Los rejoneadores Cartagena (máximo triunfador) y Hernández, salieron a hombros

Foto: Julio Palencia
Foto: Julio Palencia

Rui Fernandes, que suplió a Lea Vicens, una oreja

CHICUELITO / Las Noticias de Cuenca

Siete orejas, que pudieron ser más, en la cuarta de feria con el espectáculo de los rejones y la doma de espectaculares caballos, en un festejo con media entrada, que tuvo un pequeño susto final al saltar un descabello al tendido 8, sin mayores consecuencias. Andy Cartagena con cuatro orejas, y Leonardo Hernández, con dos, salieron a hombros por la puerta grande. El debutante Rui Fernandes, una oreja de consolación.

Foto: Julio Palencia.
Foto: Julio Palencia.

Plaza de toros de Cuenca. Martes, 29 de agosto de 2017. Cuarta de feria, corrida de rejones. Media entrada. Tarde nublada con solecillo entre nubes, con frío en la sombra en el ecuador del festejo. Presidió Emiliano García, asesorado por “Sorianito” y el veterinario Pedro Crespo. El rejoneador portugués Rui Fernandes, que actuaba por vez primera en Cuenca, sustituyó a la amazona francesa Lea Vicens, lesionada. El festejo fue ofrecido en directo por CMM, con los comentarios de José Miguel Martín de Blas y Josechu Pérez de Mendoza. Minjutos antes fue levantada la lona que protegía el ruedo por parte de personal de la plaza.

El ganado: Se lidiaron toros de Castillejo de Huebra, desiguales de presentación.  El primero parado, y el resto aceptable cumplió para el toreo a caballo. Peso de los toros: 486, 517, 441, 463, 536 y 528.

Rui Fernandes (vestido a la Federica, de azul pavo), silencio y una oreja.

Andy Cartagena (chaquetilla gris), dos orejas y dos oreja.

Leonardo Hernández (chaquetilla azul oscuro), dos orejas y silencio.

Rui Fernandes. Foto Julio Palencia.
Rui Fernandes. Foto Julio Palencia.

REJONEO DE APOTEOSIS CON PEQUEÑO SUSTO FINAL

El rejoneador portugués Rui Fernandes se presentaba en Cuenca y en verdad que su primer toro, “Tirano”, de poco recorrido, no se prestaba al lucimiento y el portugués mostró muchas dudas ante un burel paradito, tanto en el tercio de rejón de castigo como en el de banderillas. Fue una faena larga, ciertamente tediosa, aunque la música acompañaba. Gris labor ante el parado torete al que liquidó de bajo rejón tras pinchar en hueso.

Foto Julio Palencia.
Foto Julio Palencia.

En el cuarto, que suele ser el de la merienda, el debutante en Cuenca quiso subirse al carro del triunfo que ya tenían sus compañeros. “Chismoso” fue mejor toro y en este caso Rui supo ganarse las ovaciones del público, comenzando su labor con “De Paula” para clavar sólo un rejón de castigo. Estuvo más lucido en banderillas, al quiebro y de frente, aunque sin descollar en demasía, sonando la música cuando montaba a “Vivaldi” o “Quiebro”. Hubo más transmisión y hasta riesgo al prender alguna de las farpas, llevando a cabo un toreo más clásico y menos rotundo. Culminó su mejorada labor que finalizó de un rejonazo y descabello pie a tierra. Se le premió con una oreja en tarde de “lluvia orejil”.

Andy Cartagena. Foto Julio Palencia.
Andy Cartagena. Foto Julio Palencia.

Andy Cartagena fue el gran triunfador de la tarde, y ya en su primero, “Aragonés”, llegó al público con sus espectaculares ademanes, tanto toreando a caballo como dirigiéndose al respetable. Al burel “mañico” de nombre no le bailó la jota, pero sí le dio la vuelta al ruedo a cola de “Champán”. Llevó al burel encelado casi al estribo, luciéndose en banderillas al quiebro y de frente. Montando a “Pintas”, precioso equino, puso las banderillas cortas al violín para concluir tocando el testuz y parando al toro al que clavó un rejón certero que le valieron las dos orejas. Había sido una faena de doma y exhibición de sus caballos. “Pintas” hasta pedía la oreja con una de sus manos…

Foto Julio Palencia.
Foto Julio Palencia.

En el quinto, de nuevo el “ciclón Cartagena”, aunque quizá con menos espectacularidad frente a “Orador”, al que llevó muy bien toreado y dosificando los tiempos. Se lució montando a “Picasso”, nombre muy apropiado para la “pinta” del equino. La plaza se puso en pie y vibrante cuando a lomos de “Luminoso” no sólo banderilleó con soltura y decisión, sino que el torero caballo buscó la verticalidad a dos patas alzando las manos y al propio rejoneador, que había encelado al toro de costado. Concluyó con “Pintas”, con un par de banderillas a dos manos para concluir de certero rejón de muerte. El entusiasmado público, y el propio caballo recostado y levantando una de sus manos, pidieron los máximos trofeos. El presidente concedió las dos orejas y aún insistieron con el rabo.

Leonardo Hernández. Foto Julio Palencia.
Leonardo Hernández. Foto Julio Palencia.

Leonardo Hernández pudo haber logrado un triunfo similar al de su compañero Andy, pero su fallo con los aceros en el sexto se lo impidió, aunque ya tenía la puerta grande gracias a su destacada labor en el tercero de la tarde, “Penitente”, y eso que empezó Leonardo con la penitencia de fallar su primer rejón de castigo. Enseguida se fue hacia arriba el caballero pacense, porque tiene muchos argumentos, y montando a “Verdi” comenzó con su sinfonía, primero con las farpas, y luego con otros pares de garapullos sobre “Sol”, que es un sol de caballo, citando y clavando con eficacia.

El público estaba con el rejoneador y entre el pasodoble de la banda y los aplausos, a lomos de “Xarope” concluyó una aplaudida labor brillante y efectista, juntando en un palmo del lomo de “Penitente” las tres banderillas cortas al violín como “calvario” de cruces. El rejón fue de rápida eficacia, aunque traserillo, pero Hernández y su caballo dieron saltos de contento para pedir las dos orejas que el usía concedió.

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Foto: Julio Palencia.

En el que cerró plaza, “Junerito”, Leonardo Hernández volvió a conectar con los tendidos en otra faena ovacionada. La velocidad del rejoneador con sus caballos, aunque un toro más lento, de ahí que el extremeño buscó los quiebros para poner las farpas. También banderilleó a dos manos y puso las cortas e incluso pidió la rosa para cerrar una actuación que tenía todos los visos de triunfo grande, montando de nuevo a “Xarope”, pero el rejón de muerte no fue certero y descabelló pie a tierra. Y aquí vino la madre del cordero, que tras un primer intento el toro le cogió derribándole y en otro golpe de descabello la tizona salió disparada a los tendidos, para acabar finalmente al tercer golpe.

Tarde de pañuuelos. Foto Julio Palencia.
Tarde de pañuuelos. Foto Julio Palencia.

El incidente acalló al público, y al propio rejoneador, preocupado por lo que podía haber pasado. Todo quedó en el susto, aunque en la enfermería se atendió a dos espectadoras, una con un golpe en el costado y otra en una mano, sin mayores consecuencias. Se hizo un silencio expectante.

A final, aplausos a Rui en su retirada y puerta grande para Andy Cartagena y Leonardo, como en la feria de 2016, mientras el empresario anunciaba por megafonía que José Garrido suplirá a José Mari Manzanares. Por vez primera un torero para dos sustituciones.

 

 

 

 

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