Puente de San Pablo: de cíclope de piedra a maravilla de hierro

Puente de hierro de San Pablo, en Cuenca. Foto: Herminio Tribaldos
Puente de hierro de San Pablo, en Cuenca. Foto: Herminio Tribaldos

112 AÑOS DE SU BENDICIÓN E INAUGURACIÓN, EL 19 DE ABRIL DE 1903

EL PUENTE DE PIEDRA, QUE AGUANTÓ 336 AÑOS, FUE VOLADO CON DINAMITA EN 1895

El martes 14 de abril, el Espacio “Páginas de mi Desván” del programa “Hoy por Hoy” de SER Cuenca, que dirige y presente Paco Auñón, llevaba el título “Puente de San Pablo: de cíclope de piedra a maravilla de hierro”, dado que el 19 de abril se cumplen 112 años de su construcción. José Vicente Ávila fue explicando a Paco Auñón los pormemores históricos del viejo puente de piedra y la inauguración y bendición del nuevo puente, que antes de terminado, se hundió debido a un viento huracanado que se produjo el 31 de julio de 1902. El programa, que se vio acompañado en algunos momentos por la canción “Hoz del Huécar”, de Félix López Rubio “Zarco”, se puede escuchar en facebook, “Hoy por Hoy” de Ser Cuenca, 14 de abril de 2015.

 El 19 de abril se van a cumplir 112 años de la inauguración del  Puente de San Pablo, que venía a sustituir al “coloso de piedra”, mandado construir por el canónigo Juan del Pozo en 1538, que fue derribado y volado con barrenos, en 1895, después de sufrir varios desperfectos y hundimientos. El cardenal Sancha, Primado de España en Toledo, bendijo el puente costeado por el Obispado de Cuenca en la citada fecha del 19 de abril de 1903. Construido con barras de hierro enjaretadas, ya se ha hecho familiar a la “vista” de los conquenses, tras estos 112 años, pues como bien escribió Antonio Rodríguez en su libro “Cuenca en el recuerdo”, el puente grandioso de piedra pasó a ser una “grapa en el paisaje”. Hoy, José Vicente Ávila nos recuerda en “Páginas de mi Desván” el acontecimiento que supuso la inauguración del puente de hierro, que suplía al de piedra, que hemos conocido a través de postales y litografías de la época, volado con dinamista hace también 120 años.

El puente de piedra aguantó 335 años.
El puente de piedra aguantó 335 años.

Es preciso hacer una mención al antiguo puente de piedra. El canónigo de la Catedral, Juan del Pozo, solicitó el 24 de abril de 1523 a la Corporación capitular, la remisión del censo que, a favor del Deán y Cabildo de la Catedral, pesaba sobre un hocino y huerta propios de Gaspar de Quijada, ya que el citado canónigo había proyectado construir en ese hocino el convento e iglesia que puso bajo la tutela del apóstol San Pablo. Construido el monasterio para que fuera ocupado por los dominicos, Juan del Pozo quiso hacer más accesible el paso desde la ciudad al convento, mandando levantar entonces un puente, todo un coloso de piedra, que empezó a construir Francisco de Luna en 1538 y terminó Andrés de Banda Elvira en 1560, después de haberse cortado 850 pinos en el “Ensanche de Buenache”, donados por el Concejo. Es decir, el puente de piedra duró 335 años.

El puente se fue erosionando. Fue dinamitado en 1895.
El puente se fue erosionando. Fue dinamitado en 1895.

-Y qué referencias hay de aquel puente de piedra que vemos en fotos y postales de la época, José Vicente.

Según los testimonios de diversas fuentes impresas, el puente era arrogante, como un cíclope, de cerca de cincuenta metros de elevación y 110 metros de longitud, con atrevidos machones y gallardos medios puntos. Pero aquella enorme construcción de sillares, que resistió los embates “del huracán”, no pudo sostenerse al deterioro que produce el paso del tiempo y ya en 1779 se hizo denuncia de los primeros desperfectos; en 1800 se produjeron desprendimientos y en 1887 el puente fue reconstruido por el municipio. Un año más tarde se desprendieron algunas piedras del murillo de la Catedral y empezó a agrietarse el primer arco del anteatrio de San Pablo. A la vista de ese deterioro, imposible de restaurar en aquella época, fue decretada su demolición el 23 de febrero de 1895 y con 16 barrenos de dinamita se puso fin a la obra del canónigo Juan del Pozo. El 29 de marzo, a las dos y cuarto de la tarde, caía la inmensa mole de piedra.

pablo214
El Día de Cuenca, 10-04-2011

-Entre 1895 y 1903 son ocho años sin poder acceder al convento de San Pablo desde la Plaza Mayor, claro.

-Había quedar una gran vuelta desde la cuesta de Tarros, que es la que sube al actual Parador, hasta el molino de San Martín, donde las mujeres lavaban la ropa, y ascender por la subida de las Casas Colgadas por caminos de tierra y piedras. Ocho años pasaron, como dices Paco, desde la voladura hasta la inauguración del puente de hierro. Al quedar en pie gran parte de uno de los machones del puente, el entonces obispo de Cuenca, Wenceslao Sangüesa, pensó que sería provechoso para la ciudad, y sobre todo para el Seminario, que el puente fuera reconstruido, después de fracasar los intentos del anterior obispo, Pelayo González. La penuria del erario municipal no permitía hacer frente a grandes empresas, de ahí que Sangüesa tomase la iniciativa, pues un año antes se había hundido la torre de la Catedral y el panorama era un tanto desolador, pues en 1902 hubo en Cuenca psicosis de hundimientos.

Grandioso puente de piedra en la grandiosidad del paisaje de la Hoz.
Grandioso puente de piedra en la grandiosidad del paisaje de la Hoz.

Suponemos que toda la ciudadanía estaría deseosa de ver construido el nuevo puente, para poder pasar y pasear por la Hoz del Huécar.

Las mulas acarreaban maderos y materiales. Foto: Pedro Román (1902)
Las mulas acarreaban maderos y materiales. Foto: Pedro Román (1902)

-El motivo principal de la reconstrucción del puente era el de facilitar la asistencia de los seminaristas de San Pablo a las clases que se daban en el Seminario de San Julián, al tiempo que se concedía “paso gratuito a toda la ciudad”. La construcción del nuevo puente se confió a Jorge Bartle, que tenía sus talleres en Valencia, concediendo el Ayuntamiento el permiso el 1 de febrero de 1902, una vez aprobados los planos de José María Fuster por el Ministerio de Obras Públicas. La moda en el nuevo siglo era el hierro y la Tofrre Eiffel, inaugurada trece años antes era la referencia. Las obras comenzaron muy pronto, y sobre unas airosas pilas de hierro, entre los machones del antiguo puente, empezaron a colocarse las barras de hierro enjaretadas, alcanzando una longitud de 106 metros y una elevación de 40 metros en la mayor altura. Ni qué decir tiene que, cada tarde, decenas de curiosos se acercaban para ver los trabajos de construcción. El investigador Ramón Pérez Tornero me facilitó unas curiosas fotos de los trabajos en las que se ven mulas acarreando la madera, y parte del herraje del puente montado entre el camino y las rocas, listo para ser colocado.

Durante las obras del puente. Foto: Pedro Román (1902)
Durante las obras del puente. Foto: Pedro Román (1902)

Has comentado que un año antes, el de 1902, hubo en Cuenca psicosis de hundimientos

Cierto es. El de 1902 fue un año “negro” para Cuenca. Si el 13 de abril se había producido el hundimiento de la Torre de la Catedral, el 31 de julio un huracán iba a desarbolar el nuevo puente de hierro cuando estaba casi terminado. Curiosamente, en la edición del 26 de julio, “El Correo Católico” publicaba un suelto en el que se decía que “de una manera notable adelantan los trabajos de montaje del nuevo Puente de San Pablo. Así es que si Dios quiere, será próxima la fecha de inauguración en la feria de San Julian. Ahora lo que suplicamos al señor alcalde es que comiencen inmediatamente las obras de reparación del muro o pretil de la bajada al puente por el llamado Portillo de San Pablo, cuyas obras están ya acordadas por el Ayuntamiento; pues sería lamentable que, terminado el puente, se hundiera el muro, y las gentes se vieran privadas al servicio de tránsito por estos sitios”.

Parece que el periodista no andaba muy desencaminado e sus indicaciones, aunque fue todo lo contrario a lo que él temía, no?

Le faltó al cronista de turno decir aquello de ¡toquemos madera!, pues el día 31 de julio, sobre las siete y media de la tarde, se inició un fuerte viento de la parte Suroeste, tan huracanado, que aterrorizaba a las gentes. (“Un ciclón”, tituló la prensa) Se destruyeron tejados y chimeneas del barrio de Tiradores; se troncharon los corpulentos árboles que existían a espaldas de la calle de la Moneda; otros árboles parecían sacados a cuajo en las Hoces, y el ventarrón hizo cundir el pánico en la parte alta, donde el huracán “destrozó todos los cristales del barrio de San Martín”. Lamentablemente, se podía leer, “entre los perjuicios que tenemos que lamentar se encuentra la destrucción del magnífico puente de San Pablo. Causa tristeza ver tanto hierro destrozado en el suelo, y máxime si se considera lo poco que faltaba para tocar el puente el otro extremo”.

No cabe duda de que aquel huracán del último día de julio frenó las buenas perspectivas que ofrecía la obra del nuevo puente.

Pero no se podía estar con lamentaciones, aunque supuso un aviso. El trabajo consistía ahora en desarmar el puente y aprovechar las piezas menos dañadas. Había “psicosis” de hundimiento aquel año de 1902 y para la feria de San Julián, en septiembre, fueron suspendidas las dos corridas de toros programadas, pues el arquitecto municipal, en su informe emitido sobre la plaza de toros, que estaba en la Ventilla, manifestaba no encontrarse en condiciones, con lo que tampoco se celebraron funciones de circo en ese coso taurino. Asimismo, no hubo sesiones de teatro porque el local se hallaba en malas condiciones… y podía hundirse.

-Bueno, tras el incidente de julio llegó el nuevo año y con él la fecha de bendición del nuevo puente.

Así es. En febrero de 1903 se hicieron las pruebas de resistencia del puente, que llevaba casi 67.000 kilos de hierro, “no habiendo dado más que unos dos centímetros de flecha”, señalaba la prensa. Así, el día 19 de abril se llevó a cabo la inauguración del Puente de hierro. Para tan importante acto se desplazó a Cuenca el Cardenal Ciriaco María Sancha, Arzobispo de Toledo y Primado de España, que fue recibido el día anterior, en la estación, por un inmenso gentío y a los acordes de la marcha real, tocando las campanas de las iglesias al paso del Primado por las calles de la ciudad. Por la noche, el ilustre visitante fue obsequiado en las inmediaciones del Palacio Episcopal con la “dulce música” de varias orquestas de cuerda y la Banda de Música Provincial.

El Dia de Cuenca, 19-10-2009.
El Dia de Cuenca, 19-10-2009.

-El 19 de abril de 1903 era domingo como lo será curiosamente este 19 de abril de 2015
-Pues sí, ese 19 de abril es una fecha histórica para la ciudad de Cuenca. Junto al cardenal Sancha y el obispo Sangüesa, marchaba por el nuevo puente el Ayuntamiento en pleno con sus maceros, gobernadores civil y militar, el abad de Alcalá de Henares y la madrina del acto, doña Josefa Cobo de Zomeño. Bajo un pequeño dosel, colocado cerca del arco que conduce a San Pablo, el Cardenal bendijo “la nueva vía” haciendo aspersiones de agua bendita en diferentes puntos del puente, sirviendo de padrino el alcalde, Joaquín Zomeño. “El nuevo puente, que mide dos metros de anchura, quedó bendecido cuando el reloj de Mangana señalaba las diez y treinta y cinco minutos, escribía el canónigo Hermenegildo Regueira, enrte grandes aplausos, aunque no faltó un incidente entre la pomposidad del acto.

Qué pasó durante ese acto de la bendición, que nos tienes en ascuas y no precisamente pare echar incienso, José Vicente.

.Bueno, pues en medio de todo el boato y la suntuosidad propia del caso que nos ocupa, se produjo un incidente que el citado cronista Regueira cuenta de una manera muy peculiar. Un gracioso tuvo la ocurrencia o la broma de “mover” el puente con todas las autoridades sobre el mismo. Así comentaba el hecho Hermenegildo Regueira: “Terminada la ceremonia, a la que seguramente asistirían de 2.500 a 3.000 personas, el señor Cardenal, en su vehemente deseo de dejar la mejor impresión de su personalidad entre cuantos lo aclamaban, se detuvo a dirigir la palabra a los presentes, manifestando que la Iglesia no era enemiga del progreso y de la ciencia. Cuando todavía se mostraba dispuesto a continuar su alocución, tuvo que suspenderla por llamarle la atención el Sr. Obispo para que así lo hiciera, no sin que éste le manifestara la inmensa gratitud que sentía el pueblo conquense por venir a celebrar la bendición del puente.

Foto de la inauguraciòn del puente, 19-04-1903-
Foto de la inauguraciòn del puente, 19-04-1903-

O sea, que alguna persona se puso a mover las barandillas del puente y eso precipitó el final del acto, verdad?

-Como escribía Regueira, la causa que produjo el ruego del obispo, con el fin de que el cardenal terminara de hablar, obedeció a “una sensible impremeditación y a un hecho vituperable que mereció la reprobación del público, el cual pudo haber sido causa de algunas desgracias, si un conocido caballero, cuyo nombre nos prohibió revelar, abriéndose paso entre la apiñada multitud, no hubiera realizado la obra meritoria de llegar hasta su eminentísima en ruego de que inmediatamente se franqueara el paso a cuantos se hallaban detenidos dentro del puente, pues hubo quien poniendo en ejecución la perversa idea de forcejear una de las barandas con un fuerte movimiento, y dando al mismo tiempo voces de peligro, determinó una funestísima alarma que pudo tener las más fatales consecuencias”, publicaba el semanario.

-Bueno, tras el huracán de julio el puente estaba bien sujeto, incluso para aguantar bromas
Apuntaba el periódico que “podemos asegurar que la resistencia del puente está perfectamente garantizada por la solidez y buena construcción de las pilastras que le sirven de base y por haber sido sometido a la prueba de un peso mucho mayor que el equivalente al de todas las personas que en el mismo pudieran colocarse”. “En cuanto a su coste -añadía el cronista- sabemos que, según la contrata, el Seminario ha pagado 50.000 pesetas, pero atendiendo a la desgracia ocurrida en su construcción, al ser derribado por el huracán cuando las obras se hallaban muy adelantadas, teniendo la casa constructora que empezarlas nuevamente, el caritativo señor obispo ha dado a la misma de su bolsillo particular unos “cuantos miles” más, como indemnización por aquel inesperado accidente.

De la inauguración quedaron documentos gráficos que por aquí nos has traído.

– Es curioso observar, un siglo después, cómo se valoraba entonces la fotografía. Escribe Regueira que “en el momento de la bendición vimos funcionar un aparato fotográfico, que ciertamente dará a “conocer notables instantáneas”, dignas de conservarse por el importante asunto a que se refieren”.  En reportajes que hice para “El Día de Cuenca” o en la revista Olcades Temas de Cuenca se publicó una foto que por cierto trajo a Cuenca Fernando Zóbel desde Estados Unidos. Tras la inauguración del puente, en la iglesia de San Pablo tuvo lugar una misa de pontifical, con sermón desde el púlpito del magistral de Alcalá, que “sólo” duró 60 minutos. El cronista relata todo cuanto rodeó a la ceremonia: “Aquella majestuosidad no puede describirse sin incurrir en involuntarios olvidos, porque desde el campanario donde se veía tremolar la bandera nacional, cuanto se examinaba era digno de ser admirado: el silencio y compostura de la elegante sociedad allí congregada, confundiéndose con la clase obrera, que también supo proceder con la mesura y el decoro que exigía el lugar donde se hallaba”. Por la tarde se celebró la anunciada velada artístico-musical en el convento de San Pablo, que resultó todo un éxito.

Vista del puente desde la Catedral. Foto: Josevi
Vista del puente desde la Catedral. Foto: Josevi

El puente de San Pablo, necesario en el paso por la Hoz es todo un icono de Cuenca.
Ciento doce años después, el puente ha vivido muchos momentos históricos e incluso luctuosos, el más reciente la muerte de un turista japonés mientras caminaba. Ha servido de escenario para algunas películas como “El milagro del Sacristán”, “Cuenca”, de Carlos Saura, con los gigantes y cabezudos pasando por el puente; “Calle Mayor”, “Peppermint frappé”, o la serie de TVE “Clase media”. Desde tan privilegiado lugar se observa la Hoz del Huécar, con las Casas Colgadas como postal obligatoria para todos los visitantes, mientras el convento de San Pablo, que fue seminario de los Padres Paúles, es Parador Nacional de Turismo. Cómo vamos a olvidar el paseo de los entonces Principes de España, en su viaje de  bodas en 2004, lo que motivó que empezase a llamar “el puente de los prímncipes”.  El puente fue rehabilitado hace cuatro años por el Consorcio Ciudad de Cuenca y es una de las maravillas de esta maravillosa ciudad.

 

 

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