Opiniones sobre «jueves lardero» de hace 42 años

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La tradicional celebración de “jueves lardero” se ha mantenido siempre vigente y pujante, porque no podemos olvidar de que se trata de una fiesta infantil y juvenil, de la grey escolar en suma, que tanto ha arraigado en nuestra ciudad, que hasta la propia administración tiene un horario especial para este día que incluso se publica en el Boletín Oficial de la Provincia. Cuenca es una ciudad que se presta a la popular costumbre de lardear, y no digamos en la provincia. De mi Desván he recuperado una serie de opiniones sobre lo que significaba la popular fiesta de Jueves lardero, de la celebración del año 1974, 21 de febrero, publicadas en la sección “Usted Dirá” de Diario de Cuenca del día 22. Han pasado 42 años y las opiniones de aquellos niños, jóvenes y ancianos, nos parecen muy interesantes vista ahora.

Los niños con los que hablábamos aquel jueves lardero del 21 de febrero de 1974 eran Mari Carmen Lillo, Marta Llamazares, Ana Llamazares, Belén del Pozo, María López Agudo y Susana Díaz, que tenían entre 8 y 11 años de edad. También hablábamos ese día con jóvenes entre 16 y 17 años, como lo eran Angustias Torres, Juan Martínez, Carmen Segura y Tomás Sánchez. De los más mayores pulsábamos la opinión de Quiterio Cuenca, de Torrejoncillos del Rey, que tenía 55 años; Felipe Alarcón Collado, de 53 y Victoriana Martínez Romero, de Tinajas, de 77 años.

A los pequeños y jóvenes les entusiasmaba la fiesta, como era de esperar, pues además resultó un día espléndido aquel jueves 21 de febrero del 74, y los mayores recordaban tiempos pasados, aunque en algún caso, como el de doña Victoriana, nos decía que cuando era zagalilla se pasaba el día en el campo con el ganado.

Tras la fiesta popular de «jueves lardero» se esperaba la llegada de la cuaresma, pues en esos años en Cuenca, desde que terminó la guerra hasta la llegada de la democracia, no se celebraban los carnavales.

Esta son las opiniones publicadas en la edición del viernes 22 de febrero de 1974.

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PARAJES Y COSTUMBRES

Tanto antaño, como ogaño, los parajes para lardear son los de las dos Hoces, desde San Julián el Tranquilo hasta el Cerro del Socorro, pasando por la Cueva de la Zarza, el Recreo Peral, la pradera de San Juan bajo San Isidro, San Miguel, el Castillo, la fuente del Porland, la subida al Cerro del Socorro y tantos lugares pintorescos, como en los últimos años la zona de Ars Natura o Museo Paleontológico.También el Pinar de Jábaga o el Chantre. Para este día lo más socorrido son la tajada de lomo y el huevo, la tortilla de patata, e incluso unas gachas con sus tajadas de tocino y el muestrario de la orza, a base de chorizos, costillas y morcillas. Las panaderías preparan unos panecillos a propósito para este día de jueves lardero.

En cuanto a la palabra lardear, es un verbo transitivo que significa “untar con lardo o grasa lo que se está asando”. Dicho en román paladino, asar carne y untarla con cualquier preparado, bien para adobarla o darle un toque distinto con un preparado de aceite, ajo, perejil… El lardero es el jueves inmediato a las carnestolendas. Días por tanto para la alegría y la consumición de las carnes ante la llegada de la Cuaresma, los cuarenta días previos a la Semana Santa, con sus viernes de ayuno y abstinencia y la prohibición de comer carne. Por ello no tiene mucho sentido que se celebre el “entierro de la sardina”, porque lo que se “entierra” o se “guarda” es la carne… la sarcina

 

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