La cerámica de Adrián se asienta en la RACAL

Adrián, con su medalla de académico, junto a García y Moset.
Adrián, con su medalla de académico, junto a García y Moset.

ADRIÁN NAVARRO CALERO INGRESÓ EN LA REAL ACADEMIA CONQUENSE DE ARTES Y LETRAS EL 4 DE DICIEMBRE DE 2014

José Vicente ÁVILA

El prestigioso ceramista conquense, Adrián Navarro, ingresó oficialmente como nuevo académico numerario de la Real Academia Conquense de Artes y Letras el jueves 4 de diciembre, en el curso del solemne acto académico celebrado a las siete y media de la tarde, en el salón “Juan José Gómez Brihuega” del Centro Cultural Aguirre, dependiente de la Fundación de Cultura Ciudad de Cuenca. Su candidatura, que fue presentada por los académicos Joaquín Saúl García Marchante, Óscar Pinar y Miguel Ángel Moset, recibió el correspondiente placet de la asamblea general de la corporación conquense, y le coloca en el sillón correspondiente a la letra “O” ocupando la plaza dejada libre por la investigadora María Luz Rokiski, tras el paso de ésta a la condición de supernumeraria. Ante nutrida asistencia de público, con presencia de la concejala de Cultura, Consuelo García y de la mayoría de los académicos, el presidente de la RACAL, José Ángel García dio comienzo al solemne acto.

El secretario, José Antonio Silva, dio lectura al acta de ingreso del nuevo académico, y acto seguido, Adrián Navarro Calero entró en el salón acompañado de sus padrinos. Recibido por el presidente y secretario hizo el pertinente juramento. La entrada de Navarro Calero en la RACAL viene a rubricar un quehacer que ha superado, con mucho, la mera artesanía para instalarse en el universo artístico con un modo claramente personal y distintivo, expresado en unas obras estilizadas, diferenciadas y singulares en cuyas formas y decoración –barnices, engobes, óxidos y esmaltes–  resuenan, junto a ecos de la cerámica ibérica o clásicos, otros de índole que cabría calificar casi de picassianos.

 

Inicio del acto.
Inicio del acto.

En su discurso de ingreso, bajo el título “Los giros de mi torno”, Adrián Navarro hizo una serie de agradecimientos, tras lo cual comenzó diciendo que “recién cumplidos mis setenta y dos años, sesenta de ellos llevo dedicados al mundo de la cerámica artística. Pues a pesar de haberme jubilado oficialmente por edad, en mi pensamiento y proceder no cabe dejar de asistir, mientras pueda, aunque sea una hora al día, al santuario que es mi taller”.

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Y esa razón de dar una vuelta por el “santuario” que un día hizo construir tiene su explicación: “Es para mí una imperiosa necesidad el oler y tocar la arcilla cada día, así como estar presente en la apertura del horno una vez finalizada la cocción, ya que es uno de los momentos mágicos de esta apasionante actividad, pues me hace mantener la capacidad de sorpresa, después de más de medio siglo de profesión.

 

Las manos de Rubén Navarro en el torno.
Las manos de Rubén Navarro en el torno.

Bien es verdad que esto es posible porque he tenido la gran suerte de tener continuidad en mi oficio, con mi hijo Rubén, cuya labor como ceramista ya está teniendo importantes reconocimientos en sus exposiciones y en premios a altos niveles en el mundo cerámico”.

Adrián Navarro, nacido en El Provencio (Cuenca), nieto de alfarero tinajero con oficio en Villarrobledo, fue moldeando su discurso, como moldea la arcilla, girando en el torno de su memoria los avatares del aprendizaje en la Escuela de Formación Profesional “San José de Cuenca”, su premio nacional juvenil de cerámica en Tarragona y su decisivo paso por la Escuela de Cerámica de Manises, alternando su etapa de Servicio Militar, en un sin parar para sacar adelante la formación necesaria en el mundo laboral y en lo que más le gustaba: la cerámica.

Antes de establecerse en Cuenca, en su taller de La Cerrajera y en su tienda de la Plaza Mayor, que fue referencia de exposiciones como “Sala Toba”, Adrián Navarro pasó por Ibiza, Italia y más permanentemente en Villarrobledo, y por los lugares que pasó unos versos siempre le acompañaron: “Oficio noble y bizarro, entre todos el primero, pues en las artes del Barro, Dios fue el primer alfarero y el hombre el primer cacharro”.

Los académicos, atentos a las palabras de Adrián
Los académicos, atentos a las palabras de Adrián

Desde la década de los 70 le acompaña su esposa María Teresa, Mari Tere, fiel compañera, y es en Villarrobledo donde Adrián sigue la estela de su abuelo paterno, pero con otra forma de pensar y de hacer la alfarería desde la perspectiva ceramista, con las nociones de Manises, pero con propia creatividad de diseños y colores. Empieza la etapa del ceramista y entre sus mejores obras de aquellos primeros años roblenses, sus hijos Rubén y Julio, como bien dijo en su discurso: “¡nuestras mejores obras sin duda alguna!”.

caracol

Adrián Navarro explicó a la concurrencia el secreto de sus obras: “Mis cerámicas son torneadas, platos, botellas, murales, cuya decoración realizo con la técnica del esgrafiado, utilizando para ello engobes vitrificables de tonalidades marrones, blancos y negros cuya composición es casi siempre diferente ya que intencionadamente no tomo notas, ni peso ni mido nada de sus componentes. Como mi sistema de trabajo es la realización de piezas únicas, de este modo todavía hay más diferencias entre unas y otras. Siempre me atrajo el mundo de la mitología particularmente la Griega, el Arte Rupestre, el Egipcio, Ibérico, Picasso, Modigliani, etc. Leía y dibujaba continuamente estos estilos y el resultado no podía ser otro que un estilo propio, compuesto por una amalgama de todos los citados…”

toro iberico

Entre sus primeras exposiciones en Villarrobledo y Albacete, destaca su primera aparición en Cuenca en mayo de 1975 con evidente éxito. La actividad cultural y artística de Cuenca, la ciudad que conoció en su juventud mientras estudiaba en la Escuela San José y jugaba incluso al fútbol –por cierto, muy bien—en la Unión Balompédica Conquense, le hizo pensar en un cambio de aires, y así en 1976 recala en Cuenca, y girando el torno de su vida y girando las letras de la Caja, mediante préstamo, “compramos la Galería de Arte “Sala Toba” y el taller en el paraje de El Terminillo, lo que él conoce como su santuario, con su almendro en medio para que cada primavera de su flor como cada hornada da su fruto la mano del alfarero y ceramista.

El nuevo académico profundizaba en ese cambio de vida y trabajo de Villarrobledo a Cuenca, así como en su forma de elaborar las piezas: “El extraordinario ambiente artístico que se vive en Cuenca en la década de los setenta y parte de los años ochenta, influyeron de una manera determinante y supuso para mí un cambio de rumbo con respecto al tipo de cerámica que hasta entonces venía haciendo. Si antes eran piezas totalmente esgrafiadas y con formas de bocas anchas para su posible uso doméstico, el planteamiento que ahora me hago, es hacer una obra con absoluta carencia funcional y al tiempo potenciar su nivel estético”.

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“Me pongo manos a la obra y hago una colección de piezas en el torno, extremadamente estilizadas, con largos y estrechos cuellos y como única decoración el propio color de la arcilla cocida, color cálido rojizo, muy atractivo, mostrando su espléndida desnudez”, para señalar más adelante que “la denominación de la técnica  empleada en Cuenca la conocemos como cerámica raspada, aunque su nombre técnico es el de cerámica esgrafiada. Técnica ésta que floreció en Italia en el Siglo XV, y cuyo origen se sitúa en Oriente Medio. Son famosas las piezas decoradas con esta técnica durante el periodo Sung de China. Después surgirían piezas de tipo escultórico, trabajadas en el torno, y posteriormente ensambladas, obras como La Familia, El Beso, Maternidad, Mujer, Toro, etc,…”

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CITAS Y AGRADECIMIENTOS

Citó Adrián en su discurso a los grandes maestros del Arte Abstracto, de gran influencia en Cuenca, como Saura, Torner, Zóbel, Eusebio Sempere, Gerardo Rueda, Bonifacio, José Guerrero, etc., alguno de los cuales pasó por su taller, como lo hizo Fernando Zóbel. No faltó la cita al Museo Arqueológico y a su entonces director Manuel Osuna, pues durante algunos años se realizaron actividades en el taller de grabados.

Como nuevo académico, Adrián Navarro hizo una serie de agradecimientos, recordando entre otras personas a Carlos de la Rica y a Ángel Luis Mota, Florencio Martínez o Francisco Suay, todos ellos fallecidos. Pero tenía un capítulo muy especial en su discurso:

Adrián Navarro tuvo un especial recuerdo a Pedro Mercedes

Adrián Navarro tuvo un especial recuerdo hacia Pedro Mercedes

“Mi entrañable recuerdo a D. Pedro Mercedes, amigo y colega. El gran referente de la cerámica conquense. Mi primer encuentro con Pedro Mercedes tuvo lugar en su taller allá por el año 1961. Acompañaba yo al Sr. Alejandro Fernández, otro buen alfarero conquense. El motivo de la visita no era otro que el reflejo de la buena relación profesional que existía entre algunos alfareros de la ciudad, a los que Alejandro Fernández cedía o alquilaba su burro para moler las arcillas (con un rulo en una pequeña era). La arcilla quedaba totalmente pulverizada, posteriormente se cernía con una criba y después se amasaba con agua quedando  totalmente apta para tornear o modelar”.

Dijo más adelante que “en el año 1975 en la inauguración de mi exposición individual en Cuenca en la Casa de la Cultura que magníficamente dirigía el ilustrísimo Sr. D. Fidel Cardete, tuve la grata sorpresa de ver que en la sala estaba Pedro Mercedes. Cuando terminó de ver la exposición se dirigió hacia mí, me felicitó y metafóricamente me dijo ¡ya me puedo morir tranquilo!”. El recuerdo hacia Pedro Mercedes se extendió en líneas de agradecimiento y reconocimiento a su obra, que terminó con esta frase: “El día 12 de febrero de 2008 Pedro Mercedes nos dejó, pero su obra en la que cada pieza lleva impresa una parte de su vida, perdurará para siempre, para gozo y recuerdo de todos nosotros”.

El taller, su santuario
El taller, su santuario

Un discurso con una gran parte autobiográfica, pero en el que refleja el ser y el sentir de la alfarería y la cerámica conquense, un oficio del que por cierto dijo no entendía cómo no se enseñaba en algún instituto como el que lleva el nombre de “Pedro Mercedes” o en la Escuela de Arte “Cruz Novillo”. Un discurso de ingreso que es toda una pieza de la literatura ceramista escrita con arcilla, del oficio noble y de palabras bizarras y sentidas.

CONTESTACIÓN DEL PINTOR MIGUEL ÁNGEL MOSET

Contestó al discurso de Adrián el académico y pintor Miguel Ángel Moset quien señaló que “estamos ante una persona, comprometida con un proceso ético y estético. En la obra de Adrián se puede percibir la gran inquietud por la perfección y lo bien hecho. Aporta la visión del paso entre lo que considero alfarería tradicional, es decir la realización de lo que se ha llamado cacharro de barro de uso cotidiano, y lo que me aventuro a definir como cerámica, carente de uso práctico pero aportando una nueva visión de la forma reconocida hoy en día por coleccionistas y galerías de arte, formas creativas y despojadas de uso tradicional alfarero y creadas pera una nueva exaltación de la forma”.

Contestación de Miguel Ángel Moset
Contestación de Miguel Ángel Moset

“Todo ello nos lleva a descubrir en la obra de Adrián, resaltó Moset, un volumen delimitado esencialmente, por ese conjunto de líneas y curvas que dibujan óvalos, círculos y semicírculos, tangente que con un sutil roce van definiendo los volúmenes en el espacio. Adrián Navarro desarrolla y nos proporciona todo un mundo sugerente y personal, que con una depuradísima técnica alfarera, base de su formación, nos traslada y nos propone una nueva visión de la cerámica”.

Tas resaltar la aportación de Adrián Navarro a la “eclosión artística de los años setenta”, Moset concluyó su contestación con estas palabras finales: “En Adrián he podido comprobar el gran respeto por lo bien hecho, por toda la aportación artística, la admiración y compromiso por esta ciudad, compromiso que siempre ha tenido por su desarrollo cultural; creo que personas como él son muy necesarias en estos momentos, ya que ha sido fiel a unos principios éticos que le han hecho desarrollar toda una labor creativa reconocida en estos momentos como aportador de nuevas formas cerámicas dentro de la más pura tradición alfarera”.

Tras los discursos, el presidente de la RACAL, José Ángel García, impuso a Adrián Navarro la Medalla de académico numerario, entre una gran ovación, siendo muy felicitado el maestro ceramista al final del solemne acto.

Adrian Navarro

 BIOGRAFÍA ARTÍSTICA

Nacido en 1942 en la localidad conquense de El Provencio, Adrián Navarro Calero descubrió bien pronto la atracción del alfar y el horno y con ella una vocación a la que se iba a entregar en cuerpo y alma. Ya a los doce años iniciaba sus estudios de cerámica en la Escuela de Formación Profesional de San José, en Cuenca, dando el primer paso de una trayectoria que iba a continuar desarrollando primero en los dos alfares de la capital conquense, en los que trabajó durante los tres años siguientes, y posteriormente en la Escuela Superior de Cerámica Artística de la población valenciana de Manises, estancia que le proporcionó un decisivo acercamiento al universo de la cerámica ibicenca.

Reconocimiento en Castilla-La Mancha
Reconocimiento en Castilla-La Mancha

En 1969 abrió su primer estudio en la albaceteña Villarrobledo y en él permaneció hasta 1976 en que regresó a tierras conquenses para instalarse ya definitivamente en la capital de la provincia. En su currículo, además de sus numerosas exposiciones y de la inclusión de sus obras en distintas colecciones institucionales tanto en España como en Italia, figuran la impartición de cursos y una larga lista de premios y galardones, entre ellos, por citar tan sólo algunos, la Medalla de la Dirección Nacional de Artesanía, la del Archeoclub Nacional de Italia, el título de maestro Artesano de Castilla La Mancha o la Medalla al Mérito Artesano también de Castilla La Mancha.

 

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