«Cuenca rompe con la rigidez urbanística y convencional de cualquier ciudad»

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(ENTREVISTA CON EL PINTOR Y MURALISTA SANTANDERINO FERNANDO CALDERÓN. («Diario de Cuenca, 17 de abril de 1974)

Fernando Calderón López de Arróyabe (Santander, 30-12-1928 / 12-04-2003), fue un pintor de reconocido prestigio, con grandes murales repartidos por todo el mundo, además de exponer sus pinturas, dibujos y retratos en las salas y galerías de ciudades como París, Río de Janeiro, Zurich, Nueva York, Londres, Los Ángeles y en diversas capitales españolas como su natal Santander, Huesca, Cáceres y, cómo no, en Cuenca, aunque ese dato no aparezca en la selección de sus exposiciones. Sus murales se pueden contemplar en varios edificios importantes de Santander, Madrid, Loeches (panteón de los duques de Alba), Ronda, Londres, Nueva York, México, Palencia y Roma, entre otros. En Cuenca expuso su obra Fernando Calderón cuando contaba con 46 años, del 16 al 30 de abril de 1974.En la muestra que ofrecía en la sala de exposiciones de la Casa de Cultura, en abril de 1974, Fernando Calderón presentaba bocetos y estudios de murales. Además de su profesión pictórica, Calderón era un experto del mundo esotérico y de los “ovnis”, que estaban tan de moda en aquella década de los 70-80. Recuerdo la amabilidad y el buen trato de Fernando Calderón, que era la primera vez que venía a Cuenca. Nos decía que tenía ganas de conocerla y por ello cuando “se puso a tiro” se acercó no sólo a conocer la ciudad de la que le había hablado Raúl Torres, sino a que los conquenses conociesen su obra a través de los murales.

José Vicente Ávila y Fernando Calderón.
José Vicente Ávila y Fernando Calderón.

“He comprobado, y no es coba, que Cuenca tiene un atractivo y una categoría naturales y humanas muy fuera de lo común. Cuenca es una ciudad fuera de serie completamente”, nos decía en aquella entrevista, para dar su opinión de la ciudad que acababa de descubrir:

“A mí me había hablado mucho mi buen amigo Raúl Torres a quien hace unos días conocí en un coloquio de Radio Nacional sobre los “ovnis”. Yo creo que sobrepasa todo lo que he oído de ella. Y tenga en cuenta que uno a veces se pone en guardia cuando los naturales de cada tierra le hablan de la suya. En el caso de Cuenca veo que se han quedado cortos”.

Dado que su obra más conocida entonces era la de muralista, le preguntamos si haría algún mural de la ciudad: “Eso sin duda. Aunque la base general de mi obra trata sobre la figura humana, aquí en Cuenca la arquitectura justamente rompe las líneas clásicas del urbanismo y trepa por las montañas, desciende y serpentea; es decir, rompe con la rigidez urbanística y convencional de cualquier ciudad. Esto me ha fascinado. O sea, toma rango casi de figura humana porque es genial en su deliciosa simetría”.

Hablamos de su obra figurativa y del arte abstracto por aquello del Museo de Cuenca, aunque él prefería llamarle “arte concreto”. Así se explicaba Fernando Calderón: “Aquí tienen ustedes lo mejor del mundo en abstracto, pero para mí es una concreción total. Volviendo a mi caso le diré que para mí el abstracto, como definición artística, su resultado es extraordinario, pero como definición, la palabra sobra. Todo es concreto”.

"Diario de Cuenca", 17-4-1974
«Diario de Cuenca», 17-4-1974

Fernando Calderón se había enamorado de Cuenca en una sola mirada y así lo comentaba a quienes visitaban la exposición en aquellos días de abril, recién terminada la Semana Santa.

LA IMPORTANTE OBRA DE FERNANDO CALDERÓN A LO LARGO DE SU VIDA

Según los datos de la Gran Enciclopedia de Cantabria y de Wikipedia, Fernando Calderón fue reconocido internacionalmente como pintor mural, faceta en la que comenzó en 1945, como decíamos en la entrevista de 1974. Los murales de la iglesia Panteón de los Duques de Alba en Loeches (Madrid), fueron los que más fama le dieron.

En 1970, como queda recogido en la entrevista publicada en “Diario de Cuenca” el 17 de abril de 1974,  fue nombrado miembro de la Academia Brasileña de las Bellas Artes. En 1975 se le concedió el Primer Premio de pintura en la V Bienal Internacional del Deporte en las Bellas Artes celebrada en las Reales Atarazanas de Barcelona, por la obra titulada «El rugby», según consta en el nº 89 de catálogo de la Bienal en la que participaron casi 800 artistas de 36 países, siendo la más importante manifestación artística dedicada al deporte existente en el mundo en esos años.»Futbol americano» lo traduce Calderón en sus memorias (Regreso a Bestiapolis).

Ilustró páginas en publicaciones como ABC, diario “Proel” de Santander y Peñalabra, y libros como “Siete cuentos en la Antigüedad”, de Antonio Ribera, o el poemario “Dos dedos en la frente”, de Carlos Murciano (este poeta fue premio Ciudad de Cuenca) para el que elaboró una carpeta de grabados. La fama y el reconocimiento internacional unánime hacen de él uno de los referentes de la pintura española del Siglo XX.

En 1982 Ilustró “Cantabria, sus mitos sus tradiciones” recogidos de la tradición oral por el poeta Manuel Llano, perfilados en el dibujo por Calderón. Tuvo otros encargos por la Casa de Alba como dos murales para la capilla del Cristo de los Gitanos. El cuadro titulado -El Juicio final- que realizó para Cayetana y esta donó a la Capilla del Cristo de los Gitanos, protege hoy el lugar donde reposan las cenizas de la duquesa. (Ver enlace exterior)

Son muchos los retratos que realizó durante su vida bien individualizados o en el conjunto de obras a princesas, marquesas y condesas, políticos, financieros, a gentes humildes y a enfermos terminales…. entre ellos a Pio XII, Juan Carlos I, Duque de Alba, Agustín Muñoz Grandes, José Gutiérrez Solana, Pancho Cossío, José Hierro, Pío Baroja, Bette Davis, su familia y otros.

También esta su faceta de escritor con sus dos libros publicados «Lecciones de las cosas» y «Siloloquios» además conferenciante sobre temas propios de la pintura así como del pensamiento, de fenómenos humanos, misterios paranormales, parapsicología.

Buen recuerdo guardo de Fernando Calderón, con su amabilidad, su sonrisa y la espectacular obra que presentó en la Casa de Cultura de Cuenca del 16 al 30 de abril de 1974.

José Vicente ÁVILA

 

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