Democracia

Treinta años se han cumplido de las primeras elecciones democráticas en España tras el Régimen franquista. Cuenca, como todas las capitales y pueblos, vivió con general entusiasmo aquella primera campaña electoral de la libertad de la palabra y de la libertad del voto, aunque aún quedaban rescoldos dictatoriales del ordeno y mando. En verdad que 1977 fue un año muy especial para Cuenca, que por el mes de febrero perdía a su escultor Martínez Bueno y recibía la primera y única visita de los Reyes de España, Juan Carlos y Sofía, aunque luego en el tiempo los monarcas, de forma individual, visitasen la ciudad, la última vez el Rey el 18 de marzo de 2005 para presidir la constitución del Real Patronato de Cuenca.

Otro dato histórico de aquel 1977 fue la celebración del Ochocientos Aniversario de la Reconquista de Cuenca por el Rey Alfonso VIII, en un año en el que se pedía la erección de un monumento al rey castellano que dio Fuero y tierras a Cuenca. (Este año de 2007 en la celebración del 830 Aniversario le corresponde sacar el Pendón Real a una mujer, en este caso a la flamante concejala, Paula de la Torre, que además será responsable de Festejos).

Aquel junio de 1977 no se conocía en Cuenca un ambiente electoral tan apasionado y vibrante. Con ambiente pre-electoral, Antonio Hernández, ofrecía sus ripios en su sección «Cuenca y sus chismes diversos / puestos en solfa con versos»: «Llegan ya las vacaciones, pero antes ¡las elecciones! / que van a ser según veo / el más tremendo jaleo / en muchas generaciones…». Ya en un tono propio de la importancia de la cita con las urnas para elegir por vez primera a los diputados, Carlos de la Rica escribía en «Los mimbres de mi cesta», bajo el título «Democracia»: «No me cabe duda, juzgo, que los trasfondos humanos hallan en la democracia el pavimento llano de su expresión de libertad, colectividad, derecho, justicia… Y todo, porque de todos los sistemas encontrados, la situación de libertad es el más natural y de función más absolutamente humana. Dentro de la organización que representa una auténtica democracia la sociedad exige una Constitución que devenga la estabilización y continuidad necesarias para el establecimiento de un gobierno, siempre respuesta de la voluntad popular que es el principio soberano. El orden es cuestión de respeto a la opinión contraria, conciencia de un acuerdo entre las diversas opciones válidas para una convivencia».


Aquellas palabras de Carlos de la Rica adquieren una gran dimensión 30 años más tarde, después de varias citas con las urnas, las más recientes en las elecciones municipales y regionales, pues en aquel verano del 77 ya se empezaba a hablar del proyecto autonómico de la Mancha. Se hablaba de construir un nuevo campo de fútbol (30 años después sigue en el aire ese proyecto de Estadio) y en el mes de julio se casaba en San Pablo el cantante José Luis Perales. Un escenario ideal para la boda del año y un Convento que con el paso del tiempo se convertiría en Parador de Turismo y en una de las mejores referencias.
En las elecciones del 15 de junio de 1977 la provincia de Cuenca contaba con 151.099 electores, acudiendo a las urnas casi el 85 por ciento, pues fueron 128.130 los votos emitidos. Los disputados elegidos fueron Gervasio Martínez Villaseñor, Manuel Sevilla Corella y Ángel Martínez Soriano, por la UCD, y Virgilio Zapatero Gómez por el PSOE. Para el Senado fueron elegidos Rodrigo Lozano de la Fuente, Andrés Moya López, Rafael Mombiedro de la Torre (de UCD) y Amalia Miranzo Martínez, del PSOE.
Treinta años después celebramos la fiesta de la Democracia, con el feliz añadido de la toma de posesión del nuevo alcalde de Cuenca, Francisco Pulido, pues en 1977 el alcalde de turno, Alonso-Villalobos en su caso, aún se elegía por la dedocracia. El acto del sábado 16 en Cuenca fue todo un ejemplo de respeto a la institución municipal y a la democracia, y ello se percibió en las palabras del concejal de IU, Ángel Luis Castellano, del alcalde saliente, José Manuel Martínez  y del nuevo mandatario municipal, Francisco Pulido. Que la victoria del pueblo en las urnas propicie que Cuenca siga creciendo en todos los aspectos, pues durante lustros no demasiado lejanos se quedó varada en el tiempo. Es la hora de renovar ilusiones y de hacer realidad las promesas, pues cuando no se cumplen se paga muy caro. No hay otra lectura. Así que suerte, porque Cuenca tiene que «pulir» muchos problemas y proyectos.

EL DIA, 18-06-2007

 

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