¡Vamos de hongos! en el ‘puente’ del Pilar

“¡Vamos de hongos!”. Es la expresión repetida no sólo en el fin de semana, sino en cualquier día de este otoño que estamos disfrutando con su solecillo acariciador. Las últimas lluvias han dejado los pinares preñados de setas, hongos o los rebellones “boletus edulis”. ¡Ojo al parche!, que por estos lares conquenses dominamos el argot de hongos, setas o níscalos con sus nombres científicos de “amanitas cesárea” o “amanitas  vaginata”. “¡Ahí le has dao”, que diría Pepe Isbert en su memorable “Bienvenido Mr. Marshall”. La Sierra conquense no sólo se ha poblado de hongos tras las últimas lluvias, sino sobre todo de buscadores del riquísimo comestible que bien viene para aderezar unas patatas con costillas o un arroz.

Los hongos los comemos sabrosos a la plancha con un chorrín de aceite y unos troceados ajetes, pero dada la cantidad de hongos que están saliendo, la variedad gastronómica se multiplica para guisar “un arroz con animal”, unas gachas con hongos, un revuelto de níscalos o un pollo asado acompañado de gajos de cebolla y unos hongos de adorno en el final del asado. O sea, para darle ese gustete de “sabor naturaleza” que le da el níscalo a todos los guisos.

Vamos de hongos, con cesta o cubo, navaja y una brújula para no perderse entre los pinares, que cada año por estas calendas de octubre hay quien se pasa la noche en el monte, con suerte de poder hacer una hoguera, por aquello de ir a buscar hongos y perderse en el intento…

«PUENTE DEL PILAR», DE SÁBADO A MARTES, CON CARTEL DE «COMPLETO»

Y en este “puente” del Pilar los buscadores de hongos han aumentado, ya sea de Madrid o Valencia, que son los más cercanos y conocen bien el paño de los montes conquenses con este regalo de la Naturaleza, que a veces es venenoso y buen cuidado han de poner quienes no conocen la coloración de los hongos. Y en este caso, un buen experto micológico, como Pablo G. De Montes, señala que “la ebullición prolongada de los hongos en agua, sustituyéndola varias veces, es un excelente método para privarlos de las toxinas, pues suelen ser solubles en agua”. Lo dicho, buen año de hongos.

El “puente” del Pilar, por otro lado, ha vuelto a poner el cartel de “completo” en Cuenca y con toda seguridad en la Sierra. El Casco Antiguo, Patrimonio de la Humanidad, ha sido un constante ajetreo entre el sábado y el domingo y lo seguirá siendo hoy lunes y el martes de la Pilarica. Cuenca ofrece su estampa otoñal, acompañada de una grata temperatura, con lo que algunas terrazas volvieron a funcionar.

La Plaza Mayor, la Catedral y los distintos Museos se han llenado de visitantes, unos para recordar otras visitas y muchos otros en su primer viaje a Cuenca: “Es la primera vez que vengo, pero voy a repetir porque he quedado maravillado”, nos comentaba un matrimonio de Zaragoza que “huía” del mundanal ruido festivo de las fiestas zaragozanas y se encontró sin habitación en Cuenca. “Dormiremos en Madrid, pero volveremos”.

EL RECUERDO DE LA VISITA DEL NOBEL GÜNTER GRAS A CUENCA EN 1978

Con tanto visitante, y la noticia del Premio Nobel de Literatura, viene al recuerdo aquella visita a Cuenca del 3 de  junio de 1978, de Günter Grass, fotografiado por José Luis Pinós durante su recorrido por la Plaza Mayor, como un turista más, sentado en una terraza o firmando en el libro de visitas del Museo de Arte Abstracto. El flamante ganador del Premio Nobel de Literatura, le comentaba a José Luis Muñoz Ramírez, en una amplia entrevista, que “Hay tal variedad de impresiones en Cuenca que es difícil decir algo definitivo, pero de lo que sí estoy asombrado esa de que sea posible, por iniciativa privada, crear un museo tan maravilloso como el del Arte Abstracto”. Una visita para ser recordada y estoy seguro que mis compañeros, y además amigos, lo harán.

Y buscando hongos, que era el hilo conductor de esta croniquilla de hoy, el Conquense encontró ese gol que se le negaba hasta de penalti. Con los dos primeros goles de la temporada, y los tres puntos de una tacada, vendrán más goles. Como hongos, so pena que sean “amanita phaloides” que no son recomendables.

José Vicente AVILA. “El Día Deportivo”,  11 de octubre de 1999

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