Arturo Forriol, empresario comprometido con Cuenca y pintor de vocación

Arturo Forriol Fuente (Cuenca, 1941 / 30-05-2021) falleció en nuestra ciudad, cumplidos los 79 años, por una rápida enfermedad, cuando mayo se nos iba. El apellido Forriol en Cuenca está identificado con la tienda de ropa y confección que puso en marcha el padre Miguel Forriol Casero, en el número 5 de Carretería, ampliada con otros locales por sus hijos Arturo, Julián y Miguel, si bien Arturo se inclinó por otro tipo de negocios como el mueble, en la tienda Beguin, situada en los antiguos talleres de “Ofensiva-Diario de Cuenca”, en la Plaza de la Hispanidad junto a la iglesia de San Esteban. Arturo Forriol, amén de sus negocios empresariales, tenía la vocación de pintor que inició con 16 años.

Arturo Forriol. / CEOE CEPYME Cuenca.

En su etapa empresarial, en la década de los 80 y 90, llegó a presidir la Federación de Empresarios de Cuenca desde 1983 a 1995, además de presidente de la Confederación Regional de Empresarios CECAM (1985-93), impulsando el comercio y el asociacionismo empresarial, como ha recordado la CEOE conquense. Su compromiso con Cuenca le llevó a luchar, junto a otros tantos empresarios y ciudadanos, porque el AVE llegase y parase en Cuenca, por la autovía y otros proyectos de futuro para la ciudad.

Miguel Forriol en Taxco.

Fue uno de los impulsores, junto a otros socios, entre ellos su hermano Miguel, del Hotel Leonor de Aquitania, que en marzo de este 2021 ha cumplido 21 años. Fue uno de los integrantes del grupo de conquenses en el hermanamiento de Cuenca con la ciudad de Taxco, que desfiló vestido con el vistoso uniforme de los Tercios Españoles en el acto celebrado en la ciudad mejicana. Tenía a gala ser hermano del “Beso de Judas”, amén de su participación en las Turbas.

Pero además de su faceta profesional empresarial, Arturo Forriol formó parte del “Grupo Yesca”, junto a Felipe Jiménez y el reconocido pintor Alberto Romero, que en la Cuenca de los años 60 emprendió su aventura artística, con diversas exposiciones en distintos puntos de España además de Cuenca, donde por aquellos años la Sala Machetti abría puerta a los jóvenes pintores de la ciudad: Pacheco, Muro, Zapata y otros artistas no sólo locales. Precisamente en el año 2010 se celebró una exposición en el Centro Cultural Aguirre, quizá retrospectiva, con obras de Arturo Forriol, Felipe Jiménez y Alberto Romero, con edición de un catálogo en el que Antonio Virtudes se preguntaba ¿Qué fue del “Grupo Yesca”?, bajo el título “De pintores y otras cosas”.

Sobre Arturo Forriol, Antonio Virtudes, que fue en su última etapa jefe de Tráfico en Cuenca, además de un conversador y escritor ocasional de altura y buen conocedor del arte, escribía que pese a su dedicación a los negocios pintó y pintó a lo largo de cincuenta años en el más claustral silencio. Y bien lo explicaba:

Cerca del río. 2009. Óleo. Arturo Forriol.

“Por imperativo familiar es de todos sabido que se dedicó al comercio (…) Alguien puede pensar que el arte era un hobby para Forriol, nada más alejado de la verdad; el hobby lo era el comercio. Lo importante para él eran las formas y el color y Arturo llevó una doble vida: las ansias de pintar y el divagar comercial”, apuntaba Antonio Virtudes para concluir: “Hay paisajes de Arturo que me han estremecido al contemplarlos; unas veces formalista, otras informalista y siempre auténtico ha conseguido, como un galeote, pelear contra las exigencias cotidianas y encerrarse en la necesidad de decir pintando, soplen los vientos que soplen”.

El periodista y escritor José Luis Muñoz Ramírez publicó una interesante información en su muro de Facebook que me parece muy oportuna agregar a este obituario:

“En la muerte de Arturo Forriol (Cuenca, 1941) se han emitido los necesarios comentarios que surgen en estas tristes ocasiones. Todos ellos coinciden en señalar su personalidad como comerciante, miembro de una amplia saga familiar, y empresario, con especial referencia al período en que ocupó la presidencia provincial de este colectivo. Solo en un sitio he leído una leve alusión a una faceta bien diferente y por la que, me atrevo a opinar, sentía más predilección que por ninguna otra: la de artista, que seguramente debió sacrificar para ejercer los otros oficios. Arturo Forriol fue pintor y, además, promotor de pintores. Hablamos de Cuenca en los años 60, cuando al influjo del Museo de Arte Abstracto surgieron otras iniciativas locales. Probablemente ninguna tan interesante como la Sala Honda, nacida en 1968 por impulso de cuatro jóvenes artistas (Forriol, Muro, Giménez, Cruz) que dieron vida a un local situado en la calle Alfonso VIII, a la altura del número 29, con vocación de ser un punto de encuentro para la literatura, la música y el arte pictórico.

Sala Honda. Foto del muro de Facebook de José Luis Muñoz Ramírez.

Uno de los primeros en exponer allí fue Jordi Teixidor, pero quizá la puesta de largo más llamativa llegó en agosto de 1969 con una colectiva que reunió ejemplos de lo que titularon “Joven Pintura en Cuenca”, con obras de varios artistas, incluido el propio Forriol, que entonces empezaban a despuntar. La Sala Honda estaba frente a Zapaterías, con una llamativa portada que se cerraba con una sólida verja metálica. El edificio fue derribado años más tarde, y sustituido por otro nuevo, cuando la Sala Honda ya había dejado de existir. Aquí la traigo, en mi personal recuerdo a Arturo Forriol”.

Descanse en paz el amigo Arturo Forriol, con el sentido pésame para su esposa, Bea, y familiares, especialmente para su hermano Miguel, con quien solía sentarse en una terraza de San Esteban en estos últimos meses, pues Arturo pasaba algunas etapas en Alicante tras su jubilación. Se nos ha ido un conquense de pro.

3 comentarios en “Arturo Forriol, empresario comprometido con Cuenca y pintor de vocación

  1. Gracias Jose Vicente, por este reportaje tan emotivo hacia nuestra familia.

    Saludos
    Miguel

  2. Según lo que dijo Antonio Virtudes( el verbo), de él, no queda claro porqué actividad sintió predilección Forriol, si por la de artista o comerciante. Menos mal que queda claro con lo reseñado por José Luis Muñoz. Un saludo

  3. FIJATE BIEN, AMIGO JOSE VICENTE, SI SERIA BUEN CONVERSADOR ANTONIO VIRTUDES, QUE SUS HABITUALES CONTERTULIOS LO APODABAN «EL VERBO». UN SALUDO
    P.D. ME ALEGRO QUE ESTÉS YA RECUPERADO.

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