La Vuelta Ciclista a España llegó a Cuenca por vez primera en 1955

ESPACIO EMITIDO EL MARTES 17 DE ENERO DE 2017 EN EL PROGRAMA “HOY POR HOY CUENCA”, DE LA CADENA SER, QUE DIRIGE Y PRESENTA PACO AUÑÓN

http://cadenaser.com/emisora/2017/01/17/ser_cuenca/1484662467_688432.html

Estos días de enero ha sido noticia la presentación de la Vuelta a España, en la que se ha confirmado que vuelve a Cuenca once años después de que lo hiciera en 2006, con aquellas históricas etapas Guadalajara-Cuenca por el Alto del Castillo, de 180 kilómetros, que ganó Samuel Sánchez; la contrarreloj Cuenca-Cuenca por las Hoces y meta de San Fernando, de 33 kilómetros, y la etapa Motilla del Palancar-Almusafes, de 182 kilómetros. Esta vez la llegada a Cuenca es muy similar en el casco urbano, aunque en esta ocasión los ciclistas vienen desde la valenciana Lliria para entrar en nuestra provincia por los predios serranos de Santa Cruz de Moya, Fuentelespino de Moya, Boniches, Carboneras, Fuentes y Cuenca, y realizar ese vistoso circuito por el Casco Antiguo y la Hoz del Júcar, que es todo un disfrute para el espectador televisivo. Este martes en Páginas de mi Desván José Vicente Avila nos va a hablar de aquella Vuelta Ciclista a España de la década de los cincuenta que por primera vez llegaba a Cuenca.

Y para ello nos vamos a retrotraer a esa década en la que la llamada “serpiente multicolor” llegaba  a nuestra ciudad en 1955 y en los siguientes años de 1957 y 1958, que José recordará como niño que era entonces, además de que muchos años después estuviera en algunas rondas ciclistas como informador, cuando la caravana llegaba a Cuenca en distintos años. ¿Qué recuerdos tienes de aquella Vuelta que se celebraba entre abril y mayo?

-Pues que era un espectáculo tanto para niños como mayores, en aquella Cuenca de poco más de veinticinco mil habitantes. Recuerdo con siete y ocho años la llegada de la Vuelta en 1957 y 1958, pues algunos equipos se alojaban en el edificio de la UNED, al lado de la Casa de Beneficencia, y posteriormente las de 1963 y 1965, sobre todo esta última en la que Martín Piñera dejó fuera de control nada menos que a 43 corredores, lo que motivó que la organización encontrase un ardid en el Reglamento para repescarlos, pues era la sexta etapa. Para los chicos de aquella época nuestro ídolo era Federico Martín  Bahamontes y recuerdo que ese año 1965 corría con el equipo Margnat Paloma y ya estaba en declive. Fuimos a verle a la Fonda España, que estaba en la calle de Colón, para que nos firmase en unas postales que nos dieron, y cuando apareció en la puerta, dos aficionados le recriminaron en voz alta y Bahamontes, sin cortarse un pelo, menos guapos les dijo de todo. Los chavales que allí estábamos nos quedamos abochornados y sin autógrafos.

El Día, 22-09-2001
El Día, 22-09-2001

-Tras esta pincelada anecdótica vamos con esa primera llegada a Cuenca de la Vuelta en 1955 y cómo era la ciudad en aquellos años.

-Aunque la Vuelta Ciclista comenzó su andadura en 1935, tuvo algunos problemas en aquellos años, tanto por la guerra civil como luego por la guerra mundial, y se celebraron nueve ediciones. Se puede decir que fue en 1955, con la organización del Correo Español-El Pueblo Vasco, cuando empezó con la décima edición su verdadera andadura, y curiosamente en esa Vuelta de quince etapas, Cuenca fue incluida en el itinerario con las etapas Valencia-Cuenca y Madrid-Cuenca. No cabe duda de que la inclusión de nuestra ciudad en esa Vuelta fue un gran motivo para darse a conocer, pues aquella Cuenca de 1955 comenzaba a salir de su eterno olvido gracias a la prodigiosa pluma de César González Ruano. Sus artículos en la prensa nacional, desde su mesa en el café Colón, invitaban a conocer la ciudad que él mismo descubrió de la mano de Federico Muelas. A Ruano le encantaba y le dolía Cuenca: »Un poco injusta desidia ha preterido a Cuenca en la primerísima atención y categoría de los planes turísticos, no teniéndola en los itinerarios en el lugar que le corresponde, lógica, geológica, arqueológica y monumentalmente junto a Toledo, Avila, Segovia, Salamanca y Santiago. Una visita a Cuenca produce en el turista tal sensación de asombro, de fortaleza natural inexpugnable, de tiempo dormido en la idílica paz de las hoces de sus ríos –el Júcar y el Huécar– que se adentra por la ciudad con ánimo ganado a participar en su emoción, importancia histórica, no limitando sus visitas a todas las que requiere su magnífica iglesia Catedral, una de las mejores de España, sino recorriendo sus calles pobladas de nobles y blasonadas fachadas”

-Si como escribía Ruano Cuenca no estaba en los itinerarios turísticos, al menos la Vuelta Ciclista a España, que resurgía entonces, sí tuvo en cuenta a nuestra ciudad.

-Era lógico si tenemos en cuenta que estamos entre Madrid y Valencia. Además hay que tener en cuenta que el ciclismo en Cuenca tenía su propio brillo con la Vuelta Ciclista a la Provincia que se celebraba desde 1954 en los días de la feria de San Julián, del 3 al 8 de septiembre y por tanto había afición. A pesar de contar con una pobre infraestructura hotelera, Cuenca se volcaba con la llegada por primera vez de la Vuelta, el 3 de mayo de 1955. La ciudad había celebrado las tradicionales hogueras de mayo y se disponía a recibir a la »serpiente multicolor» que venía desde Valencia. “Del Turia al Júcar a golpe de pedal”, rezaba un título de »Ofensiva» al ofrecer el perfil de la etapa. Se trataba de la décima etapa Valencia-Cuenca, con 222 kilómetros de recorrido, con algunas dificultades montañosas como el Alto de Contreras, de primera categoría. Un puerto que no tenía el significado de paso por un punto alto, pues su situación era todo lo contrario. Las curvas de Contreras, en constante zig-zag, se hacían interminables para los corredores que representaban a sus respectivos países.

Meta de la Vuelta en 1955. Foto Luis Pascual.
Meta de la Vuelta en 1955. Foto Luis Pascual.

Por lo que dices obervamos que los ciclistas no corrían en equipos, sino en selecciones, no?

-En plena reorganización ciclista así se decidió. Ese año 1955 por el equipo A de España, que lucía maillot rojo con franja amarilla en el centro, corrían Federico Martín Bahamontes,  Salvador Botella, Jesús Loroño, Francisco Masip y Bernardo Ruiz, bajo la dirección técnica de Julián Berrendero. En el equipo B español, que utilizaba un maillot de color gris con la franja de los colores nacionales, figuraban Escobosa, Alomar, Rodríguez, Gómez del Moral, Emilio Rodríguez, Trobat y Escolano. Entre los ciclistas extranjeros resaltaban el alemán Otto, los franceses Geminiani y Dotto, el italiano Mario Baroni o el suizo Van Booren. Francia e Italia también corrían con dos equipos y el resto lo integraban diversas selecciones regionales.

-No deja de ser curioso que en aquellos años del franquismo los ciclistas representasen a sus regiones, con lo que habría “rivalidad” entre comillas con los dos equipos nacionales…

-Muy curioso, Paco. Por ejemplo, el equipo Catalán, que lucía maillot blanco con franja azul, tenía como director a José Saura y entre los corredores a Gabriel Saura, Corrales o Galucho. Castilla y Andalucía hacían equipo con Manzaneque y Berrendero, entre otros, mientras que los vascos figuraban en los equipos de Vizcaya y de Guipúzcoa-Navarra. En el equipo de Levante el director técnico era Luis Puig, que luego sería presidente de la Federación Española y de la UCI. En el Balear estaba Miguel Poblet y había otro equipo Cataluña-Aragón. En total, 110 corredores habían iniciado la carrera, pero en la décima etapa, que llegaba a Cuenca, lo hacían 82 ciclistas, transcurriendo el 3 de mayo por Valencia, Chiva, Buñol, el alto de Portillo, Requena, Utiel, Caudete de las Fuentes, Villalgordo del Cabriel y el alto de Contreras, donde siempre se concentraba numeroso pùblico.

Tribuna de autoridades en la llegada de 1955, entre ellas el obispo Inocencio. Foto Luis Pascual.
Tribuna de autoridades en la llegada de 1955, entre ellas el obispo Inocencio. Foto Luis Pascual.

Has citado Contreras, en la frontera valenciano-conquense. ¿Qué trayecto seguía, por qué pueblos de nuestra provincia pasaba la carrera ciclista?

-Se entraba a la provincia por Minglanilla para seguir por la  Puebla del Salvador, Campillo de Altobuey, Almodóvar del Pinar, Villares del Saz de Arcas y Cuenca, bajando desde la Ventilla dando la vuelta por Cuatro Caminos y pasando el puente de la vía hacia Reyes Católicos, donde estaba situada la meta unos metros más abajo de la plaza de toros. Aún no se había construido el Poblado de Absorción Obispo Laplana, y era una zona con algunos chalets. El vencedor de la etapa fue el italiano Uliana; en segunda posición Quilez y en tercera el francés Jean Dotto, que sería el ganador de la Vuelta a España-55, pues en Cuenca se vistió de amarillo y ya no soltó ese maillot.

-Además de los ciclistas, por delante siempre iba la caravana publicitaria, que a los chicos de vuestra época os llamaba mucho la atención .

-Era genial, por la música que llevaba y los personajes y anuncios. La caravana jugaba un papel importante para animar la carrera y cabe destacar que durante el recorrido de ese primer año se lanzaban pequeños paracaídas con un cupón numerado, que daban derecho a participar en el sorteo de una vespa. Además, en el Parque de la Caravana Publicitaria se sortearon dos bicicletas »Eibarresas» y un reloj, con los cupones del periódico »Ofensiva» y la colaboración de Pedro Alegría. Esta misma casa premiaba al primer español clasificado de la etapa Valencia-Cuenca con 1.000 pesetas. El premio fue para Quilez, que corría en el equipo Cataluña-Aragón.

Los ciclistas saliendo de Cuenca hacia Madrid. Foto Luis Pascual.
Los ciclistas saliendo de Cuenca hacia Madrid. Foto Luis Pascual.

Junto a lo que se publicaba en la prensa nacional, que se decía por parte del periódico local, porque no dejaba de ser un acontecimiento para la ciudad.

-Se dedicaban tres o cuatro páginas, teniendo en cuenta que el periódico contaba con ocho o diez y esos días salía con 16. El cronista local “Currito” (Francisco Mendoza) escribía en »Ofensiva» que »la etapa de hoy, la de Valencia-Cuenca, la »nuestra», ha sentado cátedra de dureza en la opinión de técnicos y profanos. Tiene 222 kilómetros y dos puertos puntuables para el Premio de la Montaña: el de Portillo, de segunda categoría, con 638 metros de altitud, y el de Contreras, de primera, con 806. De aquí puede salir el vencedor de la montaña, y si hay suerte, el vencedor de la Vuelta. Y en verdad que acertó. “Bienvenida a la caravana y suerte a los que visten los colores rojo y gualda en esta tierra tan ibérica que le ofrece la orografía y el calor ideal para dar el tirón definitivo hacia la nueva conquista», escribía Paco Mendoza.

-¿Y a nivel nacional, qué eco tenía la Vuelta y con ello el conocimiento de una ciudad antes olvidada como Cuenca?

–La Prensa y la Radio seguían con interés el desarrollo de la Vuelta y esa Cuenca dormida, que despertaban González Ruano y Federico Muelas con sus bellos artículos, la cantaban también los enviados especiales de los distintos medios informativos: Luis Mira, Hernández Petit, Bernardino Saiz y Alejandro Barona (teletipos y telefoto) de la agencia Cifra-Alfil; los corresponsales de »Prensa reunida» eran Lucio del Alamo, Juan de Hernani, »Juan Ruta», E. Uriarte, »Monchín», G. Olozabal, Angel Ezquerococha, Tutor Larrea, Vicente Coscolla, Porriño (Pyresa) y “Cronos” de Marca, y entre los que he citado algunos locutores de Radio Nacional y de la Cadena Ser con sus famosos teléfonos.

Aquí nos apuntas que no faltaban los corresponsales extranjeros de Francia Soir», »L’Equipe», »Le Parisien Libere», »The Bycicle», »Gazetta dello Sport», »Les Sports» y »Lo Sport Ilustratto», lo que indicaba que el ciclismo estaba publicitando a Cuenca lejos de nuestras fronteras. Vamos con la etapa del día siguiente, 4 de mayo Madrid-Cuenca de 168 kilómetros.

Los ciclistas porJosé Cobo. Los suizos Huber (43) y Von Buren (48) en primer plano. Foto Pascual.
Los ciclistas porJosé Cobo. Los suizos Huber (43) y Von Buren (48) en primer plano. Foto Pascual.

-Cuenca despidió a la Vuelta en su camino hacia Madrid, como si fuera un día festivo, pues quedaba en la ciudad el recuerdo imborrable de haber sido escenario, por vez primera, del paso y estancia de la Vuelta Ciclista a España. Pero antes de la partida de los ciclistas se celebró una misa de campaña en la que no faltaron las primeras autoridades, con el alcalde a la cabeza. El oficiante bendijo las bicicletas. Toda una estampa de la época que recogió Luis Pascual en la Exposición 50 años en imágenes celebrada en la Sala El Almudi en 1992. En una de las fotos que hemos traído aparece entre el público de la meta nada menos que el obispo Inocencio Rodríguez. Días más tarde, los conquenses celebraban con alborozo el gran triunfo del torero de Iniesta, Manuel Jiménez »Chicuelo II», en la Feria de San Isidro, donde saldría a hombros y en ese año de 1955, Chicuelo II sería el número uno del escalafón taurino.

Sólo pasaron dos años para que la Vuelta volviese a Cuenca, y lo hizo en 1957, también el 3 de mayo, con la etapa Madrid-Cuenca de 159 kilómetros.

-La primera llegada a Cuenca de la Vuelta Ciclista a España había calado en los conquenses, que dos años después volverían a presenciar el gran espectáculo multicolor de los ciclistas y la caravana publicitaria. Pocos meses antes, una de las noticias más importantes que se producían en Cuenca era el rodaje de la película “Calle Mayor”, dirigida por Juan Antonio Bardem, que tenía como protagonistas a José Suárez y Betsy Blair. Se trataba de una de las mejores películas del cine español. El 3 de mayo de 1957 la Vuelta volvía a esa Calle Mayor que era Cuenca, en este caso desde la capital de España. La ciudad se estaba preparando para la Coronación de la Virgen de las Angustias, Patrona de la Diócesis, que tendría lugar el 31 de mayo. Por las calles aparecían los carteles de la coronación, obra de un pintor conquense con proyección como lo era Gustavo Torner, y también los carteles de la corrida de toros extraordinaria para tal efemérides, con Litri, Chamaco y Chicuelo II, el trío del valor. Y junto a toda esa cartelería, los llamativos rótulos de Firestone anunciando la llegada de la Vuelta Ciclista, con la etapa Madrid-Cuenca, con meta volante en Tarancón.

El Día, 23-09-2001.
El Día, 23-09-2001.

Vamos con ese 3 de mayo que resultaría histórico, además de que los corredores iban a pernoctar en Cuenca durante el fin de semana, lo que era toda una novedad.

-Pues como bien apuntas, fue una jornada para la efemérides conquense, ya que ese viernes 3 de mayo por la mañana se inauguraba el flamante Distrito Forestal, de ladrillo rojo visto, que luego se llamaría Icona y es el actual edificio del Servicio de Recaudación de la Diputación Provincial, con asistencia de autoridades nacionales, y por la tarde llegaba la Vuelta Ciclista, con la novedad de que los corredores estarían dos noches en la ciudad, dado que la jornada del sábado era de descanso y el domingo se disputaba la etapa Cuenca-Valencia. Entre corredores, directores, masajistas, utilleros, periodistas y demás componentes de la Vuelta sumaban más de 300 personas. Para el alojamiento, como en 1955, se contaba con los hoteles Iberia y Romana, la posada de San José, la Fonda España y varias pensiones, siendo habilitado para dormir el edificio de la calle de Colón, que iba a ser hospital provincial, que nunca lo sería, que albergó luego a la Escuela de Enfermeras y actualmente a la UNED y el Consorcio.

-¿Cuál fue el desarrolló aquella etapa entre Cuenca y Madrid, con Bahamontes y Loroño entre los favoritos?

-Era la séptima etapa y la ciudad se había revestido, como escribía Currito, con aire feriado. Muchos conquenses se acercaron hasta las cuestas de Cabrejas y el resto se agolpó en la meta de la Avenida de los reyes Católicos. Las crónicas de Ofensiva las escribían el citado Paco Mendoza y Jesús Sotos, mientras que de las fotografías se encargaban Luis Pascual,  Antonio Texeda y Eme. De la radio conquense destacaba el trabajo de Luis Calvo. La meta volante de Tarancón la ganó el italiano Boni y allí estaba también el control de avituallamiento. Tarancón se volcó con la Vuelta al igual que Alcázar del Rey, Carrascosa, Naharros, Villar del Horno y Cuenca. Bahamontes iba destacado, pues conocía bien la carretera de haber corrido en pruebas interprovinciales. En el Pinar de Jábaga se encontraban los seminaristas que comunicaban a los ciclistas los tiempos, pues por Cabrejas hubo algunas escapadas.

El público agolpado en Carreteria para ver a los ciclistas. / Luis Pascual.
El público agolpado en Carreteria para ver a los ciclistas. / Luis Pascual.

-¿Cómo contaban la Vuelta los periodistas conquenses que la seguían, con qué medios?

-Currito y Texeda iban en sendas vespas, el primero tomando notas y Antonio haciendo fotos, con Pascual esperando en la meta. Currito escribía que “mucho antes de La Fuensanta escoltan la carretera numerosos grupos de conquenses. A la entrada en la ciudad, el gentío es inmenso. Se apilan en las esquinas y racimos de personas se asoman a todos los balcones de Carreteria. Cuando llegamos a la meta, unos diez minutos antes que los corredores, la expectación se centra en la posibilidad de que Bahamontes bata al sprint a sus rivales. El aspecto de la meta es impresionante. Los corredores habían entrado en Cuenca por San Antón, pues no había otra entrada, siguiendo por Calderón de la Barca, la Avenida José Antonio, o sea, Carretería, y tras llegar a Cuatro Caminos seguir a la meta por Reyes Católicos. El público animaba a Bahamontes, que seguía a los franceses, pero un inoportuno pinchazo bajo el puente de la vía hizo que el toledano no ganase la etapa.

Al final, ¿quién fue el ganador?, aunque los datos nos dicen que Bahamontes se vistió de amarillo en Cuenca.

-Bien, el vencedor de la etapa Madrid-Cuenca fue el francés Roger Walkowiak, que aún vive y tiene 89 años, que invirtió en el recorrido de los 159 kilómetros cuatro horas, 26 minutos y tres segundos, seguido por Bauvin y el portugués Barbosa. El primer español fue Massip y Bahamontes, que entró 54 segundos después, en décimo lugar, se colocó el maillot de líder, recuperando la primera posición, aunque la Vuelta la ganaría Jesús Loroño. El vencedor de la etapa recibió el ramo de flores y los besos de la guapa conquense Mari Pili del Olmo, que estaba acompañada de otras bellezas conquenses como María Esperanza Nieto, Neneta Ballesteros y Jacqueline Nicolás, que entregaron otros ramos.

Suponemos que Bahamontes entraría contrariado tras el inoportuno pinchazo, conociendo el genio del toledano, clásico ganador… en la montaña

-Llegó descorazonado y con mala cara. Ya hemos comentado que en esos años corría con el equipo A de España. Escribía Currito que Federico cambió de semblante cuando conoció que recuperaba el liderato y Neneta Ballesteros le ayudó a ponerse el maillot, entre los enfervorizados aplausos del público, que quería ver a un ganador español. Las fotos de Luis Pascual y Texeda se pudieron publicar en la edición de Ofensiva el día siguiente, desplazando exprofeso un coche a Madrid para hacer los clichés en Fotograbado Monasterio. La edición del periódico conquense se cerró a las seis de la mañana para poder salir a la calle con 16 páginas y unas 30 fotos de la Vuelta, lo que era todo un hito en la prensa de Cuenca.

Bueno, y cómo se vivió en Cuenca esa jornada de descanso del sábado 4 de mayo. ¿Qué hacían los corredores, los acompañantes y el público en general?

-Al efecto, la caravana publicitaria se instaló en la República Argentina y Astrana Marín, en la que hubo mucha animación con pequeñas atracciones y baile por la noche, amenizado por la orquesta EIS y “Los Chumberos”, que por la tarde, antes de la cena, habían actuado en el Casino de la Constancia, con baile para los invitados de la Vuelta, seguidores y periodistas, mientras los ciclistas descansaban o entrenaban por los alrededores. De todo ello se encargaba el Comité Local de a Vuelta. La Diputación  organizó una excursión con autobuses a la Ciudad Encantada para la mañana del sábado y algunos corredores pudieron visitar el Casco Antiguo. La gente estaba tan feliz por poder saludar a ciclistas y acompañantes. Estamos hablando del año 1957 en el que la ciudad terminaba prácticamente en La Ventilla y en Reyes Católicos con pocos edificios y casas diseminadas. En la prensa aparecieron muchas opiniones de periodistas y organizadores y la conclusión era de que “la llegada a Cuenca sólo es comparable a las de Bilbao, Santander o Barcelona”.

Antes de la partida de los ciclistas se celebraba una misa como bien se indica en la prensa.
Antes de la partida de los ciclistas se celebraba una misa como bien se indica en la prensa.

Estamos ya en el domingo 5 de mayo, fecha de la partida para la etapa Cuenca-Valencia, de 249 kilómetros de recorrido.

-Y con mucha animación. Se lee en Ofensiva que “toda la caravana ciclista se concentró a las nueve de la mañana en la Avenida de la Virgen de la Luz para oir la misa de campaña que ofició el capellán de la Vuelta, como ya ocurrió en 1955. Se dio la salida neutralizada en ese lugar entre los aplausos del numeroso público asistente, pues era domingo, y los 67 corredores que seguían en carrera, de los 90 que la iniciaron, se colocaron en la meta de la Avenida Reyes Católicos. Se comentaba que el líder Bahamontes tenía fiebre y que por eso llevaba un pañuelo blanco al cuello que destacaba sobre su maillot amarillo. Aunque la etapa era Cuenca-Valencia los ciclistas tomaron la carretera de Alcázar, pues el trayecto era por Villar de Olalla y San Lorenzo de la Parrilla para seguir por Olivares del Júcar. En ese tramo un asno joven corrió por el asfalto junto a los corredores, hasta que un motorista lo espantó. De Olivares la “serpiente multicolor” siguió su camino hacia Valverde de Júcar, Buenache de Alarcón y Motilla, hasta llegar a Minglanilla, lugar de avituallamiento. El espectáculo de la etapa estaba en el puerto de Contreras, repleto de aficionados conquenses y valencianos que habían llegado con sus utilitarios. En Valencia ganó el italiano Benedetti tras esos 249 kilómetros, que si los comparamos con los 202 de este año entre Lliria y Cuenca no son tantos, pues además es la etapa más larga de la Vuelta 2017.

El Día, 24-09-2001.
El Día, 24-09-2001.

Para terminar la década de los cincuenta, la Vuelta volvió a Cuenca en 1958 con llegada desde Valencia y salida para Toledo.

-Por segundo año consecutivo, la Vuelta venía a Cuenca. En ese año la ciudad había cambiado un tanto su fisonomía desde el Cerro del Socorro, ya que meses antes se había bendecido el monumento al Corazón de Jesús, imagen que dominaba la ciudad desde su pedestal de 30 metros, ocho de ellos la imagen, de piedra de Torrubia, obra del escultor Bieto. La séptima etapa, Valencia-Cuenca, celebrada el 6 de mayo, era muy similar a la de 1955 en su recorrido de 216 kilómetros, con el difícil paso por el puerto de Contreras y Minglanilla, aunque en esta ocasión la serpiente multicolor seguiría por Motilla del Palancar, Almodóvar del Pinar y Villar del Saz de Arcas. La etapa tuvo un héroe en el italiano Buratti, que coronó en primer lugar el puerto de Contreras, pero que tuvo que retirarse al sufrir un calambre denominado »la muerte del corredor», lo que hoy se conoce como »pájara».

"Ofensiva", 4-05-1957
«Ofensiva», 4-05-1957

-¿Cómo resultó esta etapa entre Valencia y Cuenca, esta vez pasando por Motilla del Palancar?

-Se había iniciado en Valencia a las once de la mañana, con 78 corredores. Una distensión de ligamentos puso el punto final a la aventura del italiano Buratti, que se vio obligado a abandonar, tras haber pasado el primero por Minglanilla y Motilla del Palancar. A partir de ahí se desancadenó la batalla por los campos de mies de Almodóvar del Pinar y Villar del Saz de Arcas. Bahamontes se mantuvo escapado durante quince kilómetros, pero los belgas le cazaron y realizó otro intento en compañía de Loroño. A falta de cuatro kilómetros para llegar a Cuenca demarró Desmet que entraría el primero en la meta de la calle Reyes Católicos, acompañado de Van Looy, que entró a 25 segundos. El vencedor de la etapa había invertido un tiempo de siete horas y cuarenta y ocho segundos, con 30 grados a la sombra.

-¿De qué manera se describía o narraba en la prensa la llegada de los corredores a la meta de Reyes Católicos?

-Ni que decir tiene que las calles de Cuenca volvieron a llenarse de un público festivo. No faltaba el cronista jocoso en »Ofensiva» que relataba los pormenores de la llegada: »A las cinco y diez de la tarde era la hora oficial, pero los corredores están a 24 kilómetros de Cuenca. A dos kilómetros de la llegada las máquinas, precedidas por las sirenas de la policía de tráfico, ruedan a 50 kilómetros de media horaria. Las calles Fermín Caballero, División Azul y Reyes Católicos están abarrotadas. Está ya al ladito la meta y hay que »echar el resto».

"Ofensiva", 4-05-1957
«Ofensiva», 4-05-1957

Y el resto ese lo echa más que ninguno el número 37, que es el joven Gilbert Desmet, del equipo nacional belga, a quien ha dado la alternativa Van Looy para que venga a catar la meta de los Reyes Católicos. Mientras que Desmet se parte el alma y pisa la meta de llegada llevándose por delante la cinta, a tres fotógrafos, cuatro periodistas y un buen señor con bigote que estaba por allí inadvertido, un periodista belga va y dice que él cree en Loroño y en Bahamontes porque España es muy montañosa», aunque la Vuelta la ganó el francés Stablinsky.

-Y de Cuenca a Toledo, con Bahamontes como protagonista, claro.

-La siguiente etapa sería Cuenca-Toledo, de 206 kilómetros. Todas las miradas estaban puestas en Federico Martín Bahamontes »El Aguila de Toledo», que llegaba a su tierra. La salida, ya sin misa, estaba prevista para las doce de la mañana desde la puerta del cine Xúcar, pero los corredores se encontraron con el problema de que un tramo de Carretería estaba levantado, con lo que los ciclistas tuvieron que hacer ciclo-cross. La salida se hizo neutralizada desde La Fuensanta con dirección a Tarancón por Carrascosa del Campo y Horcajada de la Torre. La meta volante de Tarancón se la adjudicó Vicente Iturat, quedando roto el pelotón con Bahamontes incluido. La etapa proseguiría por Villarejo de Salvanés, Belmonte de Tajo, Aranjuez, Añover de Tajo, Mocejón y Toledo, donde finalizaba. La gran decepción de los toledanos fue que el ídolo local no estuvo en esa etapa a la altura de las circunstancias. Eso sí, al final de esa Vuelta de 1958 Bahamontes ganó el Premio de la Montaña, pues en su palmarés no está la Vuelta a España, que volvió a Cuenca entre 1963 y 1965, pero esa es historia para otra etapa de Páginas de mi Desván, o sea, para otro día.

 

 

 

 

 

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