Las verbenas y meriendas en San Juan de la Ribera eran populares

Playa de Cuenca hacie 1960. A la izquierda, camino de la Ribera de San Juan.

SE PERDIÓ UNA COSTUMBRE DEL INICIO VERANIEGO CONQUENSE

La festividad de San Juan Bautista, que tiene una gran tradición en toda la zona mediterránea, se fue perdiendo en Cuenca al socaire de los tiempos, pese a ser una de las más costumbristas de la ciudad, por ser “la primera verbena del verano”, que tenía otras celebraciones estivales como el día de San Pedro en La Ventilla y el día de Santiago en la Estación del Ferrocarril.  La fiesta de merienda y verbena se celebraba en el paraje de la Ribera de San Juan, popularmente conocida como “pradera de San Juan” o “explanadas de San Juan”, donde al menos los jóvenes de hoy acuden en Jueves Lardero o en San Julián de enero si el tiempo acompaña. Algo queda de la costumbre. 

Pero no se puede olvidar la relación que el nombre del Bautista tiene con Cuenca, comenzando por la Puerta de San Juan, a cuyo lado estaba la iglesia de la que queda un lienzo de torre, y enfrente la calle de San Juan que desemboca en Santo Domingo.  En el paraje de la Ribera de San Juan, debajo de la Huerta de Uña, se encontraba la ermita, situada en la margen izquierda del Júcar. Se le conocía también como Alameda de San Juan y hasta allí llegaba una barca de las cuatro que había en el Recreo Peral, para cruzar el río, por cinco céntimos de peseta. Un   lugar idóneo para un día campestre.

Zona de la antigua Ribera de San Juan

24 DE JUNIO DE 1860:  TRESCIENTOS CORDEROS
Así, cada 24 de junio, la cita era obligada en San Juan de la Ribera. Las gentes llegaban por los caminos y laderas del río desde el Puente de San Antón, o bajando la Cuesta de San Juan y por el Recreo Peral. Citamos la fiesta de 1860, como bien recoge Muñoz y Soliva en su “Episcopologio Conquense”. No tiene desperdicio, como los versos del Tío Corujo de 1915:

“El gusto de los conquenses por ir al campo a comer o merendar era grande; pero de ello nos hemos convencido más y más en este año con motivo de ir a celebrar el Santo Sacrificio de la Misa a San Juan de la Ribera, en el día del Bautista. La verbena fue concurridísima; por cualquier parte se oían músicas de bandurria y guitarra y se veían hoguerillas para hacer el chocolate o calentar el desayuno; y saliendo por la tarde a paseo, vimos la ciudad verdaderamente despoblada.

Desde la Plaza Mayor a la salida para Valencia no habría quince casas con moradores; todos estaban a las orillas del Júcar; y a pesar de que fueron masticados en aquel día más de trescientos corderos y de que se les puso en infusión en los estómagos con abundante morapio, no hubo la menor pelazga ni  quimera”. Una fiesta más que popular.  En la actualidad, sólo la Venerable Hermandad de San Juan Bautista celebra su función.

LA MERENDOLA DEL BAUTISTA, SEGÚN “EL TÍO CORUJO”
Julián de Velasco, que firmaba sus ripios como “El Tío Corujo”, describía con sus versos o ripios la actualidad conquense de “los felices veinte”, y al hilo de la fiesta y verbena de San Juan, publicaba el 25 de junio de 1918, en “El Día de Cuenca”, estas coplillas referidas a la fiesta y a la actualidad, pues también eran tiempos de crisis:

“Ayer, día de San Juan
todos fuimos de verbena,
y a pesar de estar tan caro
eso de las subsistencias,
cada familia llevaba
sus opíparas meriendas,
con cada bota de vino
que cabía una taberna.
Las familias retozaban
por hocinos y alamedas,
y donde no había música
sobraban cantes y juergas
y entre copeo y copeo
al Santo Patrón festejan,
que es San Juan el verbenero,
que ayuda a quitar las penas
dando de lado a cuestiones
que apabullan la mollera.

Las reformas militares,
los empleados de Hacienda,
los discursos de Besteiro,
los otros de Sánchez Guerra,
todo fue ayer para el público
pamplinas y menudencias
que ante una gira campestre
que deben tomarse en cuenta.
¡Cómo bailaba el tío Roque
sus seguidillas manchegas,
cumpliendo el refrán que dice:
“Alaba a Dios tripa llena”!
Nada digo de la Antonia,
nada de Paula y de Petra
que son tres mozas de buten
que bailando se las pelan
y que se traen un oscilen
que al más pintao lo marean.

Ayer fue tarde de chupen,
tarde alegre de verbena
y no hubo más incidentes…
que unas cuantas borracheras
de esas que todo su léxico
es decir: ¡Viva la Pepa!”

José Vicente AVILA. “El Día de Cuenca”, 24 de junio de 210

 

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