Más de 1.500 personas visitaron, y conocieron mejor, la Catedral

Todos los caminos de Cuenca llevan a la Catedral, el edificio más emblemático de la ciudad, declarado Monumento Nacional el 24 de agosto de 1902, cuatro meses después del hundimiento de la Torre del Giraldo. Una Catedral que 111 años después de aquel terrible suceso que la dejó seccionada sin su airosa Torre de las Campanas, ofrece un renovado esplendor gracias a las diferentes actuaciones que se han ido llevando a lo largo de los años, sobre todo en este último cuarto de siglo, y que siempre nos parecen pocas para lo que merece esta joya del arte ojival anglonormando. La catedral basílica es el monumento más visitado durante el año y ello se pudo comprobar el sábado 18 de octubre, fecha en la que se celebró el “día de la Catedral”.

A lo largo de este sábado pasaron por la Catedral unas 1.200 personas a las que se sumaron las poco más de 300 que asistieron por la noche al décimo concierto de la III Academia de Órgano “Julián de la Orden”, en una jornada en la que el primer templo conquense se llenó de visitantes, curiosos y vecinos de Cuenca que quisieron conocer de primera mano diversos aspectos del interior de la basílica, gracias a las tres conferencias organizadas.

 

 

Miguel Ángel Albares, canónigo director de la Catedral y Laura Palacios.

«UN ARCO DEL TRIUNFO ENTRE LOS MUROS DE LA CATEDRAL DE CUENCA»

La primera corrió a cargo de Laura Palacios, historiadora del Arte, que centró su intervención en el Arco de Jamete, al que denominó “Un arco del triunfo entre los muros de la Catedral de Cuenca”. Desde las once de la mañana, y hasta pasadas las doce del mediodía, Laura Palacios cautivó a la numerosa concurrencia con sus didácticas explicaciones sobre el arte que atesora este ·arco de Ramírez de Fuenleal, obra de Étienne Jamet (1546-1550). Se refirió Laura al obispo Sebastián Ramírez, nacido en Villaescusa de Haro, que no pudo ver terminada su obra pero que la impulsó para mayor gracia y honra del templo conquense.

El Arco de Jamete, punto de encuentro de las conferencias.

Laura Palacios fue detallando los mil y un pormenores que rodean a este Arco que da acceso al Claustro, que se vio afectado por el hundimiento de la Torre de las Campanas en 1902. Las diversas figuras pétreas que aparecen sobre el arco fueron desgranadas por la historiadora del Arte, no sólo en su concepto artístico, sino también en su dimensión y representación religiosa. Anunció Laura que en breves fechas volverá a su hornacina en el interior del hermoso arco el Ecce-Homo que se encuentra en otro lugar del templo con los brazos seccionados por la catástrofe del hundimiento.

Tras la intervención de Laura Palacios, muy aplaudida, llegó al turno para Rocío Maira Vidal, otra experta en Arte que mantuvo el interés de los numerosos asistentes a su conferencia bajo el Arco de Jamete, hablando sobre la construcción de las bóvedas góticas, apoyada por imágenes, que en  la Catedral de Cuenca forman todo un conjunto de atrevida construcción. El turno de intervenciones se cerró con la explicación del ingeniero de edificación, Enrique Torrero, y el geólogo David Sanz, que trataron sobre la estructura geológica y la procedencia de las piedras y sillares de la Seo conquense.

Durante toda la jornada sabatina fue incesante el flujo de personas en la catedral, y ya por la tarde muchos de los visitantes pudieron admirar en el Claustro el reloj de la Catedral, de 1536, que ha sido restaurado por la Escuela Taller de Relojes Antiguos de Tarancón, aunque aún faltan piezas para que vuelva a funcionar, y que según los expertos es una pieza única en Europa

 

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