José López Calvo

José López Calvo con el entonces alcalde, Andrés Moya, el 31 de marzo de 1983
José López Calvo con el entonces alcalde, Andrés Moya, el 31 de marzo de 1983

El 31 de marzo de 1983, Jueves Santo, la Semana Santa de Cuenca vivió uno de esos días memorables que pasan a la historia de la ciudad con letras de oro. En la procesión de “Paz y Caridad” desfiló aquel año, de forma excepcional, la Unidad de Música de la Guardia Real,  que desplazó a Cuenca a 130 componentes, incluida la Sección de Pífanos, con sus trajes de alabarderos. Al frente de la Banda Real estaba el comandante-director José López Calvo, nacido en Cuenca el 18 de marzo de 1930, el mismo año en el que por vez primera desfiló la Santa Cena de Marco Pérez, escultor fallecido precisamente en 1983. La procesión de “Paz y Caridad” de 1983 pasó a la historia con esta excepcional presencia, desfilando la Unidad de Música de la Guardia Real detrás de la Soledad del Puente en la subida a la Plaza Mayor, y en la bajada, tras la imagen de Jesús del Puente, que ese año estrenó las andas diseñadas por Paco León y realizadas en los talleres “San José Artesano”.

Antes de la procesión, en la calle Fermín Caballero, la Banda de la Guardia Real fue objeto de una recepción por parte del entonces alcalde de Cuenca, Andrés Moya, que se fundió en un abrazo con López Calvo, y seguidamente  se efectuó un desfile hasta San Antón, con participación de la Banda de Tambores y Gaitas de la Guardia Civil y la Banda del Ejército del Aire, todo ello por las gestiones llevadas a cabo por Jesús Mateo Navalón, concejal del Ayuntamiento.

Laq Banda de la Guardia Real, llegando a la anteplaza el Jueves Santo 31 de marzo de 1983. Foto: Pinós.
Laq Banda de la Guardia Real, llegando a la anteplaza el Jueves Santo 31 de marzo de 1983. Foto: Pinós.

CONCIERTO-HOMENAJE A JOSÉ LÓPEZ CALVO

Sirva este preámbulo para significar la presencia de nuevo en Cuenca de la Unidad de Música de la Guardia Real, dirigida por el coronel Antonio Sendra, el pasado viernes 13 de febrero en el Concierto Homenaje a D. José López Calvo. Un concierto que también pasa a la historia de la ciudad, con el Teatro Auditorio tan repleto que puso el cartel de “no hay billetes” pocas horas después de salir a la venta las entradas. Del concierto poco cabe añadir ya, tras la magnífica reseña de Manuel Millán en las páginas de EL DÍA. Quizá se pueda abundar en algunos detalles que puedan valorar aún más la figura de José López Calvo, merecedor no sólo de este homenaje, sino de un reconocimiento aún mayor por parte de la ciudad de Cuenca y su Semana Santa, y por ende de la llamada Junta de Cofradías.

La trayectoria musical de López Calvo, en todos sus aspectos, nos hablan de un músico excepcional al que el coronel Sendra le sigue llamando “Don José”, emocionado y sorprendido por la sorpresa final de la marcha “Coronel Sendra”, compuesta por López Calvo, autor ya de innumerables obras, que tienen su acento especial en la Semana Santa de su tierra. La recepción en el Ayuntamiento, y la entrega de la batuta de plata por parte del alcalde, Francisco Pulido, a José López Calvo, vienen a reconocer, por parte municipal, esa trayectoria; pero éste debe ser el inicio para que, en un futuro no muy lejano, la ciudad le reconozca para siempre dando su nombre a una calle. Y en esta tarea tiene mucho que decir el mundo nazareno de Cuenca.

El concierto del 20 de febrero en el Teatro Auditorio tuvo momentos de emotividad, con la presencia de su hermano Julián López Calvo, que pudo escuchar su “Prendimiento” a través de una Banda tan prestigiosa, o su primo Julián Gallego Calvo, de quien recordaba sus sonidos de trompeta; el recuerdo en la muerte de su padre en 1948 con el “Die Sire” del sacristán de San Esteban, que le llevaron componer “Réquiem por un músico”; el amor de los conquenses a la Virgen de las Angustias del Santuario le llevaron a escribir “Por tu cara de pena”, tras los vivas a la Virgen de las Angustias en Granada. O el impresionante “Por un viejo turbo”, dedicado a Luis Muro, que es como una antología musical del Viernes Santo con su miserere y sonidos de turbas.

La propia dirección de José López Calvo con sus marchas vino a poner unas imaginarias imágenes de “pasos” conquenses como si desfilasen por delante de la Banda a golpe de horquilla, tal fue su pasión con la batuta.  El concierto tuvo su broche de oro con el himno nacional de la Guardia Real. José López Calvo, músico de Cuenca y, al decirlo así, de su Semana Santa. Felicidades, Don José por ese conquensismo de música celestial.

EL DIA, 23 de febrero de 2009

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