La primera visita real a Cuenca de Juan Carlos I en 1977

La noticia de la abdicación del Rey Juan Carlos I, que se produjo el 2 de junio de 2014, día histórico por esa decisión real, ocupó todos los espacios periodísticos del mundo. A partir de ese momento, en cada ciudad y pueblo se venía a recordar, la relación del Rey cesante con esa localidad, por el número de visitas realizadas. De manera oficial, el Rey Juan Carlos visitó Cuenca en dos ocasiones, la primera el 17 de febrero de 1977, quince meses después de su proclamación, y la segunda el 19 de marzo de 2005 con motivo de la constitución Real Patronato de la Ciudad de Cuenca. La Reina Sofía, por su parte, ha visitado Cuenca en otras ocasiones, relacionadas con la música: en 1988 para asistir a un concierto de la Semana de Música Religiosa, y en abril de 1994 para inaugurar el Teatro Auditorio, asistiendo al concierto. Como Príncipes de España, Juan Carlos y Sofía visitaron Cuenca el Jueves Santo de 1970. Ese día, 27 de marzo, los Príncipes inauguraron la Ruta Pintoresca desde la carretera de Palomera hasta el Castillo, pasando por la Cueva del Fraile, para asistir después a los oficios religiosos y presenciar la bajada de la procesión de Paz y Caridad desde el balcón del Ayuntamiento.

 

El Rey Juan Carlos I, en su primera visita a la provincia de Cuenca el 17 de febrero de 1977, llegó a Tarancón a las once de la mañana en un Mercedes oficial, junto a los responsables de seguridad de la Casa Real, entre ellos el general Alfonso Armada. En la población más importante de la provincia, el monarca fue recibido por el gobernador civil de la provincia, el catalán Casas Ferrer; presidente de la Diputación, Constantino Palomino de Lucas; el alcalde de Tarancón, Francisco Manzanares y el gobernador militar, Luis Modet.

 

La comitiva, en la que también se encontraba el ministro de Agricultura, Fernando Abril Martorell, como ministro de jornada, se trasladó al Ayuntamiento taranconero, donde tras unas breves palabras de salutación los Reyes saludaron desde el balcón a la multitud congregada en la plaza, una vez que la Banda de Música interpretase el himno nacional. Juan Carlos I, en su alocución resalto que “Tarancón tiene renombre en las actividades agrícolas y ganaderas, bien ganado por vuestra laboriosidad. Entre los hijos de vuestro pueblo se encuentran algunos de los españoles más ilustres, y estas tierras han contemplado heroicos combates por la independencia nacional”.

 

El Rey recibió el nombramiento de “Alcalde Honorario de Tarancón” y la Reina Sofía fue obsequiada con una arqueta de plata con azafrán y un cuadro con la imagen de la Virgen de Riánsares.

 

 BREVES PARADAS EN ALCÁZAR DEL REY Y CARRASCOSA DEL CAMPO

Siguió la amplia comitiva real camino de Cuenca, siendo saludada por los vecinos de los pueblos cercanos del trayecto, que se acercaban hasta los cruces. Los Reyes hicieron breves paradas en Alcázar del Rey y Carrascosa del Campo para saludar a las respectivas corporaciones municipales y a los vecinos, y seguir camino de Cuenca por Cabrejas y la famosa “cuesta de los músicos”.

Los Reyes y el ministro Abril Martorell

 EN LA PLAZA MAYOR, CATEDRAL Y AYUNTAMIENTO

A la una menos cuarto de la tarde, los Reyes llegaban a la Plaza Mayor, que no llegó a llenarse porque las fuerzas de seguridad impidieron el acceso de muchas personas que se quedaron en las aceras de las calles de Alfonso VIII y cruce de Zapaterías, como cuando llegaba la Vuelta Ciclista a España. El día estaba nublado, pero el colorido de banderas y gallardetes rojigualdas le daba un aire de fiesta. Lleno de gentes el Casco Antiguo y también Carretería, porque por la calle principal pasarían los Reyes y la comitiva sin prisa, pero sin pausa.

 

En la Plaza Mayor una compañía militar rindió honores a los Reyes Juan Carlos I y Sofía, tras lo cual las primeras autoridades ya citadas, y el alcalde, Juan Alonso-Villalobos, saludaron a los monarcas y el primer edil –último nombrado del franquismo- le entregó el bastón de mando.

Seguidamente, los Reyes se dirigieron a la Catedral, para asistir a un Tedeum, donde les recibió el vicario general de la Diócesis, Salvador Alonso, junto al Cabildo, dado que el obispo Guerra Campos se había marchado a Roma unos días antes. Un viaje que fue cuestionado en la revista “El Banzo”, pues el prelado era procurador en Cortes, designado por el anterior Régimen.

 

En el interior de la Catedral el vicario leyó una salutación del obispo Guerra Campos, y tras la breve ceremonia, se rezó una Salve. Los Reyes pudieron contemplar algunas valiosas obras de la Catedral, entre ellas el Díptico Bizantino. Tras una visita rápida por el interior del primer templo conquense, la comitiva real presenció desde un templete el desfile de las tropas que le rindieron honores, y seguidamente los Reyes se desplazaron hasta el Ayuntamiento entre vítores de quienes llenaban la plaza con banderas y pancartas.

 

Palabras de Juan Carlos I desde el balcón del Ayuntamiento.

En las Salas Consistoriales los Reyes firmaron en el Libro de Honor, saludaron a la Corporación y se asomaron al balcón principal para saludar a la multitud. Hubo breves parlamentos del alcalde y del propio Rey, que entre otras cosas, dijo a la multitud: “Es para nosotros una gran satisfacción encontrarnos hoy en Cuenca, como hace tiempo deseábamos. Vuestra ciudad y vuestra provincia encarnan la reciedumbre española, y han dado a la Patria grandes políticos y hombres de Estado, descubridores, maestros universitarios, escritores y artistas. Hoy estáis trabajando firmemente, a pesar de todas las dificultades, para mejorar vuestro futuro”.

 

 MEDALLA DE ORO DE LA PROVINCIA EN LA DIPUTACIÓN

A continuación, y en varios vehículos oficiales de alta gama, la comitiva descendió por Alfonso VIII hasta la entonces llamada Plaza de Cánovas. Los Reyes y acompañantes se bajaron de los coches y realizaron el trayecto hasta la Diputación andando. La multitud se congregó en Carretería, donde un pequeño incidente hizo que los “geos” trepasen por paredes y balcones, frente a la cafetería Ruiz, para llegar a una vivienda en la que salía demasiado humo en ese mediodía del 17 de febrero. Fue una falsa alarma, pero los agentes mostraron sus dotes preparatorias.

 

La comitiva por Carretería. (Revista Cuenca)

Con un gran gentío detrás y delante, por las aceras, los Reyes llegaron hasta el Palacio Provincial. En la Diputación se celebró el acto institucional en el que tomaron la palabra el alcalde y el presidente de la Diputación, para pedir y reclamar las necesidades de la capital y provincia. Además se procedió a la lectura de la concesión al Rey de la Medalla de Oro de la Provincia, que le impuso al Rey Juan Carlos el presidente, Constantino Palomino.

El Rey destacó en su intervención: “Quiero ante todo agradecer muy de verdad la Medalla de la Provincia de Cuenca, que conservaré como recuerdo de la lealtad y el afecto de los conquenses y de la adhesión entusiasta que demostráis a la Monarquía. He escuchado con el mayor interés la exposición de los problemas más importantes que tiene planteados la provincia de Cuenca y su capital. Vuestra tierra es una tierra de contrastes, y si bien es cierto que su diversidad le proporciona una singular belleza, también es verdad que dificultades naturales han constituido otros tantos obstáculos a u desarrollo que deseáis, legítimamente, impulsar”.

 

 COMIDA EN LAS CASAS COLGADAS Y VISITA A LOS MUSEOS

Hacia las dos y media de la tarde, la comitiva salió de la Diputación de nuevo por Carretería con los Reyes en coche descubierto para subir de nuevo al Casco Antiguo, pues la Diputación ofreció una comida en el restaurante Casas Colgadas.

 

Los Reyes en el Museo de Arte Abstracto con Fernando Zóbel. (Revista Cuenca)

Tras el almuerzo, a las cuatro de la tarde, Don Juan Carlos I y Doña Sofía visitaron el Museo de Arte Abstracto, en el mismo edificio de las Casas Colgadas, siendo recibidos por Fernando Zóbel y el director del Museo, Pablo López de Osaba. El Rey firmó en el libro de honor y recorrió algunas de las salas.

 

Posteriormente, la comitiva real se trasladó al cercano Museo Arqueológico de Cuenca, siendo recibidos por el entonces director, Manuel Osuna, realizando un breve recorrido.

 

UN HELICÓPTERO EN LA EXPLANADA DE SÁNCHEZ VERA

La visita a la ciudad de Cuenca, con una duración de poco más de cuatro horas, con un intenso programa, finalizó en torno a las cinco de la tarde. Los Reyes fueron trasladados en el Mercedes hasta la explanada de Sánchez Vera, en el Parque de los Moralejos, y desde allí despegó el helicóptero sobre las cinco y cuarto, entre los aplausos de la muchedumbre allí congregada.

 

Dado que era “Jueves Lardero”, las gentes de Cuenca prosiguieron la jornada festiva invocando a la tradición con una tarde de merienda.

 

 EL FOTÓGRAFO QUE LLEVABA BARBA Y NO FUE ACREDITADO

Una de tantas anécdotas que se pueden contar de este primer viaje a Cuenca de los Reyes de España, Juan Carlos I y Sofía, ocurrió unos días antes. A la hora de acreditar a la prensa y radio locales –sólo existía “Diario de Cuenca”—surgió un problema con la acreditación del fotógrafo. El titular era José Luis Pinós, que se había marchado a la “mili” y por entonces colaboraban con el periódico Ossa Díaz y Francisco Carrascosa. Paco Carrascosa, conocido maestro cantero, ya fallecido y enterrado por cierto en el cementerio de San Isidro, era muy aficionado a la fotografía y durante cierto tiempo aportó su granito de arena gráfico.

Se presentó en la redacción de “Diario de Cuenca” la persona que se encargaba del protocolo para dar las acreditaciones, y al ver que Carrascosa lucía una poblada barba negra, amén de su tez morena, dijo que este fotógrafo no puede hacer fotos del Rey si no se afeitaba la barba. Paco montó en cólera y dijo que su barba era sagrada.

El caso es que Francisco Carrascosa se mantuvo firme en su postura  –que no firmes “militari”— y se quedó sin acreditación. En su lugar llegó desde San Clemente el maestro y fotógrafo Julián Martínez Pérez –su nombre aparece en folletos de Semana Santa de Cuenca de las décadas 60-70-80–, que fue quien se encargó de hacer el reportaje gráfico. ¡Qué cosas pasaban!

 

 

1 comentario en “La primera visita real a Cuenca de Juan Carlos I en 1977

  1. POCO QUE DECIR AL RESUMEN FINAL QUE HACES JOSE VICENTE DE ¡ QUÉ COSAS PASABAN !.sI ACASO AÑADIR QUE OTRAS, LAS IMPORTANTES «NO PASABAN». Así eramos.
    Julio

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