y San Julián. Jesús Ruiz dio las oportunas explicaciones y las gracias a todos, porque por fin tras seis años el monumento de las Turbas era una realidad. El Grupo se sentía satisfecho por el trabajo realizado en los últimos años.

 

PALABRAS DE JOSÉ LUIS LUCAS ALEDÓN DESDE EL BALCÓN DE MURO

 

José Luis Lucas Aledón pronunció unas emotivas y líricas palabras desde el balcón de la casa de Muro.

Junto al monumento, en la casa que hace esquina, de otro viejo turbo del recuerdo, como José María Muro, esperaba sentado en el balcón, por mor de la salud que es siempre puñetera, se encontraba José Luis Lucas Aledón presto a poner su granito de resoli y punta de alajú en forma de sabias y líricas palabras.

Cuenca no es ciudad con  añadidos escultóricos urbanos, ella misma es tótem ciclópeo megalítico. Cuenca está esculpida por Titanes mitológicos. Prueba de ello son las escasas, que existen desperdigadas por parques, jardines y placetas, debidas a cinceles de artistas tales como Marco Pérez, Martínez Bueno, Zapata o Barrios a pesar que la nómina sea amplia e importante.

 Cuenca tiene en su SEMANA SANTA, ya sabemos y no lo voy a repetir, la categoría privilegiada en el mundo mundial.  Sin embargo hasta hace escasas décadas en las fachadas de sus casas, en los innumerables de recónditos rincones no se testimoniaba tal evento religioso-popular.

Poco a poco van apareciendo por esquinazos y chaflanes, mosaicos  dedicados a cualquiera de las numerosas Hermandades, que desfilan en la Semana Santa de Cuenca, por Cuenca.

Hermandades herederas de los antiguos gremios artesanos, casi desaparecidos en este siglo XXI.

Siempre se ha obviado hasta la saciedad, mención laudatoria a las Turbas, que preceden la procesión camino al Calvario en el santo amanecer. Lentamente se van desapareciendo dichas posturas de falso fervor y las hipócritas quejas, entendiendo, comprendiendo y animando  a tal  espectáculo  procesional y social, que son las Turbas  de Cuenca y solo en Cuenca.

 Es el Grupo Turbas, quien ha roto viejas barreras y caducos sofismas  seudo-religiosos de las gentes de buenas costumbres de  cristianos viejos, deciden sin corto ni perezoso encargar de motu proprio el grupo escultórico “ TURBAS GENERACION “  en homenaje a las mismas, realizado no en aristocrático bronce, si no en el humilde y mas plebeyo hierro como el pueblo llano, tal vez iconoclasta, que escarnece al Jesús camino al Calvario ayudado por el Cirineo

Elige este peralte en la encrucijada de las callejas, comienzo son  de la cuesta penitente hacia la parte alta de la ciudad convertida en ara sacrifical año a año, bajo el quicio de la casa natal de uno de los turbos más puro, característico, y emblemático:

                            Magister  pueris   turbis

Josemarí Muro Chafolé,  ahora entre los Justos, seguro aplaude emocionado ante este evento.

Y encargan a José Luis Martínez, el Giacometti de  S. Antón, para que a golpe de mandarria sobre yunque forje con todo su ciencia autodidacta una a una las figuras del  conjunto alegórico y escultórico  de  las variadas generaciones integradas en el colectivo TURBAS.

Este artista del Perchel conquense con escuetas y definitivas líneas, logra plasmar en el espíritu del hierro la dureza, el genio y sentimiento guardados en el alma de los turbos, que  se le escapa como una oración infame en el escarnio del clarín y el ronco redoble del tambor en testimonial burla a la imagen del Jesús, al cual Verónica, en esta misma curva, seca y sella con su velo el Divino Rostro.

  Aquí termino, solicitando humildemente un recuerdo. Una silenciosa oración para todos los  desaparecidos  del conjunto Turbas.

Y un aplauso de reconocimiento para José Luis Martínez por lograr, con  acento de hierro y fuego, el fervor dormido en el almario del turbo en este Grupo escultórico.

Me queda únicamente agradecer por aquello de ser bien nacido, ser de Cuenca y por ello pasar de balde, digo y repito a los dos Sres Regidores de la ciudad, primero Francisco Pulido, que recibió la idea con entusiasmo y después a Juan Avila, que recogió el testigo municipal prestándole todo el apoyo moral posible ya que el económico era difícil debido a las paupérrimas arcas municipales no obstante  fueron pródigos ambos en prestar el equipo técnico necesario. Gracias a los dos 

Los concejales Darío Dolz, Nieves Mohorte, Francisco Pulido y el alcalde Juan Avila, con miembros del Grupo Turbas y el artista.

 EDILES TURBOS POR UN DÍA

El ex alcalde Pulido, concejal en la oposición, habló de tenacidad, talento y trabajo, logrando con ello que la escultura fuera una realidad. El alcalde Juan Avila manifestaba que era un gran ejemplo para la ciudad este monumento, que empezó a gestarse con un color político en el Ayuntamiento y se ha terminado con otro color político distinto. Ojalá fuese siempre así, señaló Ávila, que felicitó al artista, a quien Lucas Aledón llamó el Giacometti de San Antón.

José Luis Martínez y José Vicente Avila.

Terminado el acto, con algún sonido de desafinados clarines y tambores, el numeroso público asistente departió unos minutos con el artista José Luis Martínez, que fue muy felicitado por todos. Las Turbas de Cuenca, estarán permanentemente en este rincón tan visible del comienzo de la calle de Palafox, generación tras generación. ¡Que lo bailen! O como suele decir Antonio Requena, ausente por edad, pero con sus crónicas para el recuerdo:  “¡sa somen!”

José Vicente AVILA

Francisco Alacón y Luis Cañete toman nota.

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