Centenario del nacimiento del escultor Martínez Bueno

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Como cada martes, en el programa “Hoy por Hoy”, de Ser Cuenca, que presenta Paco Auñón, emitió el 31 de marzo, Martes Santo, un Espacio especial dedicado a Leonardo Martínez Bueno, dentro de la serie “Páginas de mi Desván”, que se puede sintonizar a través de facebok. Llevaba por título: “Centenario del nacimiento del escultor Martínez Bueno”. Paco Auñón y José Vicente Ávila mantuvieron un diálogo sobre el escultor de Pajaroncillo, con el acompañamiento de las marcha “Virgen de la Esperanza”, de L.V. Sánchez  y “Jesús Resucitado”, de Jesús Muños Monterde. Este fue el programa del martes 31 de marzo de 2015.

 Se va a cumplir en fechas próximas el Centenario del nacimiento del escultor Leonardo Martínez Bueno, nacido en Pajaroncillo el 29 de mayo de 1915 y fallecido en Madrid el 15 de febrero de 1977. Ante tan importante conmemoración, dada la personalidad de un artista prematuramente muerto con 62 años, que era “uno de los escultores más sensibles y vigorosos”, según la prensa especializada, hoy mismo podemos citar la frase que Carlos de la Rica acuñó en uno de sus artículos, con ocasión de la Exposición que se celebró en Madrid en 1985 a título póstumo: “Leonardo Martínez Bueno es una figura a recobrar”.

 En  estos días nazareno se hace obligado recuperar o recobrar como escribía De la Rica al  escultor de Pajaroncillo, y para ello José Vicente Ávila saca del arcón las Páginas de su Desván la entrevista que tuvo con Leonardo Martínez Bueno en abril de 1975, recién terminada la Semana Santa, que quizá fue la última que se le hizo en Cuenca al imaginero, inconfundible en las fotos y dibujos con su pipa en la mano. Cuéntanos José, aquella conversación con Leonardo.

-La entrevista que tuve el honor de hacerle a Leonardo Martínez Bueno, al que sólo conocía de oídas, se desarrolló en la cafetería del hotel Alfonso VIII, donde en la entrada existe un relieve del rey conquistador de Cuenca, obra del propio escultor. La Semana Santa se había celebrado del 23 al 30 de marzo y el escultor de Pajaroncillo, que entonces era catedrático del Instituto Quevedo de Alcalá de Henares, había presenciado algunos desfiles. Pocos días volvió a Cuenca, para asistir a un recital del último libro de Acacia Uceta, pregonera por cierto de la Semana Santa, al igual que su esposo, Enrique Domínguez Millán. Puntual al horario previsto estaba Leonardo Martínez Bueno junto a Amparo, su esposa; su hermana Celia.

Martínez Bueno. Foto: Texeda.
Martínez Bueno. Foto: Texeda.

 -¿Cuál fue la primera impresión al conocer a Martínez Bueno?

 Le conocí dos meses antes que a Marco Pérez y en este caso la entrevista fue más directa porque habia 16 años de diferencia de edad entre Leonardo y Marco, ambos por cierto homenajeados en Cuenca en 1963 junto a Martínez Kleiser y Federico Muelas. Dado que no conocía a Leonardo le pregunté por las obras que tenía en Cuenca, y me dijo que era bastante, aunque estaba un poco dispersa. “De unas estoy muy contento y de otras no tanto. En fin, nunca se está contento de nada, decía en un tono como de enfado interior. Como más antiguas quizá sean los “Pasos”  de Semana Santa, aunque tengo alguna más reciente. Luego están la moza del cántaro de la plaza de San Nicolás; el Sagrado Corazón de María, al pie del monumento al Corazón de Jesús; los relieves que hay en la Caja de Ahorros y en el hotel “Alfonso VIII; el relieve de la Sagrada Familia en el Colegio de Educación Especial; el San José Obrero que está en la iglesia de la barriada “Obispo Laplana”, los denudos en Diputación y como he dicho antes, los “Pasos” de Semana Santa.

Virgen de la Esperanza. Foto: Gregorio Cubillo.
Virgen de la Esperanza. Foto: Gregorio Cubillo.

-¿Qué contaba Martínez Bueno de sus “pasos” procesionales?

-Al hablar de las imágenes le noté ciertamente crítico consigo mismo y lo que rodeaba al mundo nazareno. Decía: “Mía es la Virgen de la Esperanza, que la hice con mucha ilusión y sale cada año peor, pues parece que se niegan a que salga como yo la he interpretado y no sé porqué.  Cuando una obra se encarga hay que dejarla como está y si no reformarla. Los brazos son parte de la composición y deben ir en forma de anhelo, y no como está saliendo”. Poco tiempo después la imagen volvió a salir como pedía el imaginero y cada día mejor.

La Lanzada. Foto: Gregorio Cubillo.
La Lanzada. Foto: Gregorio Cubillo.

-Ya veo que no estaba muy conforme entonces. ¿Y los restante pasos?

 -Según iba hablando, Leonardo fumaba con su pipa y exhalaba el humo hacia arriba. “En cuanto a los otros -añadia– está el “Paso” de “La Lanzada”, que bueno…; el Resucitado, éste incompleto, porque yo lo ideé para que fuera con alguna figura más, sobre todo un ángel, pues se puede ver en la actitud del manto que vuela que está pidiendo al otro lado una figura.  El “Paso” de la Verónica. que desfila en la tarde del Jueves Santo, lo hice pensando en que había que renovar un poco la Semana Santa. Quería haberlo hecho más atrevido, pero siempre estuve pendiente –cosa que nunca debí hacer– de la opinión de los demás.

-En suma, José, ¿cómo veía Martínez Bueno el conjunto de la Semana Santa?

 Fruncía el ceño y se lo pensaba un poco, pero no se cortaba un pelo. Yo desconocía entonces que Martínez Bueno había hecho en 1944 el San Pedro, que desfiló un par de años y fue llevado a Belmonte al hacer Marco Pérez el gran conjunto de San Pedro Apóstol. Martínez Bueno decía: “Ya he dicho en alguna ocasión que nuestra Semana Santa nació vieja. Es una Semana Santa anacrónica, porque lo que es actual es artesanía y el arte tiene que ir con nuestro tiempo o más allá, nunca más atrás. Y claro, esto es lo que le pasa a nuestra Semana Santa. Además nunca se pensó, como suele ocurrir en la mayoría de las veces, en que la Semana Santa de Cuenca era para Cuenca. No para otro sitio”.

Cristo Resucitado . Foto: Gregorio Cubillo.
Cristo Resucitado . Foto: Gregorio Cubillo.

 Palabras para reflexionar sin duda en aquellos tiempos. ¿Qué es lo que sugería Martínez  Bueno?

El escultor comentaba que la Semana Santa de Cuenca “debería tener el carácter que nos está pidiendo sus calles. Eso sí se puede hacer. Aparte del sentimiento que cada artista pueda tener en las imágenes, el carácter de la Semana Santa tenía que estar apegado al carácter de la ciudad. Por tanto tenía que ser muy sobria. Por eso, nuestros “Pasos” pecan de mucho barroquismo, de mucho oro falso y de otras más cosas que había que ir limpiando. Sin embargo, así es y ya no se puede mover”, señalaba con resignación.

 -De los cuatro “Pasos” de Martínez Bueno, dos de ellos van vestidos, y ello va en contra del sentido escultórico que tenía el imaginero de Pajaroncillo.

Así se le pregunté Paco, y Leonardo me dijo: “Precisamente esta discusión la he tenido muchas veces con nuestro llorado Federico Muelas y con algunos otros más. A ellos, por conservar la tradición, les gustaban los santos vestidos. Es cierto que hay “Pasos” vestidos en Sevilla que son una maravilla para allí, pero no para Cuenca. La de aquí no tiene que copiar de nadie. Yo soy un enamorado de la imaginería sevillana, pero no de la de Valladolid, aunque en la ciudad castellana hay cosas muy buenas. No soy partidario para Cuenca de una Semana Santa vestida, porque no lo pide la ciudad. Me dicen que antes había “Pasos” vestidos, pero en la tradición hay que buscar lo que es bueno, no lo que es malo.

Jesús Caído y la Verónica. Foto: Gregorio Cubillo.
Jesús Caído y la Verónica. Foto: Gregorio Cubillo.

 –Por lo que estás comentando, parece que el “paso” de Jesús Caído y la Verónica, que fue el último que hizo, era el modelo a seguir.

-Cuando le hablé de este conjunto escultórico que desfila el Jueves Santo desde 1965, se le iluminó el semblante: “Creo que es el “Paso”  que con más cariño he hecho. Puse mucho interés en él, me dejé la piel como se suele decir. Lo hice con soltura, pero no me quedó todo lo bien que yo hubiera querido. A la imagen de la Verónica le di un aire de escultura; el Jesús, que es el que más me interesaba, no es la mejor figura, y es que cuanto más interés pones en una cosa es cuando peor te sale. O no sale con la grandeza que uno desea. Este es mi camino, pero con menos pintura”.

 -Ante estas opiniones la pregunta parece obligada de si opinaba que haía que ir renovando las tallas.

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 -Ese era su pensamiento, y al respecto declaraba: ·Pienso que los conquenses estarán deseando renovar y mejorar. Creo que ya es muy grande de “Pasos” y tiene mal arreglo. Yo la haría nueva, totalmente nueva. En cuanto a la Santa Cena creo que ni Marco Pérez, ni Coullaut Valera, ni nadie harían un “Paso” de estos porque  queda un poco anacrónico y además la haría un poco a desgana. Además mis “Pasos” no se han repetido como han hecho otros; los que hice para Cuenca sólo están aquí porque los yesos se rompieron. Tengo dos imágenes en la Semana Santa de Almendralejo.

-Respetando aquellas manifestaciones de Martínez Bueno creemos que contamos con una Semana Santa de gran valor escultórico, ¿verdad?

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 Ya lo creo. Cuarenta años después de aquella conversación podemos decir que la Semana Santa de Cuenca no se puede confundir con otra, como solía escribir González Ruano, y que ese anacronismo que citaba Martínez Bueno se ha ido diluyendo con una imaginería de primera línea, a la que a lo largo del tiempo se han ido añadiendo otros “pasos” como la Santa Cena, que Leonardo veía casi impensable; el Bautismo de Jesús, El Encuentro. el Auxilio, el Cristo de la Vera Cruz o la Negación de San Pedro. Lo de renovar la Semana Santa, en su aspecto escultórico, no dejaba de ser una crítica ciertamente fuera de lugar, quizá debido a que al escultor no le gustó que hubiera tantas imposiciones a la hora de recuperar los “pasos”, pero la obra que han dejado Marco Pérez, Coullaut, Capuz, nuestro Vicente Marín y el propio Martínez Bueno, además de Hernández, Ladrón de Guevara y Dubé de Luque, la ha puesto entre las mejores de España en mi opinión.

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Los desnudos femeninos, una constante en la obra de M. Bueno.

 -De su obra civil debía estar más contento Martínez Bueno, pues como has dicho antes hay bastante en la ciudad.

 -Sí, en este aspecto se mostraba muy satisfecho, aunque había una escultura que le tenía ciertamente enfadado. Se trataba de un desnudo femenino, titulado “Despertar”, que estaba en el Vivero. Al respecto decía: “No sé qué fenómeno ha ocurrido con esta obra. Es una figura en piedra con la que gané la tercera Medalla en el Concurso Nacional de 1943. A pesar de que se puso en este Parque donde hay otro desnudo, que no creo fuera más impúdico que el que hay, pienso que la figura no atañe a la moral y los daños que ha recibido son cosa de maniáticos. Ya hace algún tiempo la mutilaron y le habían roto la nariz y parte de algún pecho. Fui a verla al almacén donde la tienen y es puro escombro.

Martínez Bueno

 -Escuchando estas quejas no le faltaba razón a Martínez Bueno.

Naturalmente. Quizá una de las recompensas que le ha dado la ciudad en los últimos años, además de ponerle su nombre a una calle, haya sido la recuperación de su escultura “Despertar” que él veía hecha escombros en los almacenes municipales, que fue recuperada para Cuenca por el Ayuntamiento de Javier Pulido en 2007, con recuperación de la escultura, pasada a bronce, por el escultor Javier Barrios. Fue colocada el 26 de abril de 2007 en la rotonda de entrada a Cuenca. La figura femenina, una constante en la obra de Martínez Bueno, “despierta” el quehacer cotidiano de la ciudad de cada día, como homenaje a “nuestro Leonardo”.

 -Que más podemos decir de Leonardo Martínez Bueno, ante su inminente Centenario

 Pues que en aquellos años tenía el deseo de hacer el monumento a Alfonso VIII. Nos decía: “La esperanza yo nunca la pierdo. Del monumento al conquistador de Cuenca se viene hablando casi desde que terminó la guerra. Yo he hecho unos bocetos de verdad y me gustaría hacerlo. En uno de los bocetos veo al rey majestuoso con la espada en la mano, sereno, y en la otra mano los Fueros de Cuenca en rollo y con una capa. En el otro boceto el rey está arengando a las masas con un  pie puesto una piedra y el brazo indicando hacia ellas. Es una figura con mucho movimiento que nos muestra al rey guerrero.

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 -¿Qué concepto tenía Leonardo de su obra escultórica?

Decía que en la actual y hablamos de 1975. “Yo soy un hombre de mi tiempo, decía. Es verdad que tengo dos facetas como las han tenido otros artistas, aunque haya quien me lo critique. Una es bastante figurativa y otra que roza lo abstracto. Precisamente, con ocasión de la donación de obras al Museo de Cuenca, por parte de su esposa Amparo, se llevó a cabo una magna Exposición en nuestra ciudad en 1986, organizada por la Consejería de Educación y Cultura de Castilla-La Mancha, gracias a los desvelos del entonces director del Museo de Cuenca, Manuel Osuna Ruiz. La Exposición suponía un hito histórico según señalaba Osuna, que decía: “Leonardo Martínez Bueno, el más moderno de nuestros desaparecidos escultores, coprotagoniza la apertura oficial del Curso Académico 1986-87 de la Universidad Regional y el nacimiento de la primera Facultad en Cuenca, la de Bellas Artes. Modernidad sorprendente y experimentación y futuro, se dan hoy la mano en Cuenca. Abogamos porque los dos acontecimientos sean un hito en la historia de nuestra ciudad y en la de Castilla-La Mancha”. El Centenario de su nacimiento bien merece un recuerdo como el hacemos en esta Desván, hoy por hoy, amigo Paco.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3 comentarios en “Centenario del nacimiento del escultor Martínez Bueno

  1. Este próximo martes día 19 de febrero de 2019, se va a hablar de Leonardo Martínez Bueno en la RACAL, en la calle San Lázaro, barrio de San Antón de Cuenca. Con estos apuntes que nos da José Vicente, podemos aprovechar mejor la conferencia, charla, etc. Un saludo
    Julio

  2. Hay una pequeña inexactitud, Leonardo era profesor en el instituto Quevedo que está situado en Madrid, en concreto, en el Barrio de San Blas. Tuve la suerte de ser alumno suyo, tanto en el instituto como en su propio taller, y supo inculcarme el deseo hacia las artes lo que me propicio realizar los estudios de Bellas Artes. Saludos.

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