La feria taurina se cerró con otro triple salto triunfal de Andy, Galán y Leonardo

Cierre de feria con otra triple puerta grande.
Cierre de feria con otra triple puerta grande.  / Josevi.

CHICUELITO

Los caballos cerraron este miércoles la feria taurina y los caballos inician el Concurso Hípico cuando las fiestas sanjulianeras traspasan su ecuador con una gran participación en la mayoría de los eventos. El rejoneo concita interés en Cuenca y la plaza registró otra gran entrada, ante la presencia de los tres triunfadores de San Isidro, pues la media de asistencia a las corridas ha sido de tres cuartos. Respuesta masiva y éxito incontestable: los tres rejoneadores por la puerta grande, que da al Paseo Chicuelo II. Caballos y toros, tanto monta monta tanto, equilibran el programa festivo junto a los conciertos. Fueron “los toros” los que dieron paso a los caballos de saltos hípicos por una causalidad, que no casualidad.

Ocurrió en 1958 cuando caballos y jinetes llegaron a Cuenca, en el único año en que no hubo festejos taurinos porque la plaza se “hundía” y las medidas de seguridad eran mínimas. Cientos de sacos terreros se colocaron para que en 1959 volviesen los toros a la feria “por siempre jamás”, como reza el Pregón de San Mateo de 1585.  Este año se ha removido el tema de seguridad, precisamente cuando la plaza está siendo rehabilitada.

Concurso Hípico en La Fuensanta. Foto: Pascual.
Concurso Hípico en La Fuensanta. Foto: Pascual.

Recuerdo la imagen por el puente de San Antón con el trote de los caballos camino de La Fuensanta para el Concurso Hípico y el sonido de los altavoces: “En pista, “Aguilito”, montado por el señor Amorós; preparado “Remisol”, de Jesús Andujar; prevenido, “Director”, del teniente García Díez, que fue el ganador del I Concurso. El alcalde Bernardino Moreno, Yuste, Arcas y Gregorio de la Llana, fueron algunos de sus impulsores. Cuarenta y seis años después, el Concurso Hípico es uno de los grandes atractivos de la feria.

Como lo sigue siendo la corrida de rejones, festejo que por vez primera se celebró en Cuenca el 25 de agosto de 1969, con  toros de María Cristina de Terry, para Ángel Peralta, que cortó dos orejas; Manuel Vidrié, otras dos; Rafael Peralta, vuelta al ruedo, lo mismo que Antonio Ignacio Vargas. Los hermanos Peralta, al alimón otras dos orejas y Vidrié y Vargas, también por colleras, dos orejas.

Previa
Prólogo ecuestre / Foto Julio Palencia

Hoy, como ayer, los rejoneadores salieron triunfantes, en esa repetida triple salida a hombros por la puerta grande, que puso el broche a una feria con doce salidas a hombros.

Con un público un poco más festero comenzó el festejo de rejones con el vistoso prólogo ecuestre de los tres caballeros en plaza y los dos alguacilillos observantes en la puerta de cuadrillas, mientras se iban colocando los espectadores, que ya sentados y abanicándose, parecían no salir de su asombro con la tablilla del peso del primer toro: 572 kilos, aunque luego vendrían dos con 629. Volumen y peso que se notaría en algunos de los bureles de Benítez Cubero.

Andy Cartagena. Foto: Julio Palencia
Andy Cartagena. Foto: Julio Palencia

El primero de la tarde, “Lombardo”, fue para Andy Cartagena, que montando a Cuco clavó su primer rejón de castigo, mostrando oficio en su toreo a caballo, pero sin alharacas. En banderillas se mostró certero y vistoso, sobre todo montando a Picasso, bailando al son del pasodoble, en su ejecución al quiebro. Acertó con las cortas, aunque no llegó a conectar del todo con los tendidos, cosa que sí hizo a lomos de Humano levantando sus manos y citando. El último tercio lo realizó con otro llamativo caballo, Pintas, acabando con el rejón de muerte, tras el recurrido desplante del teléfono. Aún no da el rejoneo para el “wasap”. “Lombardo” murió con bravura. Se premió la aprobada labor de Andy con una oreja.

Andy en un cite. Foto: Julio Palencia
Andy en un cite. Foto: Julio Palencia

Por “Guallavito” atendía el cuarto de la tarde, el de la merienda, y Andy tuvo que apretar porque su compañero Leonardo “da vinci”, había cortado dos orejas. El de Benidorm montaba a Mediterráneo de salida y le costó prender el rejón de castigo. “Guallavito” era un guayabo para sacarle el mejor partido y con Iluso colocó un par a dos manos, que fue de lo mejor de su discreta actuación, sin eco en los tendidos. Volvió a montar a Humano para  levantar al público de sus asientos con alzadas vistosas, así como a Pintas en las cortas y el rejón de muerte, que fue efectista. La oreja la tenía en bandeja.

Galán ante el toro de 629 kilos. Foto: Julio Palencia
Galán ante el toro de 629 kilos. Foto: Julio Palencia

Sergio Galán sabe que Cuenca es su casa y aquí se siente a gusto. Responsable y correspondido. “Numerario” de 629 números, digo kilos, tenía delante un toro castaño que había que mover, pues se emplazó en el centro del platillo junto a la cal. Con Amuleto sacó al “cubero” de sus casillas y con Ojeda, ya en banderillas, estuvo lucido. Galán sacó lo mejor de su cuadra para poder hacer efectivo su arte de rejoneo ante tamaño volumen con cuernos desmochados: Titán y Óleo, qué hermoso caballo para un cuadro, con el que cerró el tercio en las banderillas cortas y el rejón de muerte. La oreja fue más que merecida.

Sergio Galán montando a Óleo. / Josevi
Sergio Galán montando a Óleo. / Josevi

En el quinto, Galán se fue a “porta gayola” de nuevo con Amuleto, protagonizando una veloz carrera en la salida junto a “Jinete”, no podía ser de otra forma, entre el aplauso general de la amplia concurrencia, llevándole encelado a la grupa. Colocó el rejón de castigo y después en banderillas, de frente y al quiebro, se lució montando a Capricho y Apolo, arriesgando en las banderillas a dos manos. No tenía que pedir Galán los aplausos porque salían del respetable por esa espectacularidad, y por sacar de nuevo a Oleo para las cortas en un palmo de terreno y desplante. Tras el rejón de muerte tardó un poco en caer, y para Sergio Galán se pidió la oreja que le abría la puerta grande.

Leonardo Hernández. / Foto: Julio Palencia
Leonardo Hernández. / Foto: Julio Palencia

Leonardo Hernández animó la tarde y puso cara la balanza del festejo,  pues al tercero de la tarde, “Llano”, lo desorejó. Salió con codicia el de Benítez Cubero al que tras un ir y venir le pudo colocar Leonardo el rejón de castigo y a partir de ahí realizar un vistoso toreo de rejoneo con caballos tan lidiadores como Amatista o Despacio. Citó de lejos, clavó muy cerca arriesgando, y en todo momento mostró una gran habilidad para torear a caballo y con frescura. Al quiebro o de frente colocó las farpas y con las cortas no calculó en el primer intento hasta prender las tres en un palmo de terreno. La visión cuenta, y tiene mayor mérito. Con Xarope, que es uno de sus mejores caballos, colocó el rejón de muerte fulminante. Dos orejas Leonardo “da vinci” de victoria orejil.

Leo rejon
Leonardo llegó al público. / Foto: Julio Palencia

En el sexto, con la puerta grande conseguida, Leonardo Hernández volvió a estar en figura, y eso que al toro había que darle “yesca” (así se llamaba el burel de otros 629 kilos) para que no se fuese a la querencia. Leonardo Hernández dejó que “Yesca” prendiera para calentar al público con sus cites de costado, cabriolas y hasta algún intento de mordisco. Lucieron de nuevo Despacio y Xarope en la recta final, así como Sol en el tercio de banderillas bien ejecutadas y lucidas. Tras el rejón de muerte intervino el puntillero y nos quedamos sin “yesca” y sin feria, pero Leonardo  Hernández sumando tres orejas, pues todo tiene un final. En este caso con este brillante triple salto triunfal, a modo de puerta grande. Ahora vienen otros saltos, el de los caballos en  la Hípica, que por ferias vinieron el año que no hubo toros. Y desde entonces, toros y caballos en la feria de Cuenca.

LA FICHA ARTÍSTICA

Plaza de Toros de Cuenca. Miércoles, 24 de agosto 2016. Quinto festejo de la feria de San Julián. Tres cuartos de entrada largos, con un público más bullicioso. Calor veraniego con brisa agradecida. Preside como siempre,  Emiliano García.

Galán, Leonardo y Andy. Foto: Julio Palencia
Galán, Leonardo y Andy. Foto: Julio Palencia

Seis toros de Benítez Cubero, de Sevilla, con exceso de peso en algunos casos, pero con bravura y sirviendo para rejones, con la excepción de segundo y sexto, “sobrepesados”. Peso: 572, 629, 525, 568, 582 y 629 kilos.

Andy Cartagena, oreja y oreja.

Sergio Galán, oreja y oreja.

Leonardo Hernández, dos orejas y oreja.

Al final del festejo los tres rejoneadores salieron por la puerta grande y el público satisfecho.

 

 

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