El calendario auna tradiciones

Las tradiciones coinciden en una sola fecha, en este último domingo de junio, día 29, festividad de San Pedro, que antaño era festivo. Era como el inicio de las fiestas del verano, con sus meriendas y romerías, pues luego en julio también venían como “día de rojo encarnado”  como festivo, pero sin fiesta de guardar, el día 18, con su paga extraordinaria, y el día 25, fiesta de Santiago Apóstol, “patrón de las Españas”, nos decían a los mozalbetes. Luego llegaba la Virgen de Agosto, a mitad de mes, y tras los cuatro días de rojo en el calendario se celebraban las fiestas de San Julián, que por entonces eran a primeros de septiembre, y luego la vaquilla de San Mateo, con su fiesta grande el día 21, con la Vaquilla, los mozos corriendo con sus monos de trabajo y un “judas” de trapo al que embestía la vaca enmaromada. Los chiquillos llamábamos soga a la maroma.

 

Este último domingo de junio, la tradición y la costumbre nos llevan desde San Julián “El Tranquilo” hasta San Pedro con sus vísperas de sábado noche de zurra y patatas asadas en el Trabuco, y la celebración de la Santa Cena en la Catedral, este año con la novedad de hacer la función religiosa en la Capilla del Espíritu Santo, que más que una capilla es toda una iglesia de altas columnas que evocan viejos tiempos de esplendor en el olvido de la propia capilla solo iluminada por los oráculos de su torre, pues la luz eléctrica aún no ha llegado a este raro y bello recinto cuyas paredes fueron testigos de pasado esplendor.

 

LA JOYA DEL ESPÍRITU SANTO

Comenta Miguel Ángel Albares, el director de la Catedral, que le está dando lustre al hermoso templo, que en los próximos meses se quieren llevar a cabo obras de mejora en esta Capilla, que ha pasado demasiados años cerrada. Veintiuno si mal no recuerdo, pues en 1993 allí dijo misa el prelado Guerra Campos en el domingo de Pentecostés y recuerdo el suelo de la capilla adornado de plantas aromáticas. Una capilla monumental que al mismo tiempo es una joya en la que el tiempo ha descolorido y se le debe sacar brillo para lograr recuperar todo su esplendor.

 

Por entonces, 1993,  escribí un reportaje en “El Día de Cuenca” sobre “Romerías de Pentecostés”, dedicado a las celebraciones de la Virgen de Rus de San Clemente; de la Bajada de la Virgen de Misericordia en Puebla de Almenara; de la Consolación de Iniesta y de la Virgen de Urbanos, de Torrejoncillo del Rey.

 

Será muy interesante por tanto que se lleven a cabo esas obras de recuperación interior de una Capilla tan interesante, en lo que sería un recorrido por el Claustro y este maravilloso lugar que, una vez restaurado, facilitaría unas hermosas vistas de la Hoz del Huécar desde el Patio de la Limosna.

 

 LA CAPILLA «SECUESTRADA»

De la importancia de la Capilla del Espíritu Santo, que ha sido restaurada en su parte exterior en los últimos meses, con fondos del Consorcio Ciudad de Cuenca, trata el artículo de Federico Muelas titulado “La Capilla secuestrada”, publicado el 20 de julio de 1950 en “Ofensiva” en la sección “Moliendo y amolando”. De aquel artículo recogemos estas interesantes líneas:

 

“Sólo tres días al año se abre al público esta capilla del Espíritu Santo, panteón de los Hurtado de Mendoza. Pocas son durante estos tres días las gentes que en ella se adentran. Apenas permanecen en el recinto el tiempo bastante para advertir cómo silenciosamente el tiempo va marcando con mano implacable las cosas: el retablo que pierde su dorado por la parte superior derecha a causa de la entrada sin sujeción a fechas de la lluvia; el mástil de aquella bandera que flameó en gloriosa ocasión y que año tras año se comba como el peso de la vieja gloria… (…)

 

Pocos días son estas tres jornadas durante las cuales la vida penetra en la olvidada capilla para entibiarla, para desterrar el frío sepulcral que se mete en los huesos y que nos recuerda que todo lo que nos rodea, pinturas, tallas, emblemas, trofeos, está consagrado a la Muerte”.

 

 LOS HERMANOS DE SAN PEDRO Y LAS PATATAS EN EL TRABUCO

De la Capilla del Espíritu Santo nos vamos hasta la octogonal iglesia de San Pedro, que es parroquia de Santiago y San Pedro, pues en este domingo 29 celebra la Hermandad de San Pedro Apóstol su función religiosa, precedida por las Vísperas el sábado, que concluyeron con el tradicional reparto de patatas asadas y zurra en la plazoleta del Trabuco. La fiesta de San Pedro, en otros tiempos, tenía mayor relieve al ser festivo, e incluso algunos años se organizaban becerradas o novilladas en la plaza de toros.

 

LA RECUPERADA ROMERÍA DEL «TRANQUILO» EN EL DÍA DE SAN PEDRO

Desde la misma Plaza del Trabuco, asomados al Arco de la Ronda del Júcar, se divisaba en este domingo de San Pedro la hilera de fieles devotos de San Julián “El Tranquilo”, que caminaban por la senda camino de la ermita. Fueron centenares las personas que acudieron al sagrado lugar para asistir a la misa al aire libre, precedida de la pequeña procesión por los alrededores. Por allí estaban Basilio, los Soria, los hermanos Arias, Gimeno y tantos devotos y simpatizantes del lugar del “Tranquilo”.

 

Se ha recuperado la tradición de otros tiempos de solemnizar esta fiesta con la romería de San Julián “El Tranquilo”, pues era costumbre de pasar un día de almuerzo y merienda en este sitio tan pintoresco, elevado a las alturas del Cerro de la Majestad y de la Merced, con unas vistas impresionantes de la Hoz del Júcar, en un recodo en el que la ciudad aparece al frente como si se pudiese tocar con la mano. Todo el farallón rocoso forma un conjunto paisajístico que asombra al visitante.

 

Fue el domingo de San Pedro, de la Santa Cena y de San Julián “El Tranquilo”, con acentos nazarenos y preludios veraniegos de tartera con tortilla de patata, lomo empanado, pimientos fritos y bota de vino para andar el camino sanjulianero. El Júcar aguarda temperaturas más altas para el baño.

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