1926: Dos vecinos de Mohorte evitaron que se estrellase un Globo con cuatro tripulantes

La emisión del programa “Viaje en Globo a la Alcarria y ascensión al Tormo Alto” en el espacio “Páginas de mi Desván” de «Hoy por hoy» en  Ser Cuenca, el pasado 25 de octubre, ha aportado algunos datos más en torno a viajes en globo o aterrizajes en la provincia de Cuenca. Investigando otro tema de interés encontramos la noticia de que el 20 de abril de 1926, un globo cayó en la zona de las Zomas, cerca de Mohorte, y sus pilotos ocupantes, que eran militares, fueron trasladados a Cuenca con algunas lesiones, salvando sus vidas gracias al arrojo de dos vecinos de Mohorte que sujetaron a un árbol la cuerda del globo que iba dando tumbos. También otro Globo aterrizó en Villar del Saz de Arcas en esos días de abril de hace 90 años.

La noticia fue publicada en “El Día de Cuenca”, con el título a una columna de “Dos globos toman tierra en nuestra provincia”, con el antetítulo “de forma inesperada”, resultando heridos un comandante y un capitán.  “El martes, a las doce de la mañana, entre la general curiosidad de las gentes, cruzó por encima de Cuenca, a más de 2.000 metros de altura, un globo libre de los que acostumbra a usar la aerostación militar en las prácticas que frecuentemente realiza para las observaciones atmosféricas y reconocimiento del terreno”.

Apuntaba el periódico que a media tarde llegaron a Cuenca noticias confusas sobre que el globo había descendido violentamente en las proximidades del pueblo de Las Zomas, y que ya anochecido habían llegado a Cuenca los tripulantes, un jefe y tres oficiales, alojándose en el hotel Iberia que se encontraba situado en Carretería, y que posteriormente se llamaría Hotel Romana y Hotel Visa, hasta su desaparición.  (El edificio del Hotel Iberia que se conoce con ese nombre fue inaugurado en 1927, y antes se llamó Gran Hotel y Hotel Moya).

Los dos militares heridos se acostaron en el hotel y sus compañeros restantes daban cuenta al gobernador militar de Cuenca del suceso acontecido, además de llamar a los servicios médicos.

Los tripulantes lesionados, con fuertes golpes en las rodillas, eran el comandante de Infantería, Santiago González Ortega y el capitán de Ingenieros, Rafael Ortiz de Zárate, que fueron atendidos por los médicos Conti y Conte, de la Junta de Clasificación, siendo visitados por el gobernador militar, el coronel Luis Albornoz.

EL ARROJO Y VALOR DE DOS CAMPESINOS CONQUENSES

El capitán Ortiz de Zárate explicaba en la prensa conquense que “el globo es el “Icaso”, de 900 metros cuadrados, y que la avería que pudo costarles cara a los cuatro tripulantes fue el no obedecer la banda de desgarre para vaciar completamente el globo, que de este modo, medio lleno de gas a impulso de un viento de 60 kilómetros por hora, los arrastró a más de dos kilómetros, golpeándose contra el suelo en confuso montón con los aparatos, cestas de viaje y sacos de lastre, hasta que apercibidos dos campesinos del accidente, tuvieron la serenidad suficiente para cogerse a la cuerda freno y no soltar a pesar de verse arrastrados a gran velocidad, hasta que al cruzar frente a un árbol, pudieron darle una vuelta a la cuerda y detener la marcha del aerostato, mientras que, repuestos sus tripulantes, terminaban la maniobra de dar salida al gas con la lentitud que obligaba el diámetro de la válvula de escape”.

Se resaltaba en la información de “El Día de Cuenca” que los dos vecinos de Mohorte que ayudaron a sujetar la cuerda en el árbol, evitaron una posible catástrofe, pues todo apuntaba a que los pasajeros del “Icaso” se podían haber estrellado.

Los tripulantes del Globo, al verse empujados hacia la zona del término de Cañete, decidieron descender en las proximidades de Cuenca, “y al efecto dieron los correspondientes tirones a la cuerda de la válvula. Cerca ya del suelo se oyó decir al capitán Ortiz de Zárate: “No puedo desgarrar”, y conociendo los cuatro tripulantes el peligro, se colgaron a la cuerda, resultando inútiles sus esfuerzos, al tiempo que la barquilla pegaba el primer golpe contra el suelo, elevándose nuevamente el globo”.

El segundo golpe fue tan fuerte contra el borde de una acequia, que el globo se levantó más de cuarenta metros y sólo por la fuerza demostrada por los tripulantes no salieron despedidos de la barquilla. Con menos gas y fuerte viento, el globo era una especie de juguete en el aire que iba dando tumbos, hasta que aparecieron los dos vecinos de Mohorte que avistaron el aparato y pudieron sujetar las cuerdas y darles la vuelta en un árbol.

Los dos restantes tripulantes del Globo, que salvaron su vida fueron el capitán de Ingenieros Mesías y Zete y el de Caballería, Martín Luque. Todos fueron trasladados posteriormente al hospital de Carabanchel en Madrid, tras haber pernoctado en Cuenca.

EL «ELIO» HIZO TIERRA EN VILLAR DEL SAZ

Se supo también que el día anterior, el lunes 19 de abril de 1926, otro Globo similar, el “Elio”, descendió en Villar del Saz de Arcas, aunque en este caso los pasajeros tuvieron más suerte y pudieron realizar la maniobra de aterrizaje sin mayores problemas y de paso dar una vuelta por esta localidad conquense.

 

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