La única Goyesca

Con Curro Romero, Rafael de Paula y José María Manzanares

El apunte histórico de Chicuelito / Por el Pitón Derecho (*)

En la Historia de la plaza de toros de Cuenca, que dentro de seis años cumplirá el Centenario de su inauguración, figuran algunos festejos excepcionales fuera de las fechas de la feria de San Julián, como por ejemplo las dos corridas programadas con motivo de la Coronación de la Virgen de las Angustias, Patrona de la Diócesis (1957) y del XXV Aniversario de la Coronación de la Virgen de la Luz, Patrona de Cuenca (1975). En la corrida de la coronación, del 31 de mayo, alternaron por primera y única vez, Litri, Chamaco y Chicuelo II, conocidos como “el trío del valor”. En el festejo del 25 aniversario actuaron nada menos que Curro Romero, Rafael de Paula y José María Manzanares y fue denominado como “corrida goyesca”, la única celebrada en nuestra plaza.

La corrida fue patrocinada por el Ayuntamiento de Cuenca y organizada por el empresario Sanz Casanova, que por entonces regentaba la plaza. El festejo excepcional fue programado para el domingo 1 de junio de 1975, pero hubo de ser suspendido por la lluvia constante que cayó durante todo el día. Ya era curioso observar que entre los nombres de los seis toros de Antonio Pérez de San Fernando uno se llamase “Relámpago” y otro “Tormenta”. Vamos, todo un presagio.

El cartel artístico de la corrida goyesca lo hizo el reconocido pintor Julián Grau Santos, que realizó una gran obra de arte, con una vista de la Hoz del Huécar superpuesta entre los tendidos de la plaza, con un toro y un torero goyesco citando con la muleta en el primer plano. La terna no podía ser más atractiva, con Curro Romero, Rafael de Paula y José María Manzanares, con toros de Antonio Pérez de San Fernando. Los dos artistas andaluces iban a hacer el paseíllo por vez primera en Cuenca, aunque Curro Romero estuvo anunciado en la Feria de 1965 junto a “El Cordobés” y Manolo Amador, pero sólo quedó Manuel Benítez. Al Faraón de Camas le sustituyó Dámaso Gómez y a Amador, el canario José Mata, torero que resultó mortalmente cogido en 1971 en Villanueva de los Infantes.

Debido al aguacero, la corrida fue aplazada para el sábado 7 de junio y por fin pudo celebrarse. Pese al atractivo cartel de toreros de arte y pellizco, la plaza, que estaba engalanada con guirnaldas, escarapelas y mantones de Manila, sólo registró media entrada. En principio iba a actuar el Batallón de Gala de la Policía Municipal, pero los toreros decidieron que lo hiciesen al final para no estropear el ruedo y tampoco estaban dispuestos a que el diestro Antonio Porras ejecutase el salto de la garrocha.

La tarde comenzó con muchos aplausos que se fueron tornando en pitos y bronca por el flojo juego del ganado y las pocas ganas de Romero y Paula, muy abroncados. De los toros sólo destacó el número 2, “Tormenta”, con el que brilló el toreo de José María Manzanares, que por cierto resultaría cogido.

Curro Romero, de verde con cabos negros, pitos en su primero; bronca en el cuarto, y gran bronca en el que mató por cogida de Manzanares. Dejó algunos capotazos y muletazos, pues además de su apatía, el enfado del público se inició cuando no dejó hacer el salto de la garrocha a Antonio Porras. En el sexto, que lidió por la cogida de Manzanares, dejó por fin que se luciese Porras con la suerte goyesca. Su breve labor entre pitidos tuvo una contestación del público arrojando papel higiénico y almohadillas.

Rafael de Paula, de blanco con cabos negros, silencio en sus dos enemigos. Intentó torear con el peor lote, y de hecho dibujó algunos lances artísticos, pero el público, ya enfadado con Romero, se mostró indiferente con Paula, que tampoco puso mucho de su parte, viendo cómo estaba la tarde, y sobre todo tras la cogida de Manzanares.

José María Manzanares, de burdeos con cabos negros, que ya había debutado en Cuenca en 1971, hace cincuenta años, corto dos orejas y rabo en el único que mató, pues resultó herido durante la faena, aunque acabó de una estocada. De la crónica que hice para “Diario de Cuenca” escribí: “Manzanares unió a su juventud el buen arte que lleva y así le hizo a “Tormenta” una gran faena al son de la música. Los redondos fueron templados y los pases de pecho magníficos. Los olés se unían a las ovaciones, mientras José Mari Manzanares daba un recital de auténtico toreo.

Cada pase era una nueva emoción y cuando cogió la muleta con la mano izquierda, el torero se encastó y estuvo valiente. Los naturales tuvieron empaque y los de pecho merecieron un pintor para reflejarlo en un mural. Estábamos ante una de las mejores faenas que en Cuenca se han dado en los últimos años. Sigue valiente al torear con la izquierda y “Tormenta”, que tenía unas peligrosas defensas, le empitonó el muslo. Entre el clamor había llegado la tragedia…

Pero José Mari Manzanares “siguió toreando por la izquierda para cerrar su faena con unas artísticas manoletinas y el abaniqueo, entre los gritos de ¡Torero, torero!”. Acabó de estocada y se fue a la enfermería donde le llevaron los máximos trofeos. El parte médico hablaba de una herida por asta de toro en el muslo izquierdo de cuatro centímetros de longitud y siete de profundidad que le impidieron continuar la lidia.

El festejo concluyó con el epílogo brillante de la actuación del Batallón de Gala de la Policía Municipal de Madrid y su Banda de Tambores y Cornetas, con 30 caballos en acción. Un espectáculo que gustó mucho al público, que así se quitó el mal sabor de las actuaciones de Romero y Paula, aplaudiendo con ganas al ver bailar a los caballos con “El vals de las mariposas” o el pasodoble “Viva España”.

(*) Artículo publicado en la Revista “Por el Pitón Derecho”, dirigida por Leo Cortijo,  en la Feria Taurina de Cuenca 2021, con el autorizado recorte de texto por motivo de diseño de paginación.

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