Un Perera sublime indultó a “Escarcha”, de José Vázquez, en otra tarde para la historia

CHICUELITO

“La poética de la libertad es todo un acontecimiento en la Catedral de Cuenca como bien es sabido. Y la poética de la libertad de ser ganadero, de la manera que lo hace José Vázquez, nos lleva a la crianza del toro noble que embiste para que el arte del toreo sublime ofrezca la belleza de la que hizo gala el poderoso y artista Miguel Ángel Perera en la plaza de Cuenca. Sí, de Cuenca, ciudad que como dejó dijo en una conferencia el profesor Fernando Claramunt, “tiene aires de corrida”. Durante la faena de Perera al segundo de la tarde, “Escarcha”, de José Vázquez, recordaba a Claramunt: “Cuenca es una ciudad para la cultura y la serenidad”. “Es tierra de firmezas” como el toreo firme y sereno de Perera. Asomaban los chopos por la andanada amarilla recién pintada, mientras los olés se multiplicaban en la lección torera de Perera.

“Cuenca tiene aires de corrida: el chopo le da un estuario al río y los juncos se cimbrean en carrera impetuosa para el momento de la verdad y cornear al viento”, apuntaba el alicantino Claramunt. Perera se recreaba en la faena larga, preciosa, preciosista, mandona, templada y poderosa frente a ese toro “Escarcha” que nos recordaba con su nombre  la Cuenca blanca y verdiplata del invierno,  pero en agosto y por San Julián, tenemos la Cuenca de luz y color, reflejada en la plaza cuasi centenaria a la que Maximino le ha dado brillo y esplendor.

Perera se luce con "Escarcha". Foto Julio Palencia.
Perera se luce con «Escarcha». Foto Julio Palencia.

Pero ese brillo y esplendor estaban este domingo de pañuelo naranja, como colofón a los pañuelos blancos, en el toreo del extremeño Miguel Ángel Perera, un habitual triunfador de Cuenca, y en la embestida de “Escarcha”, el toro de los mil pases de todos los estilos y marcas. Es lógico que se pregunte si el indulto es justo o no, cuando se trata de devolver a la ganadería a un toro de tanta nobleza. Por suerte, y para Cuenca, el nombre del ganadero José Vázquez tiene usía, y Perera se suma a Eugenio de Mora (indultando a “Capacitado” de Martelilla en 2002) y el citado Luque con “Carcelero”. Ese nombre suena a “poética de la libertad” y quizá en 2017 se hable de ese toro y de sus  hijos.

Noble embestida ante la muleta de Perera. / Julio Palencia
Noble embestida ante la muleta de Perera. / Julio Palencia

Miguel Ángel Perera recibió a “Escarcha” con verónicas abriendo el compás para rematar la buena embestida con chicuelinas y la media. Se fue solo el de José Vázquez al piquero, y tras señalarle, Perera hizo el quite por chicuelinas, la revolera y vistoso afarolado. Desde el primer momento, ya en la faena muleteril, el extremeño vio las condiciones del toro y comenzó su recital tras los primeros pases de tanteo y el cambio de mano. Redondos acompasados, naturales de temple, mando y soberbios remates de pecho. Series continuadas de puro toreo, de gusto y torería. “Escarcha” seguía la muleta de Perera, embestía con tanta nobleza como docilidad. El público prorrumpía en olés y calurosas palmas.

La belleza del toreo. / Julio Palencia.
La belleza del toreo. / Julio Palencia.

Sobraba la música. Perera estaba ofreciendo su lección de tauromaquia interminable ante un toro que embestía para el arte y el buen toreo, en esa conjunción perfecta de toro y torero. Hasta algún natural con la derecha, y los circulares y redondos. Lección de cómo se pueden aprovechar esos raudales de embestida de “Escarcha”, toro de ensueño. Se pedía el indulto y el clamor popular de “la poética de la libertad taurina” hizo que el presidente mostrase el pañuelo naranja, y el toro de José Vázquez se fue por donde salió, embistiendo la muleta templada de Perera que, seguramente recordará que esta faena de Cuenca será una de las especiales de su vida. Dos orejas y rabo simbólicos paseó en la triunfal vuelta al ruedo.

El presidente Emiliano García con el pañuelo naranja. / Julio Palencia
El presidente Emiliano García con el pañuelo naranja. / Julio Palencia

Con el quinto, “Prisionero”, para abundar en “la poética de la libertad”, de Wei Wei, Cervantes y la compaña, Perera lanceó con gusto con el capote, y tras recibir el toro tres pares de garapullos, el torero extremeño brindó su faena al público. “Prisionero” no se parecía en nada a “Escarcha”, aunque Perera supo sacarle su faena, porque todos los toros la tienen en su medida. Pese a tener la puerta grande asegurada, Perera se la jugó, se metió entre los pitones del toro de José Vázquez, que se paraba, que iba con cuentagotas, y le sacó una faena de valor y enjundia, que cerró con circulares de dentro afuera. Tras un pinchazo fallido prendió otro certero, y cuando “Prisionero” pidió su libertad de morir en buena lid Perera escuchó un aviso. Le pidieron la oreja que paseó por el anillo.

Lance de Castella. / Julio Palencia.
Lance de Castella. / Julio Palencia.

Abrió plaza Sebastián Castella con “Nocturno”, al que recibió por verónicas ceñidas y la media. Sorprendió el toro a francés cuando iba a brindar al público, y con la muleta, montera y la ayuda en sus manos salió airoso del trance con recursos y alguna trincherilla. Por fin brindó al personal una faena que fue de más a menos, pues había cierta frialdad pese a su mayestático toreo. Faltaba transmisión en su labor de tandas repetidas, pues solo al final en unos circulares consiguió conectar con los tendidos. Acabó de una estocada y se le premió con una oreja y petición incluso de otra, quizá porque el toro puso lo suyo.

Castella cortó una oreja. / Julio Palencia.
Castella cortó una oreja. / Julio Palencia.

El cuarto, “Abilidoso” sin h para el ganadero, flojeó y dobló las manos en los primeros compases de la lidia y las broncas se sucedieron. En un minuto se pasa del naranja al verde.  El sobrero, “Desarmado”, casi se desarma en una voltereta, tras los lances de recibo, pero mantuvo el tipo, pero en línea más áspera, lo que no facilitó el toreo mayestático de Castella, que se limitó a intentar sacar una faena aseada entre ambas manos, insulsa y con muchas dudas, aunque no faltasen destellos. Mató de estocada caída y dos descabellos, y el público le obligó a saludar, quizá porque no le había coreado o aplaudido la larga faena durante el tiempo del bocadillo.

Cayetano no tocó pelo. / Julio Palencia.
Cayetano no tocó pelo. / Julio Palencia.

Volvía Cayetano a Cuenca, la ciudad que bien conoce, quizá como escribía Fernando Claramunt, “para lidiar las rocas que derivan en las nubes altas y dominan por alto a las aguas del Júcar”. No fue así porque el torero de dinastía se quedó a medias, dejando, eso sí, apuntes de ese toreo rondeño que le ronda. Se le vio con ganas, sin oropeles en su vestido, primando el rosa y el negro. Tampoco hubo oropeles en su primera faena que brindó al público, pues “Acanelado” no era canela fina, como su hermano anterior, sino que tenía su aquel, pero bonancible. No se acopló Cayetano que intentó adornar con ayudados la falta de ligazón en sus series cortas sobre ambas manos. Estocada caída y dos descabellos para saludar al respetable público.

Temple de Cayetano. / Julio Palencia.
Temple de Cayetano. / Julio Palencia.

El sexto, “Zapatero”, tenía buenas condiciones, y Cayetano estuvo más lucido buscando el triunfo que no llegaría por fallos en los aceros. Su faena, brindada a Rafa Lozano, que le enseñó a conducirse por la vía del asfalto, tuvo destellos de calidad y cierta fragancia, sobre todo en los iniciales doblones rodilla en tierra, tras el primoroso recibo por verónicas. El personal estaba con él y Cayetano, aprovechando la buena embestida, mostró arte y torería, sin llegar a encumbrar. Fue una faena entre sabor añejo y torería de menos peso en la que hubo transmisión y ganas, y poco más. Su fallo a espadas con dos pinchazos y estocada le privaron de algún trofeo, pero la tarde ya tenía sus protagonistas: Perera y “Escarcha”… de verano, que es feria.

Pefrera a hombros del optense Curro Cano. / Julio Palencia.
Perera a hombros del optense Curro Cano. / Julio Palencia.

Terminamos con el acreditado profesor Fernando Claramunt,  observando desde el palco con el alcalde Mariscal y el presidente Prieto y varios compañer@s de los distintos medios, la salida a hombros de Perera llevado por Curro Cano: “La Fiesta de los Toros no termina con la muerte de los toros: ocurre como en Cuenca, que los chopos mueren en invierno para nacer en primavera”. Y esta vez, el toro “Escarcha” no murió en verano por su gran nobleza para que, una vez curado de sus heridas, sus hijos puedan nacer cuando pase la primavera… allá en Colmenar Viejo. En 2017, los Vázquez pueden seguir escribiendo la historia en Cuenca, en su “poética de la libertad” en el campo.

Apoteosis final. Foto Josevi.
Apoteosis final. Foto Josevi.

LA FICHA ARTISTICA

Plaza de Toros de Cuenca. 18,30 horas. Domingo, 21 de agosto 2016. Tercer festejo de la feria de San Julián. Unos tres cuartos de entrada. Tarde de calor sin riego de la plaza. Preside Emiliano García.

Seis toros de José Vázquez, de Colmenar Viejo, bien presentados en general. De juego extraordinario, con alguna excepción. El segundo, “Escarcha”, número 62, de 459 kilos, de julio de 2012, lidiado por Perera, fue indultado. El tercero fue lidiado como sobrero. Peso: 489, 459, 490, 465, 551  y 464 kilos.

El pañuelo naranja. / Foto Josevi.
El pañuelo naranja. / Foto Josevi.

Sebastián Castella (azul turquesa y oro), una oreja y saludos tras aviso.

Miguel Ángel Perera (verde y oro), dos orejas y rabo simbólicos y una oreja.

Cayetano (rosa y azabache), saludos y silencio.

Buen ambiente en los tendidos. Es la tercera vez en la historia de la plaza de Cuenca, desde su inauguración hace 89 años, que se indulta un toro. El último fue en 2011, también de la ganadería de José Vázquez, cuando Daniel Luque indultó a “Carcelero”, que ya tiene hijos para lidiar.

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