Las «lágrimas de San Lorenzo» fueron de lluvia

La tan esperada “lluvia de estrellas” de las “lágrimas de San Lorenzo” se convirtieron en “lágrimas de lluvia de agua”, pues en la tarde-noche del lunes 12 el agua y el viento se dejaron notar en la capital y en algunos puntos de la provincia. Durante estas noches de vísperas de San Lorenzo muchas personas fueron observando desde distintos puntos las llamadas “perseidas” sobre el cielo conquense, pero en la noche clave en la que muchas miradas estaban pendientes del firmamento lo que pudimos ver fueron relámpagos y la lluvia de una tormenta que en media hora dejó prácticamente vacías las terrazas de Cuenca, a eso de las diez de la noche, cuando más animadas estaban.

Ligera lluvia en la ciudad y fuerte viento, pero lluvia torrencial en algunos puntos de la provincia, como por ejemplo entre Palomares del Campo y Naharros, por donde cayó una buena “manta de agua”. A las once de la noche dejó de llover y de nuevo algunas pocas terrazas se animaron un poco, aunque ya se sabe que a las doce, en día de diario, tienen orden de cerrar. Algunos hosteleros comentan, con razón, que se debería tener en cuenta las tardes-noches en las que llueve y salen notoriamente perjudicados.

 

HUBO QUE SUSPENDER EL INICIADO CONCIERTO DE «OLCADES BRASS TRÍO»

Precisamente la lluvia y el viento deslucieron  y terminaron por suspender el concierto que a las diez de la noche del lunes ofrecía en la Plaza de la Merced “Olcades Bras Tío” (Música de Cámara), tres músicos conquenses con brillante biografía, dispuestos a ofrecer una inolvidable noche musical. Este trío musical lo forman Javier de la Cruz Molina (trompeta), Ignacio Buendía Valladolid (trompa) y Luis Vicente Sánchez Cachero (trombón), que comenzaron su actuación con “A philharmonic Fanfare”, de Eric Ewazen.

Bastante público se dio cita en la Merced para poder disfrutar con esta actuación en la que además del citado Ewazen se incluían obras de Beethoven, Poulenc y Brahms, entre otros. Sin embargo, el mal tiempo propició que los espectadores fueran abandonando poco a poco el recinto, y aunque el trío musical conquense quiso continuar hubo que suspender. Media hora después la lluvia cesó, pero la plaza de la Merced quedaba sola con los focos encendidos. Una pena. Esperemos que pronto pueda actuar de nuevo este grupo.

El fuerte ventarrón continuó por la noche, sacudiendo su fuerza en las persianas y ventanas, aunque aún algunos intrépidos seguían mirando al cielo por si las lágrimas de San Lorenzo podían brillar en la noche cerrada de escasas estrellas.

 

 

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