¡Música matea, maestro!: 45 años de pasodobles bajos los Arcos del Ayuntamiento

  • La Banda de Música de Cuenca interpreta composiciones de autores nacionales y locales desde 1976.
  • Tras la suspensión de los dos últimos años nos queda la esperanza de recuperar la tradición de la Vaquilla en 2022, año del Centenario del  restablecimiento de la fiesta, tras una prohibición que duró 14 años
  • En 2010 se editó el CD “Pasodobles de San Mateo” con 13 composiciones

José Vicente AVILA (*)

Foto: Josevi

Una de las notas culturales más destacadas de la celebración de la Vaquilla de San Mateo es la selección de pasodobles que cada tarde se interpreta bajo los arcos del Ayuntamiento, lugar ideal para este tipo de manifestación musical, como acto previo a la suelta de la vaquilla. Pero dado que la conmemoración de la Reconquista de Cuenca se viene celebrando desde tiempo inmemorial, “por siempre jamás”, como bien se anuncia en el Pregón del Corregidor Don García Busto y Villegas de 1581 (o sea, hace 440 años), la interrogante viene dada desde qué fecha aproximada se anuncia en el programa mateo la actuación de la Banda de Música de Cuenca con su selección de pasodobles. El dato lo situamos en 1976, un año antes de la celebración del 800 aniversario de la Reconquista de Cuenca por el Rey Alfonso VIII.

En el programa de San Mateo de 1975, año en el que Cuenca y Ronda se hermanaron en los días de San Mateo, la actuación de la Banda de Música quedaba recogida en los actos del día 21 de septiembre: “A las 8,30 de la mañana: Diana y pasacalles por la Banda de Música de Cuenca. (Plazas del Trabuco y Plaza Mayor). Media hora después, desfile de gigantes y cabezudos por la parta alta de la ciudad. Fueron cinco días de vaquilla, dado el hermanamiento, con diversos actos culturales.

En años anteriores, y sin costumbre generalizada, la Banda de Música solía ofrecer algún concierto matinal en la Plaza Mayor, para soltar la vaquilla en las primeras horas de la tarde.

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LOS PRIMEROS CONCIERTOS EN 1976

La celebración de la Vaquilla de 1976 se llevó a cabo del 18 al 21 de septiembre, es decir, de sábado a martes. Ese año se programaron por vez primera las rondas de pasodobles, pero solamente los días 18 y 19, a las cuatro de la tarde.

En una información de la sección “Carretería” de la página 3 de “Diario de Cuenca”, en la que colaboraban varios redactores, se puede leer bajo el título “Pasodobles en la vaquilla”: “Como estaba previsto, antes de iniciarse la corrida de vaquillas, la Banda de Música de Cuenca interpretó una serie de pasodobles dedicados por sus autores a personajes y toreros conquenses, iniciativa que ha sido muy bien acogida.

En este primer concierto la Banda interpretó los siguientes: “Luis Algara El Estudiante”, de Rufino Martínez; “Peña Taurina Conquense”, de Julián Aguirre y “Galenito” (Paco de la Muela), también de Aguirre”. Dado que en aquella época el concejal de Festejos, y sobre todo encargado de los temas taurinos, era Francisco de la Muela Merchante, cabe pensar que uno de los artífices de aquella iniciativa fue el propio edil festero, pues uno de los tres pasodobles interpretados era el dedicado a él: “Galenito” (Paco de la Muela), de Julián Aguirre Belmar.

Se resaltaba en “Diario de Cuenca” en la información del día 19 de septiembre, que “esta tarde la Banda interpretará de nuevo pasodobles toreros: “Dorito”, “Luis Alfonso Garcés”, y“Curro Fuentes”, los tres de Rufino Martínez Ramiro”, autor dedicado casi exclusivamente a componer pasodobles para toreros y aficionados conquenses.

PASODOBLES DIARIOS EN EL 800 ANIVERSARIO

Las fiestas de San Mateo de 1977, el año del Ochocientos Aniversario de la Reconquista de Cuenca por el rey Alfonso VIII, los pasodobles ya se programaron para todos los días, pues la vaquilla se celebró del 17 al 21 de septiembre, en cinco jornadas. En la reseña del día 20 se escribía en “Diario de Cuenca”, el periódico al que yo pertenecía: “A primeras horas de la tarde se jugaron las populares cucañas en la plaza de Ronda para seguir con una tanda de pasodobles, dedicados por sus autores a Peñas y toreros conquenses, también en la parte alta de la ciudad. A las cinco de la tarde se corrieron las vaquillas….”.

El domingo 18 cayó un fuerte aguacero, que venía a dar la razón a Vitejo (Víctor de la Vega Almagro) en el dibujo que le publiqué en la sección “El sacapuntas”, con temas de la Vaquilla y de actualidad local.

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Música y vaquilla se han complementado a lo largo del tiempo, y la relación de la “Banda Municipal” con la fiesta de San Mateo es casi desde que se fundó en 1895.  Con el título de «La Vaca», el semanario conquense «La Crónica» publicaba un «suelto» el 24 de septiembre de 1898, que ya en el primer párrafo deja clara su intención:  «Si los toros es la fiesta nacional genuinamente española, la vaquilla es una fiesta tan arraigada en las costumbres de este pueblo, que si se suprimiera en un día de San Mateo sería causa de alteración de orden público, que haría a nuestros ediles correr por la maroma, ya que esta no “corría” con la vaca”.

El artículo en cuestión, firmado por «El mismo», rezuma toda una chispa irónica y toda una puesta en escena para imaginarse lo que se vivía en Cuenca una tarde del 20 o 21 de septiembre de hace 123 años. En relación con la música, el selecto público que había presenciado «la vaca» desde los balcones del Ayuntamiento bailaba en las salas consistoriales bajo los acordes de la Banda Municipal de Música que dirigía el maestro Arturo García Agúndez”.

En el cartel de San Mateo de 2002, Óscar Pinar situó a la Banda en el primer plano de su composición sobre la fiesta de la Vaquilla.

Por tanto, desde 1976 la Banda de Música interpreta los pasodobles bajo los arcos del Ayuntamiento. Hay que resaltar que “el origen del pasodoble español se remonta al siglo XVIII, y de él son herederos inmediatos los pasodobles de corte militar de mediados del XIX y naturalmente el taurino, que está presente en todos los festejos.

Se cumplen en este 2021 –sin Vaquilla ni conciertos bajo los arcos– cuarenta y cinco años de pasodobles, costumbre que ya ha arraigado en las fiestas de San Mateo, y ya no sería igual la suelta de la vaquilla sin que antes no se hubiesen interpretado los pasodobles, tanto los populares y famosos, como los compuestos por autores conquenses. Habrá que esperar a 2022 para escuchar de nuevo a nuestra Banda en tan acogedor escenario y que de nuevo corra la vaquilla como sucedió en 1922, una vez que se suprimió la prohibición dictada en 1907. Nada nuevo bajo el sol, aunque esta vez la supresión ha sido por el virus del Covid-19.

2010: EL ESPERADO “CD” DE PASODOBLES CONQUENSES

Una vieja aspiración de los aficionados a la música, y en especial a los pasodobles, era el de poder reunir en un CD una serie de piezas de autores conquenses, avalando con ello el trabajo de profesionales y aficionados a la composición musical. El deseo se hizo en realidad durante las fiestas de San Mateo de 2010, en las que el género del pasodoble hizo un brindis más que especial, agrupando en un CD trece obras de ocho autores conquenses, dedicadas a toreros o personajes ligados a la fiesta taurina, y sobre todo a la fiesta anual de la Reconquista de Cuenca, de ahí el título genérico de “Pasodobles San Mateo”, con sello propio y “hecho en Cuenca”. 

Carátula del CD «Pasodobles San Mateo» de 2010.

La idea surgió del director de la Banda de Música, Juan Carlos Aguilar Arias, que hizo posible que se llevase a cabo el sueño de tantos compositores de Cuenca, reuniendo en aquella primera edición pasodobles con más de 80 años de historia con los más recientes dedicados a la Vaquilla de San Mateo, la mayoría de los cuales sólo se interpretaban bajos los arcos del Ayuntamiento del 18 al 21 de septiembre de cada año. Era por tanto una reivindicación del género musical taurino o táurico producido en Cuenca y ello le da un valor añadido. Idea recogida por la concejala de Festejos, Paula Latorre Cañizares, por cierto la primera mujer en portar el Pendón de Alfonso VIII en 2007.

Partitura del pasodoble «Chicuelito», compuesto en 1979. (Foto Josevi)

Con uno de los autores más prolíficos, con once composiciones, como lo fue Rufino Martínez, fallecido en 1987, se hizo realidad el anhelo que él tenía de que se editasen los pasodobles que había hecho, pues los compuso para todos los toreros de Cuenca de la década entre 1950 y 1980. De los once que compuso, la mayoría de ellos, incluso con letra, tres fueron incluidos en la grabación: “Dorito” (1967), “El Estudiante” (1971) y “Chicuelito” (1979), dedicados respectivamente a Heliodoro Cordente, Luis Algara y José Vicente Ávila. Me decía Rufino en una entrevista que “mis fines fueron tan alegres como espontáneos y mis pretensiones las de favorecer con ello a los toreros de la tierra”. “En 1971 –añadía- RNE grabó el pasodoble de “El Estudiante” con un coro de voces, pero me gustaría que un día se editase un casete”.

Abre plaza en el CD editado por el Ayuntamiento en 2010 nada menos que el maestro Nicolás Cabañas, más conocido por sus obras de Semana Santa, con una extraordinaria pieza titulada “Marchoso”, que tiene cierto aire con el pasodoble “Manolete” que se compuso después. Toda una joya rescatada. De otro sencillo músico y compositor como lo fue Julián Aguirre Belmar (por error aparece el apellido Ramírez en la carátula) se ha incluido “El Curi”, dedicado a Ángel Muñoz también de la década 60-70. Aguirre compuso otras piezas como “Galenito” (Paco de la Muela), “Peña Taurina Conquense” o “Peña Korynto”, entre otras.

No podía faltar el gran maestro de la música y la composición como lo es José López Calvo, recientemente fallecido, con “El empresario”, dedicado a Maximino Pérez. De su hermano Julián López Calvo, otro callado músico y compositor variado se eligió “Clarín a Capea”, dedicado al torero de origen conquense Pedro Gutiérrez Moya “El Niño de la Capea”.

Juan Carlos Aguilar dirige a la Banda bajo los arcos del Ayuntamiento. (Foto Josevi).

Del propio director de la Banda, Juan Carlos Aguilar, se incluyen “Clarines de gloria”, dedicado a Arturo Martínez Barambio, precisamente el pregonero de 2010, y “Peña El Mandil”, composiciones ambas de los últimos años. Un joven compositor, como lo es Óscar Contreras, vio compensado su trabajo y su afición con tres pasodobles de acento mateo: “Ojo de perdiz” (dedicado a Rafael Torres “El Chori”), “Curro Fuentes”, dedicado a este torero y luego ganadero y “Peñas Mateas”, los tres también de cuño reciente.

Se cierra la grabación con la pieza “Reflejos”, compuesta por Aurelio Fernández-Cabrera, anterior director de la Banda de Música de Cuenca, y por tanto protagonista muchas tardes mateas con su batuta bajo los arcos del Ayuntamiento, pero con menos “reflejos” a la hora de incluir a compositores locales.

En este 2021 no podremos escuchar los pasodobles bajo los arcos del Ayuntamiento en este 45 aniversario por la suspensión de la fiesta matea por la pandemia, aunque entre los actos culturales y religiosos programados la Banda de Música acompañará el traslado del Pendón por las naves catedralicias los días 20 y 21, interpretando una marcha de desfile y el himno nacional al entregar la Enseña real que se exhibe en la Capilla de San Mateo.

Eso sí, y aludiendo al “por siempre jamás” del corregidor Don García de Busto y Villegas de hace 440 años, que no falte cada San Mateo el grito de admiración de “¡música maestro!”

(*) Publicado en Las Noticias de Cuenca, Semana del 17 al 23 de septiembre de 2021. (Texto refundido de otros artículos publicados por el autor en este Blog)

1 comentario en “¡Música matea, maestro!: 45 años de pasodobles bajos los Arcos del Ayuntamiento

  1. No tengo yo hoy tan claro lo que decía «el mismo» en su artículo publicado el 24 de septiembre de 1898 en cuanto a que «…. si se suprimiera la vaquilla, sería motivo de alteración de orden público». Se que lo decía con ironía, o tal vez no. Lo digo porque tuvimos ocasión de comprobar hace unos años la «supresión» de la procesión de Las Turbas ( acontecimiento también muy arraigado en Cuenca), porque le dio la gana a cierto «señor», y vimos que nadie dijo ni media, ni por supuesto pasó nada. Algunos pensábamos igual que «el mismo», : que si se suprimieran ciertos eventos, ardía Cuenca. No fue así, y mejor para todos. Un saludo
    Julio

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