La música de los dos Órganos inundó las naves catedralicias

 

Dos órganos mayores (el de la Epístola y el del Evangelio) y dos organistas (el austriaco Gustav Auzinger y el italiano Luca Scandali) pusieron el broche de oro musical al “día de la Catedral” del sábado 19 de octubre de 2013, con un concierto “a dos órganos” que mantuvo la expectación de los 300 espectadores que ocuparon las sillas de coro, bancos del altar mayor y bancos laterales de la Catedral de Cuenca. Un concierto que comenzó a las nueve de la noche con un recorrido por el panorama de la música europea de los siglos XVI al XVIII.

 

Se trataba del Concierto Número 10 de la III Academia de Órgano Julián de la Orden que con tanto éxito de intérpretes y de asistencia de público se ha venido celebrando a lo largo del año en el primer templo conquense. En las notas del programa se hace hincapié en un dato relevante sobre algunas composiciones que podrían ser ejecutadas con la participación de dos órganos enfrentados como los que tenemos en la Catedral de Cuenca.

 

Y así, Gustav Auzinger y Luc Scandali, frente a frente, entre la Epístola y el Evangelio, fueron interpretando un programa con obras de Aurelio Bonelli, Cesario Gussago, Scarlatti, Johan Jacob Froberger, Girolamo Frescobaldi, Johann Pachelbel, Bernardo Storace, Johann Sebastian Bach (imprescindible en un concierto de órgano) y Giovanni Bernardo Luccinetti. Las notas musicales resonaban en el silencio catedralicio, como ecos que parecían atravesar columnas y arcos ojivales y penetrar en el Altar Mayor a través de su esplendorosa rejería. En suma, la música de los dos órganos mayores inundó las naves catedralicias con piezas italianas y austriacas.

 

Durante hora y cuarto los asistentes disfrutaron de sonidos y notas de otros siglos en estos restaurados Órganos mayores de la Catedral de Cuenca, con la ejecución de piezas variadas, como se resaltaba en las notas del programa: “La presencia de dos órganos y dos organistas permite la ejecución de ciclos de variaciones o de piezas de las más diversos géneros en alternancia. Las sutiles diferencias en carácter de los dos instrumentos y de los dos intérpretes produce de este modo una versión mucho más dinámica que la más ordinaria con un solo instrumento e instrumentista”. La música de Italia y Austria estuvo por tanto presente en autores de siglos pasados, interpretados por organistas de estos dos países tan ligados a la música.

 

La larga ovación final, con un bis de los dos organistas, fue el mejor broche al sabatino “día de la Catedral”, con la presencia de numerosos visitantes y de ciudadanos de Cuenca, amantes de la música sacra, tan importante en esta ciudad con sus Semanas tan consolidadas.

 

 

 

 

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