Oriundos conquenses que saltaron a la fama

(De Tony Leblanc a Manolita Chen, pasando por El Fary, El Niño de la Capea y el futbolista Alfonso)

ESPACIO EMITIDO EL MARTES 7 DE FEBRERO DE 2017 EN EL PROGRAMA “HOY POR HOY CUENCA”, DE LA CADENA SER, PRESENTADO POR LUISJA GARCÍA

http://cadenaser.com/emisora/2017/02/07/ser_cuenca/1486472791_531438.html

José Vicente Avila y Pedro Moya "El Niño de la Capea". Foto Pinós.
José Vicente Avila y Pedro Moya «El Niño de la Capea». Foto Pinós.

Algunos personajes populares, que en algunos casos ya son historia, forman parte de nuestra vida, de nuestros recuerdos,  pues con ellos hemos crecido, nos hemos reído y nos han acompañado durante muchos años a través de la magia del cine o de la televisión, con archivos sonoros y de imágenes que perduran para siempre, en muchos casos rotulando con sus nombres el callejero de muchas ciudades y pueblos. En Cuenca tenemos muchos ejemplos de famosos que nacieron en esta tierra o de enconquensados, aunque este martes, en Páginas de mi Desván, José Vicente Ávila nos va a recordar a otros personajes que saltaron a la fama y que, una vez conocidos, resultaron ser oriundos de la provincia de Cuenca, hijos de conquenses que emigraron, y aunque nacidos en otros lugares, siempre tuvieron un recuerdo para la tierra de sus progenitores.

Son los casos de artistas como Tony Leblanc y El Fary; el torero El Niño de la Capea; el futbolista Alfonso y la vedette Manolita Chen, aunque la lista podía ser aún más amplia.

-Hemos escuchado la voz de Tony Leblanc en diversas películas. Según tenemos entendido su padre era natural de Uclés.

-Tony Leblanc repetía muchas veces que él era castellano y castizo, nacido en el Madrid del Museo del Prado, pero con sangre conquense y cordobesa. Su filiación era la de Ignacio Fernández Sánchez, pero su nombre artístico fue el de Tony Leblanc. Un artista nacido en el Museo del Prado, pues su padre Ignacio Fernández Leblan, que era de Uclés , trabajaba allí como conserje y residía en el Museo, aunque hace pocos años la actriz Nati Mistral declaró que éste había nacido en su casa, como ocurría entonces, y hablamos de 1922. El joven Ignacio, antes de ser gran actor, ya en el papel de Tony,  sería botones del Museo, boxeador de gran  pegada y jugador de fútbol en el Chamberi, además de buen guardameta, pues en un partido ante el Carabanchel paró dos penalties que propiciaron el ascenso a Tercera de su equipo.

No cabe duda de que Tony Leblanc es toda una referencia en la historia del cine español y de la televisón…

-Pues fíjate, desde 1944, en que debutó en el cine con la película “Los últimos de Filipinas”, que la han pasado hace poco por televisión y hasta su muerte en 2012, protagonizó numerosas películas y programas de televisión en los que personajes como “Felipito Tacatún” o “Cristobalito gazmoño” fueron famosos. Pero en todo aquel tiempo de fama para Tony Leblanc hubo un lapsus obligado en 1983, debido a un grave accidente de circulación que sufrió muy cerca de Mota del Cuervo, cuando un vehículo embistió al coche que conducía, dejando a Tony Leblanc y a su esposa, gravemente heridos. Ese accidente, que le tuvo postrado muchos meses en silla de ruedas, cortó su carrera cinematográfica durante quince años, hasta que Santiago Segura recuperó a Tony para sus películas de “Torrente” y esas intervenciones en “Cuéntame cómo pasó”.

dinamitaAhora que se habla de nuevo de Cuenca y su provincia como escenario para el cine, creo recordar que en algún programa sobre rodajes de películas en Cuenca citabas a Tony Leblanc.

-En el amplio repertorio cinematográfico de Tony Leblanc tenemos que citar la película “La dinamita está servida”, dirigida por Fernando Merino en 1968, con algunas imágenes rodadas en Cuenca. En el inicio de esta película aparecen distintos planos de ciudades del mundo con fechas consecutivas: París, 4 de julio; New York, día 5; Cuenca, día 6; Pamplona, 7 de julio y la Costa Brava el día 8. En los planos de esta película aparecen las Casas Colgadas, la iglesia de San Andrés y la calle del Peso, la iglesia de San Miguel y la Hoz del Júcar y finalmente la fuente de Santo Domingo, ya famosa en la película “Calle Mayor”. En el libro “La imagen encantada”, José Alfaro escribe: “una vez situados en Cuenca vemos a una joven y guapa Laura Valenzuela y a un agansterado Tony Leblanc tratando de emular a los famosos Bonnie y Clyde, en esta parodia de las películas de acción tipo Bond”. Tampoco podemos pasar por alto, de manera anecdótica, la película “El astronauta”, con Tony Leblanc como el astronauta Pepe que desde la base de Minglanillas quería llegar a la Luna. Podía contar incluso la anécdota de Tony Leblanc con el faquir conquense Daja-Tarto.

-Cuéntala que seguro que sería una de esas curiosas ocurrencias que solía tener este gran actor originario de Uclés.

-El que fuera famoso fakir conquense, actor, novillero y artista por antonomasia, Gonzalo Mena Tortajada, más conocido por Daja-Tarto, deletreando su segundo apellido al revés, me contaba en una entrevista en 1974, cuando le dieron la Medalla de Oro concedida por los artistas, que él era gran amigo de Tony Leblanc, al que llamaba paisano por su origen conquense. Comentaba Daja-Tarto que en una ocasión en un espectáculo público en  el que el fakir comía vasos y masticaba cuchillas de afeitar, salió un espectador y le dijo: “A ver si puedes con esto”. Y “esto” era una guindilla como un pimiento, y en mi vida lo pasé peor. ¡Qué trago! Luego supe que era Tony Leblanc, con quien tengo una gran amistad”. “Si lo cojo en ese momento se traga las cuchillas”. Anécdotas para no parar y contar de un personaje al que siempre recordaremos por su buen sentido del humor.

Tony Leblanc en Uclés en 2001. El Día Digital.
Tony Leblanc en Uclés en 2001. El Día Digital.

Quien no olvida a Tony Leblanc es Uclés, la localidad conquense en la que nació su padre, que le dedicó el Centro Cultural.

–Así es, se denomina Centro Cultural Tony Leblanc. En el año 2001 se celebró en Uclés un acto muy emotivo en el que Tony Leblanc recibió como regalo en facsímil y enmarcadas las partidas de nacimiento y bautismo de su padre, Ignacio Fernández. En la crónica de aquel acontecimiento para Uclés, recogida por Charo Alcázar en “El Día de Cuenca”, Tony Leblanc, que entonces tenía 79 años, decía con toda solemnidad:  «Estoy en mi casa, porque estas son mis raíces; mi padre nació aquí y murió diciéndonos adiós al mismo tiempo que decía Uclés. Este homenaje será imborrable y morirá conmigo». Comentó entonces que acogió el reconocimiento como «el hijo de un labriego de Uclés… de los Caballeros de la Orden de Santiago», como así le decía su padre cuando le hablaba y le inculcaba el amor hacia su pueblo natal. Fue un momento muy emotivo en el que Tony Leblanc se encontró con su verdaderas raíces, escribía Charo Alcázar. El alcalde ucleseño, José Luis Serrano, dijo que Tony Leblanc estaba representando «a todos los hijos de Uclés que no pueden estar aquí y que se acuerdan de su pueblo, porque un pueblo como Uclés no se olvida». Un gran slogan, sin duda.

El Fay JOSE LUIS CANTERO «EL FARY»

-Con esta conocida canción de El Fary, nos vamos al segundo personaje oriundo de Cuenca, que nos recuerda José Vicente Avila, en este caso de Buenache de Alarcón.

-Hablamos de José Luis Cantero Rada, más conocido por El Fary, nombre artístico que adoptó por su gran devoción y afición hacia Rafael Farina. Al igual que en el caso de Tony Leblanc, se conoció el origen conquense de El Fary cuando era famoso, naturalmente, y en su biografía ya aparecía que su padre, Elías Cantero, había nacido en Buenache de Alarcón, pero que había emigrado a Madrid. El Fary nació en el barrio de Ventas, muy cerca de la plaza de toros, en 1937, en plena guerra civil. De niño pasó algunas temporadas en Buenache, y desde muy joven trabajó de jardinero y taxista. Contaba El Fary que como taxista pasó una noche con la famosa actriz Ava Gadner. Y es que la llevó en el taxi al hotel a las once de la noche y le dijo que le esperase y apareció pasadas la seis de la mañana. Eso sí, me pagó muy bien el sevicio de taxi, comentaba con gracia El Fary.

Parque Municipal "El Fary" de Buenache de Alarcón.
Parque Municipal José Luis Cantero «El Fary» de Buenache de Alarcón.

¿Cómo recuerda Buenache de Alarcón a José Luis Cantero “El Fary”?

-Tras el fallecimiento del conocido cantante en el año 2007, la localidad conquense quiso reconocerle como buen buenachero, dado que siempre mantuvo relación con el pueblo, donde tenía familia, y al efecto el Parque Municipal que financió la Junta de Comunidades de CastillaLa Mancha lleva el nombre de José Luis Cantero “El Fary”, uno de los cantantes más populares de España. Cuando se inauguró el parque, el entonces delegado de la Junta, Ángel Valiente, señaló que El Fary había sido un hombre “radicalmente del pueblo”, vamos, buenachero de pura cepa. Allí estuvo su familia. El entonces alcalde de Buenache de Alarcón, Segundo Escobar, manifestó que el equipo de gobierno no dudó en que tenia que dedicar una de sus calles o plazas al popular artista, que había pasado algunos años en “su pueblo”.

Bueno, parece que Buenache de Alarcón sigue aportando oriundos famosos….

-Además de buen aceite de oliva y de recia gastronomía de gachas, ajoarriero, caldereta con ajos y gazpacho manchego, y de poder visitar la iglesia de San Pedro o la ermita de la Estrella, y compartir la hospitalidad de sus gentes, Buenache de Alarcón sigue en la cresta de la ola con originarios de allí como el cantante vasco Raúl Fuentes Cuenca, con padres y abuelos de esta localidad conquense, o el actor Antonio Hortelano Hontangas, igualmente con padres y abuelos de Buenache.

PEDRO MOYA «EL NIÑO DE LA CAPEA»

Este pasodoble que escuchamos se titula “Clarín a Capea”, interpretado por la Banda de Música de Cuenca, del que es autor el músico conquense Julián López Calvo, dedicado a Pedro Gutiérrez Moya  y que forma parte del CD de pasodobles de San Mateo, editado en 2010 por el Ayuntamiento. Aquí tenemos, José Vicente, otro oriundo conquense, que alcanzó fama en la década de los 70 y 80…

El Niño de la Capea junto a su tía y su primo Antonio "Colás".
El Niño de la Capea junto a su tía y su primo Antonio «Colás».

– Pedro Gutiérrez Moya “El Niño de la Capea”, es otro de los oriundos de Cuenca, pues su madre era natural de Zarzuela. El torero salmantino fue líder del escalafón entre las temporadas 1973 a la de 1981 y una de las figuras del toreo contemporáneo, manteniendo una gran rivalidad con José María Manzanares y su paisano Julio Robles. Curiosamente adoptó en primer lugar el apellido de su madre conquense para anunciarse en los carteles como Pedro Moya “El Niño de la Capea”. Se presentó en Cuenca en la feria de 1973 y desde entonces fue el torero que más veces había actuado aquí, solo superado años después por Enrique Ponce, otro oriundo conquense, en este caso más lejano, por su abuelo Leandro, que era de Motilla del Palancar. Cuando Pedro Moya venía a Cuenca solía bajar al Paseo de San Antonio, donde vivía su tía, madre de Antonio, más conocido como “Colás”, fallecido hace unos meses, y a quien quiero recordar hoy. Allí alternaba con la familia y los vecinos, entre ellos el fotógrafo y peluquero Bernardino Saiz, más conocido por “Bersa”.

-Has dicho que El Niño de la Capea ha sido uno de los toreros que más veces ha actuado en Cuenca, pero ¿lo hacía por el paisanaje o por estar en primera línea del escalafón?

-Como decíamos en la mili, las dos cosas mi capitán. Veinte años pasaron entre 1973 y 1993, que fue la última tarde El Niño de la Capea en Cuenca, dado que ese día lidió toros de su propia ganadería, debutante en Cuenca, que estaba a nombre de sus hijos. Cuando hablaba con Pedro Moya en el patio de caballos me decía que “para mí es una satisfacción saber que soy el torero que más veces ha venido a Cuenca, porque no en vano es la tierra de mi madre y la mía propia, además de que aquí tengo bastante familia. Debutar en esta plaza como ganadero era para mí algo especial, pues Cuenca me trae muchos recuerdos y pensé con la familia que era un buen sitio para lidiar mis primeros toros, que están a nombre de mis hijos, Verónica y Pedro Gutiérrez Lorenzo”. El Niño de la Capea le cortó aquella tarde una oreja a uno de sus toros, que brindó nada menos que al empresario de la plaza de México, la más grande del mundo.

El Niño de la Capea en 1993 charla con José Vicente Avila "Chicuelito"
El Niño de la Capea en 1993 charla con José Vicente Avila «Chicuelito»

-¿Qué decía entonces Pedrín Gutiérrez, el hijo de tan importante torero en  su papel de ganadero?

-En verdad que fue una experiencia para mí poder entrevistar esa misma tarde al padre y al hijo;  El Niño de la Capea, vestido de nazareno y oro, y su hijo Pedrito, que con sus trece años, estaba allí como ganadero, acompañado en todo momento por el mayoral. Ya por la mañana, en el sorteo, Pedrito estuvo presente y comentaba: “He venido yo a estar presente en el sorteo con el mayoral porque mi padre, como tiene que torear, está descansando y debe dormir. El me ha dado algunas instrucciones para que venga a abrir los lotes con los toros base”, comentaba el jovencísimo ganadero, que sabía muy bien lo querido que su progenitor era en Cuenca y al efecto decía: “Mi padre siempre intenta estar bien no sólo en Cuenca, sino en todas las plazas. Lo que pasa es que le satisface mucho venir aquí porque dice que la gente le quiere y se encuentra como en su casa”. ¿Y cuál será el futuro de Pedrito?, le preguntamos entonces, cuando el chaval, con 13 años, había hecho octavo de la EGB: “Aún no sé lo que haré. Hombre, este mundillo es muy bonito, aunque es muy duro y sacrificado”. Pues bien, Pedro Gutiérrez “El Capea” tomó la alternativa en Málaga en el año 2004, alternando con Javier Conde y El Juli y ahí está intentando situarse en primera fila del escalafón.

-¿Recuerdas alguna faena de El Niño de la Capea de esas catorce ferias que vino por Cuenca?

-En verdad que siempre que vino cumplía porque además era un torero muy artista. Su mayor éxito fue en 1976, cortando tres orejas y entre sus catorce actuaciones seis se saldaron con puerta grande. Toreó diez años seguidos desde su presentación en 1973 y en una de las ocasiones coincidió en el hotel de Cuenca con el futbolista conquense Jesús Martínez Abarca, que es de Zarzuela, y que vino a jugar con el Cacereño el partido de ferias frente al Conquense. Me comentaba Abarca que El Niño de la Capea le invitó a los toros, y esa tarde salió a hombros, y “le recordé –decía– que su abuelo era el organista y sacristán de Zarzuela, aunque luego la familia emigró a Salamanca y allí nació Pedro”.

-Además de El Niño de la Capea, parece que otros toreros oriundos de Cuenca aún se mantienen en el escalafón…

-Con más o menos festejos ahí tenemos a Rafael de Julia, oriundo de Puebla de Almenara, donde por cierto actuó en una ocasión en la primera corrida celebrada ante sus paisanos en plaza portátil. Su nombre y apellidos son Rafael Rodríguez Escribano, nacido en Torrejón de Ardoz, localidad madrileña donde hubo mucha emigración conquense. Rafael adoptó el nombre artístico de Rafael de Julia (hijo de Julia, vamos) en agradecimiento a su madre. Otro torero oriundo de Puebla de Almenara es Javier Sánchez Vara, natural de Guadalajara, pero sus padres son puebleños y tuvieron que emigrar. También son matadores de toros oriundos de la provincia Emilio José Chamón Ortega, de Zafra de Záncara, de donde son sus padres, e Iván García, con familia en Valverde de Júcar.

ALFONSO PÉREZ, ORIUNDO DE VILLAREJO DE FUENTES

Además de actores, cantantes y toreros, no podía faltar el deporte, en este caso el futbol, pues hubo un tiempo que se podían fichar en España futbolistas oriundos en lugar de extranjeros e incluso se podía jugar en la selección siendo oriundo. Nos has traído el ejemplo de Alfonso, que fue jugador del Real Madrid y del Betis.

Guardiola y Alfonso.
Guardiola y Alfonso.

-Como bien dices, no sólo tenemos toreros o actores, sino también futbolistas oriundos de Cuenca, como Alfonso Pérez, jugador del Real Madrid, Betis y de la Selección Española, que da nombre al Estadio del Getafe, y su hermano Iván. Su padre, José Pérez, es de Villarejo de Fuentes y en alguna ocasión acudió a ver algún partido del Conquense en Getafe. Recuerdo un artículo que escribí en junio de 2000, titulado “La Selección”, cuando se jugaba la Eurocopa que voy a resumir: “Todo el orbe futbolístico se relame una y otra vez viendo las imágenes del Yugoslavia-España del 21 de junio, en la primera tarde del verano 2000, en la que en dos minutos se pasó de la posible decepción a la gloria en la Eurocopa de fútbol. Se jugaba el tiempo de descuento y las manecillas del reloj giraban con demasiada rapidez. ¡Penalti! Podría llegar el empate a tres, pero aún faltaba un gol para la gloria y apenas quedaba tiempo. Mendieta, un enamorado del paisaje de Cuenca, que le gustaba pintar, lograba el 3-3. La emoción estaba servida en ese interminable minuto final. Un balón al centro del campo, recoge y controla el catalán Guardiola, centro largo y medido, cabecea el vasco Urzaiz y Alfonso, un madrileño nacido en Getafe, hijo de un emigrante de Villarejo de Fuentes, provincia de Cuenca, remata en posición forzada y marca: ¡Goooooooooooolll!

-Mayor emoción  no podía caber en ese partido histórico, aunque luego Francia nos apease en cuartos de final de aquella Eurocopa….

-Faltaban “oes” para concluir el gozoso grito triunfal del gol de la Selección Española de José Antonio Camacho, casado con Crisanta en Villanueva de la Jara, y al que conocí una tarde del primero de mayo de 1972, jugando en el campo “Obispo Laplana”, con el At. Jareño frente al San José Obrero. De ahí al Real Madrid, porque el ojeador del Conquense, de cuyo nombre es mejor no acordarse, dijo que era demasiado enclenque. Yo le puso un 3 a Camacho en la crónica de “Diario de Cuenca”. Y bueno, al menos quedaba en aquella selección española un oriundo de Cuenca como lo era Alfonso, aunque también hay que señalar que en el Mundial de México estuvo Guzmán, un jugador del Rayo Vallecano que había jugado en la Balompédica.

No sólo era el caso de Alfonso, pues  tenemos otros casos de oriundos conquenses en el panorama futbolístico nacional.

-Sería prolijo enunerarlos, pero sobre todo en Valencia se dan algunos ejemplos, como es el caso de Higinio, que jugó en Primera División con el equipo ché, y su familia procedía de Valverdejo (*), así como Miguel Ángel Soria, otro jugador del Valencia y Almería, que ganó con el club valencianista la Copa del Rey y la Supercopa de Europa, que además reside en Cuenca. A ambos les entrevisté cuando estaban en plena fama e incluso con Soria estuve en el pueblo de sus padres y abuelos, Valdemorillo de la Sierra. Otros casos de oriundos conquenses son los de Juanfran y el entrenador José Carlos Garrido, ahora por tierras egipcias.

"Diario de Cuenca", 23 de agosto 1973.
«Diario de Cuenca», 23 de agosto 1973.

MANUELA FERNÁNDEZ, «MANOLITA CHEN»

Concluimos el programa con otro personaje, poco conocido por su nombre de Manuela Fernández Pérez, pero sí por su nombre artístico de Manolita Chen, fallecida el pasado 8 de enero.

-¡Quién no ha oído hablar del Teatro Chino de Manolita Chen!. Parece que el altavoz de la feria con el anuncio de “Manolita Chen” aún resuena en nuestros oídos juveniles junto al de la tómbola de los Cachichis o el Circo Kron. Manuela Fernández nació en el Puente de Vallecas en abril de 1927, una zona en la que emigraron muchos conquenses, y que bien conozco porque allí vivieron mís tíos y solía pasar por allí algunos veranos. Manolita era la tercera hija del agricultor de El Picazo, Pedro Fernández, que se empleó en una fábrica de gaseosas. Durante la guerra civil la niña vivió en la localidad conquense con sus abuelos y ya con doce años volvió a Vallecas, según cuentan sus biógrafos, para iniciarse en el mundo del espectáculo a través del circo Price, tras pasar por el Conservatorio. Manolita conoció al chino Chen-Tse-Ping con el que se casó en 1943, lo que obligó a que el chino pasase a llamarse Jesús, en esa época, aunque luego sería Manolita quien adoptase el Chen para su trabajo artística, iniciando su actividad en el Chino en 1950.

Teatro ChinoLa presencia del Teatro Chino en Cuenca sería una de las atracciones de la feria de San Julián, sobre todo para los mayores.

– En la explanada de Sánchez Vera, que conocemos como Parque de los Moralejos, las atracciones ponían música y color. A los chavales nos gustaba subir a los caballitos y hacernos la foto en un caballo de cartón, junto a un decorado. Los cochecitos daban una y mil vueltas y sonaba la música de los “doce cascabeles” ¡Pasen y vean! ¡El Circo!. Los del Price y el Kron pasean por Cuenca, con los chavalotes tras ellos recogiendo los caramelillos “saci” y pelotas de goma. Y entre sonidos y músicas, el altavoz resonante de “Manolita Chen”, el teatro ambulante, casi escondido en lugar apartado. En las taquillas sólo se veían filas de hombres con boinas y gorras para pasar desapercibidos. Dos policías de la Armada en las puertas. ¡Niños, por aquí no se pasa!. Lo decía muy bien Lucas Aledón en su último pregón ferial:

El tren de la bruja corre entres espantos y escobazos. En el laberinto de espejos, los desorientados piden auxilio para poder volver a la entrada, el azogue refleja los cuerpos distorsionados y burlones. Gira loca la noria gigante, chocan los coches con alevosía y griterío, y ya hay gente delante de las taquillas del Teatro Chino de la Manolita Chen, que deja caer palabras picarescas y dichos con doble sentido, incitantes y excitantes burlando censuras. La insinuante semidesnudez  de atractivas vedettes, de piernas largas y ebúrneas, encandilan a los paletos en este vodevil  ambulante”. 

En 1984, uno de los últimos años del Teatro Chino en Cuenca, escribía Angel Luis Mota en Gaceta Conquense: “Entre telones de colores chillones, chistes verdes, canciones picantes, pasodobles y fandangos, el teatro chino desgrana un año más su programa ante un público fiel al que se le da exactamente lo que quiere. Unos veinte años de presencia continuada son la mejor prueba de esa fidelidad”. El gerente del Teatro dice que con la crisis económica (siempre presente) y el destape, el Teatro Chino ha perdido el gancho de la picaresca y para atraer al público lleva a figuras del cante, y ese año de 1984 la atracción es Rafael Farina, el ídolo de El Fary, quien le cuenta a Angel Luis Mota que a Cuenca ha venido muchas veces y que cada vez que lo hace se aprovisiona de botellas de resoli, unas para regalo y otras para uso propio, “pues es muy bueno para aclararse la voz”, decía Farina. Así que Luisja, tomemos nota, pero sin abusar…

(*) Higinio García nació en Valverdejo en 1956 y le entrevisté en un par de ocasiones para «Diario de Cuenca», indicando que había nacido precisamente en Valverdejo, por lo que no es oriundo, de ahí que corrija el error.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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