Gritos de ¡bravo, bravo! en Bétera, en el concierto “Camino del Calvario”

 

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LA SINFONÍA MUSICAL DE PEDRO JOSÉ VISO FUE INTERPRETADO EN EL AUDITORIO DE BÉTERA POR LA BANDA SINFÓNICA Y CUATRO CORALES VALENCIANAS

Ricardo PARDO. CHIVA (Valencia)

El pasado sábado, 28 de marzo, en la población valenciana de Bétera los propios setabenses y las numerosas personas que seguimos “Camino del Calvario. (La Pasión de las Turbas de Cuenca)”, esta obra musical del compositor valenciano Pedro J. Viso, pudimos volver a escucharla en toda su grandiosidad, en un concierto ofrecido en el auditorio de dicha localidad por la Banda Sinfónica del “Centre Artístic Musical” de Bétera, y las corales: “Polifónica de Alcàsser”, Polifónica “Virgen del Castillo” de Chiva,  Polifónica “Santa Cecilia” de Chelva y el Cor del “Centre Artístic Musical de Bétera.  Todo ellos dirigidos por Bram Sniekers.

En las puertas de la celebración de la Semana Santa, el conjunto de estos músicos y coristas nos ofrecieron un programa compuesto por la Cantata 147 de J. S. Bach; Espartero, también del compositor Pedro J. Viso, y   finalizando el concierto con la obra CAMINO DEL CALVARIO, que fue presentada al público proyectando sobre una pantalla colocada en el escenario imágenes de la procesión, al tiempo que la presentadora del concierto describía la obra, lo que colaboró a que el público entendiese más la música descriptiva de la composición musical.

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Sinfónica de Bétera y coros de Bétera, Alcasser, Chiva y Chelva, dirigidos por Bram Sniekers.

Otra vez los primeros compases de “Camino del Calvario” nos sumergieron en la madrugada del Jueves al Viernes Santo en Cuenca. En la Plaza del Salvador, donde al sonido de las campanas y de los turbos que se congregan en ella nos anuncian que el día va despertando.

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El inicio de la procesión  nos lo avisan los cantantes con la frase “llegó la hora”; y por fin las puertas se abren y suenas los tambores, los estridentes clarines que hace crecer en quien conoce la procesión, un sentimiento, una pasión, un respeto. La música continúa y por fin llega a la fragua oyéndose los golpes del martillo en el yunque y escuchar el tema dedicado a la Virgen de la Soledad.

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El momento del miserere es extraordinario.  El público presente en la procesión, interpretado por la Banda, cesa su estruendo de una forma casi milagrosa. Silencio absoluto y los Coros atacan el miserere, y en su último compás vuelve a sonar otra vez la Banda con todo su potencial.

Sería largo describir toda la obra por lo que finalizo con dos momentos de la  misma.  Uno cuando nos anuncia el final de la procesión gritando los coristas “que lo bailen” a Jesús y a San Juan y el silencio a la llegada de la imagen de la Virgen de la Soledad.   El otro, la parte final de la obra que se inicia con un solo del Corno Inglés, simbolizando la emoción contenida que le produce al turbo el pensamiento que se termina la procesión y que hasta dentro de un año no podrá volver a vivirla.

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El público asistente al concierto, con el sonido de la última nota aun en el aire, rompió en un atronador aplauso y gritos de ¡bravo ¡bravo!, exponiendo así el sentimiento y respeto que le merece la originalidad de esta obra que la hace única describiendo esta famosa procesión.   También fue muy aplaudido el compositor que estaba presente, así como el presidente y acompañantes del Grupo Turbas, que se desplazaron hasta la localidad de Bétera para escuchar una vez más esta maravillosa composición.

 

 

 

 

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