Toros, circo y teatro, en la Feria de hace cien años

El Ayuntamiento invitó a la Cámara de Comercio para que hiciese la programación festiva, aportando una cantidad del Presupuesto, pero entre los unos y los otros “la feria quedó sin barrer” y sin actos festivos como verbenas, gigantes y cabezudos, conciertos de la Banda y fuegos artificiales….

… Gracias a las empresas al menos se celebraron las dos novilladas y funciones de circo y teatro

José Vicente AVILA / Las Noticias

Cuenca celebra las fiestas de San Julián desde tiempo inmemorial, en honor de su Patrón, a quien la ciudad rindió cultos y honores  excepcionales en el año 1595 con ocasión de su Canonización. Fiestas muy célebres las de  aquel 5 de septiembre de hace cuatrocientos veintidós años, que tuvieron todo el esplendor de la época, según se refleja en los Manuscritos de la Biblioteca Nacional de Madrid, publicados en programas feriales por el archivero municipal, Miguel Jiménez Monteserín.

Fue en el año 1879 cuando además de fiestas, el Ayuntamiento de Cuenca acordó darle el tratamiento de feria. Así, el 8 de agosto del citado 1879, el alcalde Santos López anunciaba: “El Ilustrísimo Ayuntamiento de mi presidencia, usando de la facultad que le confiere el artículo 72 de la vigente Ley Municipal ha resuelto declarar Feria desde el actual año la festividad que de inmemorial viene haciéndose en esta ciudad a nuestro Patrón San Julián, los días cinco y siguientes del mes de septiembre, acordando medidas que considere convenientes y pondrá en conocimiento del público por medio de anuncios a fin de atraer la mayor concurrencia posible”.

Ochenta y cinco años más tarde, en 1964, la feria y fiestas de San Julián cambiaron de fechas, pasando de las habituales del 3 al 10 de septiembre, a fechas intermedias de las dos últimas semanas de agosto. Este 2017 las fiestas se anuncian del 23 de agosto al 3 de septiembre.

feria 1917En nuestro afán de conocer la evolución de la feria y fiestas a lo largo del tiempo nos detenemos en esta ocasión en las fiestas de hace un siglo, es decir, en septiembre de 1917, un año en el que la feria no tuvo una programación adecuada, como se venía haciendo todos los años, porque el Ayuntamiento decidió que las organizase la Cámara de Comercio y porque entre los munícipes y los comerciantes hicieron posible el viejo aforismo de “unos por otros, la casa sin barrer”.

Publicaba el bisemanario “El Liberal” en su edición del 17 de julio de 1917, con el título “La próxima feria”, que “el Ayuntamiento discutió en la sesión del día 7 lo referente a festejos de la feria, resolviendo primero con una votación que lo festejos se celebraran, quedando en minoría los que opinaron por la supresión; y decidiendo después, por unanimidad, que se invitara a la Cámara de Comercio para que tome a su cargo la confección del programa y su ejecución, coadyuvando el Ayuntamiento al pago de su coste con la cantidad de que disponga en el Presupuesto”.

Se comenta en la nota periodística que la supresión de la feria sería una medida antipopular, además de no estar justificada, y que con la celebración de las fiestas se procura algún beneficio a la industria y el comercio local, y por ello “la Cámara de Comercio debe aceptar estas razones para la misión que se le confía”.

La iniciativa municipal se aceptó por parte del comercio, pero en la reunión de los representantes de la Cámara, el 26 de julio, no hubo general acuerdo para la organización de la feria de ganado y de festejos y se aceptó una nueva reunión urgente para tratar del asunto sin que se tomasen decisiones. Y no porque no pudiesen hablar directamente los representantes municipales y comerciantes, ya que el 7 de agosto de 1917 Cuenca vivía un acto histórico como lo era el de la inauguración del teléfono urbano. Todo un acontecimiento que recordaba que ya en 1881 se había instalado en la ciudad el primer teléfono.

En ese verano de 1917 se daba a conocer que en el mes de junio la población en la provincia de Cuenca era nada menos que de 282.406 habitantes, de ellos cerca de 13.000 en la capital. (En el Censo de 1935 la provincia conquense contaba con la importante cifra de 309.000 habitantes y por debajo de ella había catorce provincias, entre ellas Castellón, Tenerife, Guipúzcoa o Valladolid).

Con el comienzo de las fiestas, y en la edición del 45 de septiembre, el periódico “El Liberal”, que tenía su redacción y administración en la calle Caballeros, 13,  señala, entre otras cosas, en el suelto titulado “La Feria”: “Ha comenzado la feria de acuerdo con lo que manda la tradición, porque este año no podemos decir que ha empezado oficialmente, puesto que no hay programa de festejos, ni bueno ni malo”.

Teatro cine Ideal Artístico en la Glorieta.
Teatro cine Ideal Artístico en la Glorieta.

El texto no tiene desperdicio: “Quiso el Ayuntamiento que se encargara de la organización de los festejos la Cámara Oficial de Comercio, y a su disposición puso la cantidad que existía en su presupuesto para estas atenciones. Pareció a los industriales pequeña la suma, y aunque oficiosamente se dijo que se ampliaría la cantidad, no fue aceptado el encargo”. Apunta el bisemanario que la Cámara quiso organizar la Feria de ganados, que era habitual todos los años, pero no encontró el apoyo necesario, y por tanto, señala “El Liberal”, “el resultado de tales antecedentes ha sido la supresión absoluta de los festejos, quedando las diversiones reducidas a unas representaciones en el Liceo, unas funciones de circo y dos novilladas. El Círculo “La Constancia” ofreció a sus socios un baile y nada hicieron las demás sociedades, siguiendo el doble ejemplo que han ofrecido el comercio y el Ayuntamiento”.

Por tanto, no hubo verbenas populares, no salieron los gigantes y cabezudos y tampoco se dispararon fuegos artificiales. “En suma –publica el periódico—que sólo pueden divertirse los adinerados, y aún éstos con marcadísimas limitaciones”.

Las fiestas de San Julián de hace cien años se salvaron, de algún modo, por las iniciativas de la empresa de la plaza de toros, que organizó dos novilladas y dejó que actuase el circo en el ruedo (con precios que se estimaban un poco caros) y de los empresarios de los teatros Liceo e Ideal Artístico.

Plaza de Caballer, cerca de la Casa Blanca. 1917
Plaza de Caballer, cerca de la Casa Blanca. 1917

CIRCO Y TOROS EN LA PLAZA CABALLER

Así, el 2 de septiembre se celebró en la plaza de toros la primera función de circo. El coso taurino, conocido como plaza de Caballer, estaba situado en el Paseo de San Antonio, paralelo al ferrocarril. Fue inaugurado en 1913 y sólo se mantuvo en pie siete años, pues por problemas de cimentación fue derribado en 1921. En la función de circo de la compañía de Mr. Wood actuaban los domadores Mix Maxa, que presentaron seis leones salvajes y una pantera, en una gran jaula, ante la natural expectación del sorprendido público .Mr. Artemio presentaba a la leona “Java”, que realizaba saltos sobre un aro.

Destacaban también los Les Yama-Allals, saltadores árabes; los flemáticos chinos The Kin-kin; el trío Spartago, gladiadores romanos; los músicos cómicos Darnio et Pitita; el grupo japonés The Royal Tokio, que descendían en cuerdas desde el tejadillo de la plaza de toros hasta el ruedo; el célebre funambulista Mis y los seis payasos de la troupe Turidd; Ángel y Julio, los clown comediantes; cerraban el espectáculo circense de relieve internacional el clown enano Lepat y los nueve persas que realizaban distintos números acrobáticos.

Los dos días que hubo toros el circo se celebró por la noche y para ello se trajeron desde Madrid “los aparatos necesarios para dar alumbrado a la plaza”. A ello hay que añadir que el Ayuntamiento reforzó con luz la zona que llevaba al coso taurino entre Diego Jiménez y el Paseo de San Antonio. Todo un espectáculo en aquellos años en los que la ciudad de Cuenca contaba cerca de 13.000 habitantes.

Del circo a los toros en el mismo escenario. La primera novillada en la plaza de Caballer se celebró el 5 de septiembre a las cinco y media de la tarde, lidiándose seis novillos-toros de la ganadería de Joaquín López de Letona, por los diestros Gabriel Hernández “Posadero” y el bilbaíno Faustino Vigiola “Torquito II”, acompañados de los banderilleros Luis Puertas (Montañés), “El chico de Pardiñas”, Rafael Espejo (Cuco) y Julio Sarmiento.

Rafael Rubio "Rodalito", de La Roda. / Gestauro.
Rafael Rubio «Rodalito», de La Roda. / Gestauro.

La plaza casi se llenó, bajo la presidencia del concejal González Espejo, con muchas caras bonitas en los tendidos y música; el ganado dio buen juego, y la única oreja de la tarde fue para Torquito. Uno de los novillos saltó al callejón  y el funcionario señor Cuenca se lanzó al ruedo para evitar una cogida, sufriendo contusión en una pierna, siendo trasladado a la enfermería. Las faenas fueron breves y lucidas y el festejo duró 70 minutos.

El día 6 de septiembre, jueves, se celebró la segunda novillada en la que se lidiaron seis reses del ganadero conquense Rufo Serrano, actuando los espadas Rafael Rubio “Rodalito”, natural de La Roda,  y Antonio Sánchez, con la cuadrilla del día anterior. Sobresaliente de espada para ambos festejos, Emilio Guijarro Carrasco. Los novillos de Rufo tuvieron genio y sus lidiadores no pudieron cortarles ninguna oreja. Rodalito acusó la grave cogida sufrida en Ocaña semanas antes. Antonio Sánchez era un madrileño castizo, que cuando se cortó la coleta, mantuvo el negocio de su padre, una taberna muy popular en Mesón de Paredes, e incluso pintaba. Zuloaga le hizo un retrato. En Cuenca dejó pinceladas de su toreo y sobre todo lo mejor de la tarde: una estocada de ley, pero sin trofeo.

En el Liceo se representaron obras teatrales y las zarzuelas “La verbena de la Paloma” y “Maruxa” y en  “El Ideal Artístico”, cine y teatro humorístico.

Una vez finalizadas las fiestas, el bisemanario “El Liberal” resumía lo vivido con estas líneas:

“Terminaron las ferias.

Gustaron las corridas y ganó el empresario.

Gusto la compañía teatral y la empresa ganó.

Los del circo no perdieron tampoco.

El único que no ha ganado ha sido el comercio.

Servirá para el porvenir”.

Por eso, el año siguiente, en 1918, se publicaba un suelto en “El Liberal”, el 4 de septiembre, bajo el título de “Cuenca en ferias”, que se iniciaba así: “Ya estamos en plena feria. Claro que no lo habrá notado nadie más que los individuos de la Bandas de música Provincial y Municipal. Por fin, triunfó el criterio de que los festejos (¡!) se celebrasen y habrá pólvora, gigantes y cabezudos, música y… repique general de campanas”…

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