Florencio de la Fuente, “alumno de artistas”

Jacinto Cuesta Sanabria, maestro vidriero que conoce muy bien las vidrieras de la Catedral de Cuenca, porque trabajó en ellas con los dibujos de Gerardo Rueda, Gustavo Torner, Bonifacio y Dechanet, además de otras vidrieras de diversos templos de España, entre ellos la Catedral de Vitoria, conoció muy de cerca a Florencio de la Fuente, y sobre todo en los últimos años de su vida, Florencio tuvo en Jacinto a su gran valedor y amigo. Jacinto Cuesta, nacido en Villanueva de Guadamejud, localidad de la que es alcalde, y en la que también nació y está enterrado Florencio de la Fuente, ha querido sumarse al homenaje de recuerdo literario, en este caso con palabras que salen del corazón, con este artículo que incluimos en este blog: “Florencio de la Fuente, alumno de artistas”. Hace año y medio, cuando Jacinto fue reelegido alcalde de Villanueva, declaraba en EL DÍA: “Florencio de la Fuente es de Villanueva de Guadamejud y nos ha donado su casa familiar y un conjunto de obras de pequeño formato y un poco más intimistas con dedicaciones de los artistas, de ahí que queramos hacer una casa-museo en honor a él”.

FLORENCIO DE LA FUENTE, “ALUMNO DE ARTISTAS”

Te has ido como llegaste, en silencio. He visto tu rostro por última vez, un rostro de niño inconformista, un rostro de aquel que lo ha dado todo, rostro de resignación y de deberes cumplidos, un rostro de impotencia por no poder cambiar ciertas cosas…. En definitiva un rostro que todavía guerrea.

Florencio de la Fuente y Jacinto Cuesta en Villanueva de Guadamejud. (Participación Rural Viva)

La historia de Florencio de la Fuente acaba de empezar; él tan solo nos ha escrito el prólogo, espero que seamos capaces de terminar el libro.

Malabarista de gestos, mago del arte. Su vida la dedicó al arte y el arte escribió su vida, tenía más hambre  del mismo que de comer.

Quijote de la Alcarria sin lanza, “había roto tantas”, pero siguió apoyándose en sus escuderos, “sus museos”; le gustaba decir: “si yo hubiese tenido dinero” Rockefeller sería mi ayudante”. Y doy fe, sus sueños no eran de grandes riquezas, sino la imagen de la obra que había visto el día anterior, “cómo conseguirla”, “cómo pagarla” y el momento de sentarse a solas con ella.

Autodidacta, esponja de sentimientos y matices e intérprete de lo puro, jugador empedernido de jóvenes promesas y afinador de consolidados.

Pasaste de Lazarillo de Tormes a “Señor” de Galerías y Museos, de ver por primera vez el mar en un lienzo a soñar con formas, colores, dibujos desdibujados.

Esencia de aquello que no se ve para algunos pero que tú interpretabas como nadie; en definitiva, el universo en la mente de un niño, sí, un niño, porque así es como te gustaba ver y sentir el arte.

Sin adulterios, sin camuflajes, sin especular daba igual el gurrapato que llevase abajo, lo bello pasaba por tu mirada y tu corazón lo cobijaba de tal forma que era difícil sacarlo a la luz y menos en el mayor de los casos explicarlo.

Hay quien te ha llamado coleccionista del cuadros, “qué injusto”; se olvidan de la palabra esencial “Mecenas”, persona que ama, cuida, patrocina, protege y comparte en este caso el “arte”; no has llegado a tener hijos pero cada una de las obras que has comprado, a veces con mucho esfuerzo y dificultad tienen su identidad: dónde, cómo, a quién, porqué y para quién.

Antes he hablado de prólogo y de libro, espero que los capítulos que se tienen que seguir escribiendo estén a la altura de esas primeras líneas que Florencio nos dejó. El no estará para corregirlos, pero nos dejó unos pasos que marcarán y guiarán, cual piedras de Pulgarcito el camino a seguir.

Voy a terminar con una frase que define parte de la vida de Florencio con el arte, esta frase de “El Principito”, de Antoine de Saint-Exúpery : “Lo esencial sólo se ve con el corazón”.  Gracias Florencio.

Jacinto CUESTA

Publicado el 30 de noviembre de 2012 en EL DIA DE C-LM. (Página de Opinión)

 

 

 

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