Nevada para recordar a Federico, 25 años después

El manto blanco cambia el paisaje otoñal conquense en este domingo frío y soleada del 21 de noviembre. La Cuenca dorada (y adorada) del otoño da paso a través de una copiosa nevada de madrugada a la Cuenca blanca y verdiplata. El sol dora la nieve y forma un paisaje arrebatadoramente espectacular. Fachadas multicolores de Alfonso VIII con tejados blancos, árboles huesudos soportando la estela de nieve y Cerro del Socorro blanco blanquísimo como las restantes colinas que arropan a esta ciudad. La nieve ha sido como una bendición para el paisaje de la Cuenca alta, que estos días se confunde entre andamios y máquinas excavadoras. Parece como si el Casco Antiguo se preparase para entrar en el nuevo milenio “con la cara lavada y recién peiná” que dice la canción.

ANDAMIOS POR LA CUENCA ALTA

Y es que desde que se asciende a la parte alta por Palafox empiezan los andamios con esa casa-monasterio que se rehabilita junto al edificio de la JONDE, para seguir por Andrés de Cabreras y encontrar ese otro edificio sujetado por andamios, y que será Museo de la Semana Santa; la Plaza Mayor “patas arriba”, la plaza del Carmen también con la “tripas fuera” y la plaza de Mangana, “cerrada por obras”; si pasan a la Catedral observarán el Altar Mayor entre plásticos con obras de remodelación de la instalación eléctrica y por la Ronda de Julián Romero se anuncia el “lavado” de fachadas, al igual que el inicio de las obras de acceso al Teatro Auditorio. Obras por aquí allá que deben redundar en beneficio de la ciudad. Obras que sin embargo, en algunos casos, merecen mayor celeridad.

 

VEINTICINCO AÑOS DE LA MUERTE DE FEDERICO ENTRE CHOPOS BLANCOS

En el domingo nevado los andamios, excavadoras, montones de arena y demás artilugios de obras quedaron tapados por el manto blanco en una especial puesta en escena; aquí la nieve, aquí los coches y peatones. Pasen y vean. Fotos y bolas de nieve. Pero es por San Miguel donde el paisaje nevado encuentra la mayor placidez con las notas musicales que llegan desde la antigua iglesia. Música de Falla, Tchaikovsky, Mozart, Ernesto Halffter y Rossini parece mover a la rosa de los vientos desde la torre de San Miguel que se asoma al Júcar en abrazo largo buscando los hilados chopos, ayer amarillo, hoy blancos, que tantas veces cantara Federico Muelas y a quien hoy recordamos en vísperas de los veinticinco años de su muerte, un 25 de noviembre.

Los alumnos Sara Alba Page Quicios, Julia Torralba Porras, Amaia Pérez Eizaguirre y Carlos Lozano López ponen en sus notas musicales del concierto de Santa Cecilia ese aire fresco y joven de las nuevas hornadas salidas del Conservatorio de Música de Cuenca.

 

 ODISEA DE LA BALOMPÉDICA EN BILBAO POR LA NEVADA

Es domingo y la nieve es protagonista, sobre todo en Bilbao, donde el Conquense debía jugar su partido matinal en Lezama, suspendido por el manto blanco acumulado durante la mañana. Viaje de nuevo para casa, como “viaje a ninguna parte”, de los héroes blanquinegros que salían de madrugada para Bilbao para apoyar a la Balompédica. Regresaron tras 18 horas de ajetreo, entre partes meteorológicos, estos entusiastas seguidores comandados por María, Dominga y Antonio Carrasco. Bien merecen estos aficionados el reconocimiento general que desde aquí las damos. Ellos han sido los protagonistas de esta jornada pasada por la nieve, que en la tarde del domingo tenía en La Fuensanta un primer derby provincial: Cuenca-Quintanar del Rey.

 José Vicente Ávila

EL DIA DEPORTIVO, 22 de noviembre 1999

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