Gachas en la huerta del Huécar con sabor musical

 

la casa

FIELES A LA CITA DE CADA 22 DE NOVIEMBRE CON LAS “GACHAS DE SANTA CECILIA” EN LA HUERTA DE LOS BARAMBIO, EN LA HOZ DEL HUÉCAR

Tarde de sábado de Santa Cecilia en la Huerta de los Barambio, de la Hoz del Huécar, con etiqueta de Musical Ismael. Se sirven las gachas de Santa Cecilia como antaño y  hogaño, como cada año cada 22 de noviembre. Y digo cada año y escribo porque me toca. Cada momento en cada lugar como las añejas fotos de color sepia o de blanco y negro amarilleado por la pátina del tiempo. Foto de familia en color, tomada este 2014, como los pasados, por la cámara de Carlos Res, capaz de reunir y combinar, en poco espacio de huerta, a todos los invitados a las gachas cecilianas, hechas en la Hoz huertana con acento de Albalate de las Nogueras, moviendo y removiendo la paleta. Música es el arte de bien combinar los sonidos con el tiempo, y hacer unas gachas es el arte de saber combinar la harina de almortas, el agua y el aceite, con el tiempo de cocción y movimiento de la paleta, hasta que el aceite pimentonero sobresalga en leves borbotones.

Chichotas fritas, o sea, tocinillo, y carne a la caldereta con grandes ajos blancos y tiras de cebolla que le dan gusto, completan el mantel de cuaadros. Vino y cerveza. Salchichón, chorizo y queso. ¿Hay quién de más?  El padre Novillo, con sede parroquial en Villar de Olalla (que dejó huella en Villa Román con santo de procesión e iglesia diseñada por Luis Roibal, el artista de la Insula de Uña, con laguna en plaza), bendice los alimentos que vamos a tomar, y que Arturo con su familia y amigos van disponiendo sobre las mesas.

Gentes de la vida conquense, del quehacer cotidiano en todas las esferas del día a día, se dieron cita como cada año, no al olor de las sardinas como los gatos, que se acurrucan por los predios de la hoz al solecillo otoñal, sino por la llamada de la música en trompetería de fagina de gachas, que es manjar delicioso en los días grises del invierno y el otoño, aunque este sábado soleado, la temperatura invita a pasear por esta matravilla de la tierra conquense,  tras llenar la andorga, sobre todo para admirar de nuevo el paisaje, ahora vestido de amarillos fulgores de otoño, oro viejo de las hojas volanderas, verdes matizados de la huerte y de la arboleda, y ocres y rojizos de las hojas que se agarran a los árboles de la vida que se renueva sobre la tierra, mientras el Huécar saltarín discurre regando tomates y lechugas, para encontrar a su Padre Júcar en el Remedio, y Cuenca en medio.

Casa y huerta. 22-11-2014
Casa y huerta. 22-11-2014

Es bonito observar una y mil tertulias en torno a la mesa, de izquierda a derecha, y por el centro, porque podemos ser más felices y ampliar el abanico de la amistad que es lo que importa. Todos somos  iguales a la hora de mojar el pan en las gachas, de empinar el codo, digo el porrón del buen vino, y de endulzar la recia comida con unas mandarinas, milhojas, rosquillas y aguardiente en chupitos de vainilla y chocolate. Se discute, se habla, se contrastan opiniones, y se canta, que para eso estan Herminio, Lerma y toda la música andante de la ciudad (andante, allegro y moderato). Vamos, unos ginc-tonis.

Se recordó, cómo no, a los que se fueron para siempre, El Curi y Tévar (Ángel Muñoz y Fernando, que están allá arriba con Ismael padre y su guitarra); y en la armonía de cada 22 de noviembre, la música puso sus notas de preludio y colofón. Y así cada año.

grupo 2014
Fotografía de Carlos RES.

Como sería prolijo enumerar a todos los presentes de este sábado 22 del undécimo mes del 2014, en la Huerta de los Barambio, lo mejor es mirar la foto de Carlos Res. (Eso sí, no verán en la foto al pequeño Nicolás, que esa noche estaba en la “tele”., tras dejar su exilio y auxilio). Que no falte la Música. (Ni las gachas).

 

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