El Miserere a lo largo del tiempo

Pinceladas históricas nazarenas en APARTADO 202

El Miserere forma parte de la esencia de las procesiones de Cuenca, de su Semana Santa. El Miserere es cántico de oración en el silencio, lamento y quejido de dolor pidiendo misericordia. “El Miserere de Cuenca escapa de las hoces y se reintegra en las hoces, es aullido de clemencia, de tormento”, afirmaba Pedro de Lorenzo y “único, electrizante, lívido y quejumbrosos hasta el fondo del alma y de los huesos”, pregonaba Joaquín Benítez Lumbreras.

“¡Oh!, Miserere de Cuenca”, exclamaba Pedro de Lorenzo en su pregón de la palabra no escrita. Generaciones de conquenses han cantado el Miserere, cantan el “Miserere, mei deus…”. En los comienzos del siglo XX el coro de la Sociedad Obrera “La Fraternal” interpretaba el Miserere. Eran los años de la “nueva era” de la Semana Santa del recién estrenado siglo, con la ampliación de la procesión “En El Calvario” en 1902, gracias a las Concordias, pues hasta entonces sólo desfilaba en esa procesión el Cristo de la Luz (Vulgo de los Espejos).

Cristo Espejos hacia 1910

Y en 1905, la procesión del Silencio del Miércoles Santo, gracias al impulso de las distintas hermandades y patricios de la talla de José Cobo, que regalaron imágenes, amén del esfuerzo de las gentes de Cuenca, que siguiendo la tradición heredada de sus ancestros fueron potenciando las distintas hermandades. Y en ese esplendor nazareno no faltaba la entonación del Miserere atribuido a Pradas, por ese coro amplio que formaban los obreros de La Fraternal. No faltaban tampoco saetas espontáneas en la década de los años veinte, aunque el Miserere era el cántico pasional de Cuenca.

Una ciudad que quedaba paralizada, absorbida, por las celebraciones nazarenas. Valga el dato de que en 1935, en plena República (y con la Semana Santa en todo su esplendor, con nuevos “pasos” de Marco Pérez como la Santa Cena o El Descendido, y Jesús con la Caña en 1936) se instalaron por primera vez las tres cruces del Calvario en el Cerro de la Majestad, iluminadas por potentes focos, como recogía el diario “Abc”, verdadera fuente de datos, dada la poca información que se tiene de la prensa conquense de la época.

EL MISERERE DE LOS PRESOS

Como hecho excepcional, y según informaba el citado diario “Abc”, en su edición del 23 de marzo, en la Semana Santa de 1940, la primera celebrada tras el paréntesis de la guerra civil, durante la procesión del Santo Entierro del Viernes Santo 22 de marzo, “al llegar esta procesión a las cercanías de la prisión del Seminario, un orfeón integrado por reclusos de este establecimiento penitenciario entonó un “Miserere” y varias composiciones religiosas”. Todo parece indicar que ese “Miserere” se cantó entre las escalerillas de la calle del Fuero, que dan a la Plaza de la Merced, donde se encuentra el Seminario (habilitado como cárcel en esas fechas) y la puerta de las Blancas.

MISERERE CON LA BANDA PROVINCIAL

En la reconstrucción de la Semana Santa, a partir de 1942, Carlos Albendea, primer presidente de la Junta de Cofradías, se dirige a la Casa de Beneficencia para que un grupo de niños y mayores, conocido como el “Orfeón Benéfico”, cantasen el Miserere acompañados de instrumentos musicales de la Banda de Música Provincial, radicada en la propia Casa, y dirigida por el maestro Daniel. En aquel coro destacaban, entre otros, Ángel Martínez Soriano, Ángel García, Juan Crespo, Lorenzo Pérez Beteta, José Atienza y el refuerzo del tenor Adolfo Bravo.

Continuaron después con la tradición del Miserere los Padres Paúles de San Pablo, con una entonación más monacal, la Schola Cantorum del Seminario de San Julián y la Masa Coral de Cuenca, dirigida por el organista Miguel Martínez Millán, que recogieron el testigo en la década de los cincuenta, e incluso se utilizaron altavoces en alguna ocasión en la antigua Plaza de Cánovas, con el Pastor de las Huesas, de Marco Pérez, como mudo testigo.

 

Miserere con acompañamento musical de 1963.
Miserere con acompañamento musical de 1963.

NIÑOS, MAYORES Y MÚSICOS

Un grupo de niños y mayores, con instrumentos musicales de la propia Banda de Música de Cuenca, que participaba en los desfiles, cantaron el Miserere entre los años 1963 a 1965, como se recoge en la foto que acompaña estas líneas, captada por la cámara de Luis Pascual, el Jueves Santo 11 de abril de 1963, en la esquina de Caquito, en el cruce del comienzo de la calle de Colón y la Avenida de la Virgen de la Luz.

En la fotografía, en la que aparece el grupo mixto en plena entonación del Miserere se puede reconocer en primer término con gafas negras a Miguel Ortega; a su lado, un veterano músico, Anselmo, dirigiendo y sujetando el bajo; a la derecha, cantando con los papeles en mano, Sebastián Nielfa, que fue funcionario municipal y un fiel devoto de la Virgen de la Luz, y José Lavara, sacristán de San Esteban, de gran vozarrón, que solía dirigir al coro; los músicos que aparecen detrás, tocando sus instrumentos son Dámaso Urango Torres (bombardino), que fue regente de la Imprenta Provincial y Matías Aguirre Belmar (saxofón), que trabajaba en Radio Nacional, y era hermano de otros dos músicos reconocidos como Constancio y Julián, autor éste de numerosas marchas de Semana Santa. Todos ellos ya fallecidos.

Los niños cantores son, por orden, Vicente Moraga (el más espigado), que reside en Barcelona; José Vicente Ávila, que es quien ha elaborado este texto; Pedrín (detrás) y Eladio Brande Muñoz, que reside en Madrid, hermano mellizo de Isabel, esposa de José Vicente. Este coro mixto musical cantaba el Miserere el Martes y Miércoles Santo, en la bajada de ambas procesiones, en las escalerillas de acceso al Hospital de Santiago, frente al puente de la Trinidad, y el Viernes a mediodía. El Jueves Santo en la esquina de la calle Colón, frente a la antigua Casa de Beneficencia (actual edificio de Agricultura) en la salida de la procesión de Paz y Caridad y en la Puerta de Valencia cuando baja y Plaza de Cánovas (Plaza de la Constitución).

RESURGE CON ALBERTO VERA

Durante algunos años el Miserere quedó en el olvido por falta de entusiastas que lo interpretasen. A partir de 1974, el recordado músico Alberto Vera puso en marcha la Asociación “Los Amigos Pro-Miserere de Semana Santa”. El propio Alberto me contaba en  una entrevista para “Diario de Cuenca”: “El grupo de Amigos Pro-Miserere nació de una idea mía particular. Me parecía importante hacer resurgir esta tradición dentro de la Semana Santa y por ello he llamado a algunos amigos componentes de la desaparecida Coral de Cuenca y otra gente que sin ser de la Coral se ha brindado para realizarlo por sus cualidades musicales”.

CORO DEL CONSERVATORIO: FORTUNATO Y MORANTE

El Miserere fue cantado por tanto durante varios años por un grupo de niños y mayores dirigidos por Alberto Vera, que realizaba un gran esfuerzo dada su minusvalía, hasta que en el último cuarto de siglo, desde la Semana Santa de 1982 , lo viene interpretando el Coro del Conservatorio Provincial de Música de Cuenca, con gran brillantez y emotividad, de manera especial en la procesión “Camino del Calvario” con las últimas estrofas rotas por el sonido de las turbas, como una aportación más desgarradora que produce escalofríos,  a esa genuina procesión.

Fortunato Saiz de la Iglesia fue el primer director y en la actualidad el Coro lo dirige Pablo Morante, nieto por cierto del maestro Calleja. Sigue la tradición. El Miserere procesional, de autor de anónimo, aunque atribuido a Santiago Pradas durante muchos años, es realmente el canto del pueblo y se ha ido transmitiendo de generación en generación.

José Vicente ÁVILA

 

Un comentario en “El Miserere a lo largo del tiempo

  1. En el año 66 lo cantamos un coro de chicos que formó Alberto Vera, la Escolanía de Pequeños Cantores Conquenses. También cantamos ese año el Hosanna el Domingo de Ramos en la escalinata de los Oblatos. En años posteriores recuerdo haberlo cantado con el coro que dirigía don Miguel Martínez Millán. Cantábamos unos pocos críos con los adultos de la Masa Coral. Luego tocó el turno de don Fortunato.

Deja un comentario